Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

07/07/2009

Pronóstico cumplido: no hubo negociación


Animo de funeral en Los Pinos y jolgorio en Casa Puebla. El Presidente Calderón encontró su noche triste y probablemente el final anticipado de su mandato al mismo tiempo que el gobernador Marín dio con la tecla mágica que le permitirá prolongar su poder en un proyecto transexenal  que lo hará el Jefe Máximo del PRI poblano durante algunas décadas. Todo fue producido por un mismo fenómeno: la victoria abrumadora del tricolor que es lo mismo que la caída brutal, estrepitosa, de Acción Nacional. Las tendencias adelantadas por CAMBIO la semana pasada, basadas en las encuestas de Indicadores S.C. y el CISO, se cumplieron con la exactitud de un reloj suizo: un carro completo inesperado. Victoria en dieciséis distritos que hará de analfabetas funcionales y tartamudos, diputados federales. Tal es el poder del Dios Marín que el próximo viernes, en el Salón Tres Marías, habrá de festejar su cumpleaños rodeado por una corte interminable en la que volverá a ungir al ya ungido Javier López Zavala.

 

En cierto sentido es cierto que no hay conexión posible los comicios del 2009 con los próximos del 2010. Mientras que la elección de ayer es una jornada electoral intermedia, que no levanta ningún interés ciudadano, en la que los candidatos generan entusiasmos en la medida en que las victorias son producidas por las estructuras partidistas, la renovación de la gubernatura remueve a los grupos de interés y los medios de comunicación, por lo que se activa una gran participación ciudadana superior al 50 por ciento del padrón electoral y se requieren abanderados carismáticos, capaces de ganar debates de frente a la opinión pública.

 

Pero aquello que los viejos caciques denominaban el gut instinct, el instinto de las tripas, donde se vive la política, nos hace intuir una conexión entre el 2009 y el 2010. El instinto de que el marinismo, más que nunca, es absoluto: todo lo puede y todo lo consigue. Y que como nunca tiene el poder designar a su sucesor, a su favorito, y hacerlo gobernador. Las resistencias frente al proyecto transexenal se desmoronan, y las que restan, no parecen lo suficientemente potentes para detener a un gobernador que sobrevivió al acoso de los medios nacionales de comunicación, a un enjuiciamiento de la Suprema Corte de Justicia y aún así obtuvo un cuasi carro completo en las elecciones locales del 2007, y ahora lo logra contundentemente en las federales del 2009. ¿Podrá detenerlo alguien en el 2010? Parece improbable.

 

La alegría explosiva del priísta Marín es directamente proporcional al rostro lacrimógeno del panista Calderón en red nacional televisiva. Porque eso de Presidente habrá que verlo en el futuro: de acuerdo a las encuestas nacionales, el PRI obtendrá casi 240 diputados en San Lázaro. Más los 20 o 25 diputados del Partido Verde-Televisoras prácticamente a amarrado la mayoría simple de la Cámara de Diputados: la mitad más uno. ¿Puede gobernador un Presidente cuando su principal partido de oposición puede frenar todos sus proyectos legislativos y presupuestales? Si México tuviera un sistema parlamentario, en su aparición televisiva de ayer por la noche Felipe Calderón debió haber presentado su renuncia y convocado a nuevas elecciones.

 

Por tanto, la derrota estruendosa de Acción Nacional –extensiva a las seis gubernaturas que ayer estuvieron en juego, incluidos los estados de Querétaro y San Luis Potosí donde gobernaba- es la culminación del ciclo presidencial calderonista. Un ciclo de escasos  tres años. Los siguientes tres veremos a un zombi en la silla, más presto a entregar e irse a su casa que a intentar gobernador la nave que se hunde. Y así, al finalizar esa larga agonía, es probable que los mexicanos lleven al poder a Enrique Peña Nieto, el hombre detrás del que se encuentran los intereses fácticos, las televisoras y Carlos Salinas de Gortari. Bonito Presidente será.

 

La debacle del PAN no vive solamente en Puebla. Pero el carro completo del 2009, más el cuasi carro completo del 2007 pone la gubernatura de Rafael Moreno Valle cuesta arriba. La caída de Rafael Micalco es inminente por más que se resista al patíbulo. La guerra interna por la dirigencia se extenderá a la candidatura por la gubernatura. La batalla tribal es inminente, y por ahí asoman sus cabezas Ángel Alonso Díaz Caneja, Humberto Aguilar, Paco Fraile y Ana Teresa Aranda. ¿Con quién se aliará Moreno Valle?

 

El triunfo, por otra parte, pone a Alejandro Armenta en el candelero de la sucesión. Aprovechó su vitrina y se erige como el gran ganador junto a Javier López Zavala, operador discreto y eficaz al mismo tiempo desde la Sedeso, reducido en su protagonismo hasta ayer pero explosivo en su activismo a partir de hoy. Su nominación, lo siente en las tripas, es inminente.

 

Así, con el mismo estrépito, se derrumbó la teoría de la negociación de distritos con el Presidente para no hacerlo enojar. Ni 8-8 prudente, ni 10-6 generoso, ni 12-4 tolerante. ¡Pamplinas! El poder es una coyuntura humana. Y con las encuestas de su lado, al gobernador le tocaba ganar. Y no iba a desaprovechar la oportunidad de revirar la odiosa negociación, el oscuro pacto del 2006.

 

Sí: Marín luce más que nunca todopoderoso. Tanto que parece un Dios capaz de hacerlo todo. Omnipotente es su cualidad.

 



 
 

 

 
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