El gobierno marinista se evidencia nuevamente en sus incongruencias: por un lado, invierte millones de pesos en la construcción de canchas de fútbol pero toleró la demolición del velódromo.

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Beijing 2008, sólo por televisión

 

Una contradicción más del marinismo: aunque el gobernador ha apostado fuerte por la construcción de infraestructura deportiva, calificando a éste como el “sexenio del deporte”, ningún atleta formado en la entidad competirá en los Juegos Olímpicos de Beijing, a diferencia de lo ocurrido cuatros años atrás, cuando la delegación mexicana sumó a 4 poblanos. Salomón Jauli, entusiasta y extraordinario promotor del deporte, no pudo revertir la tendencia en declive de los deportistas poblanos. Unos simplemente no alcanzaron las marcas requeridas por el Comité Olímpico a pesar de la inversión que tuvieron, y otros de plano buscaron cambiar de profesión, como el excelente esgrimista Edgar Chumacero, quien de plano renunció a la competencia para convertirse en burócrata municipal en el ayuntamiento de Blanca Alcalá.

 

La política deportiva del estado, en los últimos quince años, recayó en dos personajes: Salomón Jauli Dávila y Enrique Ibarra Caselín. El primero trabajó con Bartlett, teniendo un desempeño extraordinario que incluso lo llevó a una diputación federal. Con Marín, Salomón regresó a hacerse cargo del deporte, promover la construcción de canchas y unidades deportivas, así como con un presupuesto miserable de 12 millones de pesos reparar el daño que dejó Ibarra Caselín, un tipo gris, sin méritos de alguna especie, más que haberle organizado en campaña algunos eventos a Melquiades Morales, con lo que amarró por seis años la titularidad del Instituto Poblano del Deporte (entonces también de la Juventud).

 

En los juegos de Atenas 2004 Ibarra capitalizó el trabajo de Jauli y envió cuatro representantes como parte de la delegación mexicana. Pero ahora, en el 2008, le toca a Jauli enfrentar las carencias del “don nadie” Ibarra Caselín. Ningún deportista de alto rendimiento asistirá a la de por sí exigua delegación que competirá en Beijing sin perspectivas de medallas. En otras palabras: si el deporte mexicano es malo, el poblano está en la cola del olvido.

 

El gobierno marinista se evidencia nuevamente en sus incongruencias: por un lado, invierte millones de pesos en la construcción de canchas de fútbol –el deporte favorito del gobernador-, pero toleró la demolición del velódromo anexo al Tecnológico de Monterrey sin exigir su reconstrucción. Por otra parte, la inversión millonaria que ejecuta el favorito García Ramírez choca con el exiguo presupuesto de 12 millones al Instituto Poblano del Deporte, una cifra miserable que no alcanza para generar un programa de becas para jóvenes deportistas, patrocinar su asistencia a torneos de alto nivel, y mucho menos pagar entrenadores de elite. ¿De qué sirve tener instalaciones de lujo sin deportistas de lujo?

 

Las incongruencias son más grandes, por ejemplo, si tomamos en cuenta que el gobernador tiene una cancha de lujo en Casa Puebla para cascarear a gusto con sus amigos. O que a través de interpósita persona adquirió al Puebla de primera división.

 

No faltará quien piense que el deporte es secundario ante las enormes carencias de la sociedad mexicana, y que patrocinar deportistas de alto rendimiento es un lujo que no podemos darnos. Craso error: una muestra del desarrollo de una sociedad es precisamente a través del deporte. Véase el caso de España: prácticamente hace 20 años no tenían a nadie de alto nivel. En el 2008 son campeones prácticamente en fútbol, ciclismo, básquetbol y hasta ajedrez.

 

Durante su campaña, Marín prometió incluso que el Deporte sería elevado a nivel de secretaría. Después de tomar el poder, adujo que por causas presupuestales no podría hacerse. En vez de eso, le mantuvo al Instituto del Deporte sus mismos 12 millones de pesos de presupuesto. Solamente el enorme activismo de Jauli a permitido organizar competencias como el Maratón, financiado en su mayor parte con recursos de la iniciativa privada.

 

Lástima por los deportistas poblanos: los Juegos de Beijing deberán verlos por televisión.

 

*** Otro municipio precioso. “Por medio de la presente expresamos nuestra indignación que por tradición los ministerios públicos son corruptos, alteran todo para borrar indicios, haciendo de Puebla reina de la impunidad.

 

“Resulta que el  sábado 19 de julio por la noche en el bar Las Hadas en el Municipio de San Miguel Xoxtla se suscitó un enfrentamiento de personas resultando un muerto y dos heridos, dándose los homicidas a la fuga permitido por la policía.

 

“Por falta de coordinación no se pudo detener a los responsables de este hecho; se tiene contemplado la llamada de uno de los homicidas a un señor de nombre Gaudencio Reyes Espinoza. Esto demuestra una vez más el encubrimiento y corrupción policíaca, de nada sirve la creación de la policía metropolitana si son los mismos de la policía Estatal solo cambian de nombre. Se debe crear la Policía Intermunicipal coordinándose todos los municipios y no seguir como hoy es el Gobierno quien decide que hacer y como hacerlo teniendo el control total violando con ello la Constitución General de la Republica.

 

“Es conocimiento de toda la opinión publica que el Doctor Sebastián Ramos Palacios Presidente Municipal violó la ley al falsificar documentos, usurpando funciones antes de asumir el cargo hoy protegido por el Gobernador.

 

“¿La duda esta porque dejaron escapar a los homicidas si se encontraban ebrios? Hoy estos prófugos pueden estar en la Unión Americana o en un poblado de Encarnación de Díaz Jalisco, porque tienen nexos familiares, cuñados y hermanas.

 

“La Federación asigna recursos suficientes en infraestructura directo a los Municipios pero se los mocha el Estado ordeñándolos así los endeuda con anticipación este gobierno se agandalla recursos que no le pertenecen e ahí el problema de fondo. ¿Acaso así se enriquece con lo recaudado para las próximas campañas políticas?”.

 



 
 

 

 
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