Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

09/03/2009

El PRI poblano se ultraderechiza


Simplemente es aberrante. Jesús Reyes Heroles, el ideólogo príísta sobre el liberalismo, se volvería a morir en caso de leer la iniciativa de reforma constitucional del PRI poblano para quebrantar el Estado Laico. Sí: ya nos acostumbramos a la concertacesiones en tiempos del salinismo. A los pactos en el Congreso de la Unión para mantener el modelo económico. Pero una traición tan monstruosa a sus principios liberales hace tiempo que no sucedía. En otras palabras, legislar el programa de la ultraderecha y elevar a nivel constitucional conceptos católicos-religiosos como la defensa de la vida, el rechazo al aborto y a las sociedades de convivencia es retrógrada e intolerante. Conservador y oscurantista. Dogmatico y mochila. Confirmado: el PRI se ha convertido en el cabús del PAN.

 

Una iniciativa de tal naturaleza no sería sorpresa que proviniera de Acción Nacional. De hecho, han logrado introducir la defensa de la familia en los estados en que ostentan una mayoría legislativa. La suprema incongruencia del priísmo local radica en defender las causas religiosas del albiazul. Legislar los valores panistas e incluso elevarlos al máximo nivel constitucional. Traicionar los valores laicos y regresar al Medioevo. Presumir un espíritu mochila cuando hasta hace unos años el tricolor presumía de jacobino y comecuras. ¿Qué pensarán los masones, núcleo duro del priísmo en los años sesenta y ochenta. ¿Dónde quedó el espíritu de Juárez y la Guerra de Reforma, al que tan afecto se declara el marinismo?

 

La iniciativa que ya se puede consultar en el portal electrónico del Congreso local tiene una sola paternidad: la alianza oportunista del PRIAN. Del lado tricolor, José Othón Bailleres y otros veinte diputados. Del PAN, Eduardo Rivera y toda su fracción. Claro que el Yunque y la ultraderecha se encuentran de plácemes: un triunfo legislativo tan rotundo no lo hubieran obtenido ni en 20 años.

 

Hasta parece coincidencia que luego de que cuatro leyendas vivientes del tricolor reclamaran la redefinición ideológica del tricolor, precisamente el PRI lance una iniciativa que a todas luces defiende el pensamiento conservador del siglo XIX y de los grupos más fundamentalistas del PAN. La hoy llamada “iniciativa Bailleres” hace de la “familia” su concepto fundamental. Pero no  cualquiera familia, sino la “familia natural” que defiende el credo católico: hombre, mujer e hijos. ¿Dónde quedan las uniones homosexuales? Incluso sin ser radicales, ¿los hogares de padre o madre solteras no son familia? Tal legislación, por supuesto, es dogmática y desconoce la realidad sociológica que ya se acepta en el DF y en otros lugares del mundo, incluso en la muy católica España.

 

Vea usted como los considerandos de la reforma parecen tomados de la Declaración de Principios de Acción Nacional: “Que el Estado reconoce a la familia como agrupación primaria, natural y fundamental que constituye una unidad política y social que promueve la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales necesarios para el desarrollo de las diferentes generaciones que la conforman”.

 

De acuerdo con la “Iniciativa Bailleres”, en la Constitución se crearía un nuevo capítulo dedicado a la familia, y el nuevo artículo 18 tendría tres fracciones que defienden el credo religioso. Dichas fracciones son la I, IV y VII para quedar como sigue:

 

“Artículo 18.- El Estado reconoce a la familia como agrupación primaria, natural y fundamental que constituye una unidad política y social que promueve la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales necesarios para el desarrollo de las diferentes generaciones que la conforman.

 

“I.- Su organización sobre la base del matrimonio;

 

“IV.- La vida humana debe ser protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. El Estado garantizará a las personas el pleno goce y ejercicio de todos sus derechos;

 

“VII.- El padre y la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de formar, educar, mantener y asistir a sus hijas o hijos, y éstos o éstas tienen el deber de asistirlos o asistirlas cuando aquel o aquella no puedan hacerlo por sí mismos o por sí mismas.

 

Pero por si fuera poco, la “iniciativa Bailleres” incluso es altamente machista, pues en su fracción novena establece: “IX.- El trabajo de la madre, en casa, debe ser reconocido y respetado por su valor para la familia y la sociedad”. El viejerío, pues, del que hablaba Diego Fernández de Cevallos.

 

Queda claro que detrás de esto hay una negociación con el PAN al costo altísimo de vender la historia y principios del PRI. La traición incluso, alcanza al legado de Juárez y sus liberales, origen del Estado laico, para expropiar de la vida pública la imposición de principios religiosos.

 

¿Y el marinismo se dice juarista?

 

Ajá.

 



 
 

 

 
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