Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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09/04/2010


Se cosecha la discordia que se siembra


Tras tantos ires y venires, el resultado final de la lucha por las posiciones políticas debe ser grato para Marín quien desde Los Fuertes funge como comandante en jefe de la campaña priísta. Ayer, del brazos, se vio juntos a la dupla Javier López Zavala y Mario Montero recorriendo las colonias más pobres de la capital. Las piezas fundamentales de su proyecto transexenal lograron limar las asperezas que generaron a lo largo de un sexenio para dar la batalla juntos. La propaganda de abanderado a la alcaldía también fue lanzada exitosamente, con un mensaje complementario al del candidato a la gubernatura por tener un contenido más ciudadano y de diálogo con el electorado. Y si el PRI dio una imagen perfecta de unidad, todo lo contrario se vio en la Alianza Opositora: Eduardo Rivera Pérez arrancó campaña en un municipio diferente al que pretende gobernar en la soledad más absoluta, pues ni Rafael Moreno Valle y tampoco los dirigentes de la megacoalición quisieron madrugar en la planta de la Volkswagen o unirse a las acciones de brigadeo.

 

Ironías de la vida política: mientras la búsqueda del poder es el cemento que une a los tricolores en las circunstancias más difíciles —Enrique Doger es el paradigma—, en el resto de los partidos políticos es esa misma ambición la que los separa. Conforme la campaña avanza, parece volverse más cercanas las coordenadas entre Zavala y Montero, y la distancia crece entre Moreno Valle y Eduardo Rivera. La discordia entre la fórmula de la Alianza Opositora encuentra por lo menos tres razones.

 

El primero de los motivos es que nadie entiende, a excepción de la dirigencia encabezada por Juan Carlos Mondragón, por qué Eduardo Rivera no puede frenar la ofensiva judicial de su cuñada incómoda, Denisse Ortíz, por alcanzar el distrito II por la capital. En el fondo se trata de una batalla de poder entre el candidato a la gubernatura y entre en el candidato a la alcaldía. Moreno Valle quiere a Mariana Mendívil, pero el Patrullero 777 a su cuñada. Y hasta el momento la Alianza Opositora es la única perjudicada, pues la judicialización del pleito provocó que el registro ante el IEE se encuentre vacante, y por tanto no inicien las actividades de campaña en ese distrito, perdiendo días de promoción ante la fuerte estructura de la zavalista Citlalic Ceja.

 

Eduardo Rivera Pérez apuesta a que todo el pleito termine en una nominación directa del Comité Ejecutivo Nacional del albiazul a favor de su cuñada incómoda, algo que irrita a Moreno Valle porque entonces la megacoalición perdería a uno de sus rostros ciudadanos para darle, nuevamente, otra posición al agandalle panista que ya de por sí se sirvió con la cuchara grande en la planilla de regidores.

 

Aquí se entremezcla la segunda razón: Eduardo Rivera no le dejó a Moreno Valle un milímetro de espacio en la conformación de la planilla de regidores. El único rostro ciudadano es la sexta posición con Verónica Mastretta y los lugares obligatorios para el PRD. Pero el resto fue un atracón para la voracidad del Patrullero 777 y las posiciones que negoció con Humberto Aguilar Coronado.

 

Tercera y última: todo mundo sabe que Moreno Valle, en el fondo de su corazón, deseaba a cualquier personaje  del mundo social o político como su fórmula, menos a Eduardo Rivera. No por causas personales, sino sólo negocios del posicionamiento electoral. En su lista mental se encontraba Enrique Doger, Amy Camacho, Verónica Mastretta y Humberto Aguilar y de plano no figuraba el oriundo de Toluca.

 

Para Moreno Valle las diferencias no son personales, sino puramente electorales. Pero para Eduardo Rivera tomó como una puñalada directa el desdén, y en lo privado afirma que el candidato a la gubernatura es un “malagradecido”, pues le debe al Patrullero 777 sus primeros acercamientos a la estructura del partido a través de la operación de Rafael Micalco. El chofer, como es conocido en el bajo mundo, no tuvo pago pues perdió la votación por la diputación plurinominal.

 

Así, en el primer día de campaña de Lalo Rivera, no tuvo el respaldo de nadie. Ni de los dirigentes opositores y tampoco de Rafael Moreno Valle. El patrullero 777 pues, cosecha lo que sembró.

 

*** Encuestadora patito. El día de ayer llegó al correo electrónico de varios periodistas los resultados de una encuestadora patito denominada Roheisen y dirigida por un supuesto investigador llamado Rafael Mendoza. En dicho estudio, la Alianza Opositora tiene un alto crecimiento electoral.

 

La firma, sin embargo, carece de seriedad y prestigio en el ámbito nacional. Roheisen fue usada por el ex dirigente nacional del albiazul Germán Martínez en su fallida operación electoral del año 2009. Tan poca precisa es la firma que se atrevió a pronosticar el triunfo de Fernando Elizondo frente a Rodrigo Medina en la disputa de Nuevo León.

 

Ojo amigos, no hay que comprar espejitos.

 



 
 

 

 
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