Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

09/09/2009

Voto de castigo contra el PAN


Lo avisaron y lo cumplieron. El gobierno federal tiene pocas recetas para rescatarnos pero mucha palabra para hundirnos. Después de conocer el contenido del Paquete Económico 2010, los mexicanos sudamos frío ante la amenaza del alza generalizada de impuestos. Pero seguro quien más sudó fue Rafael Moreno Valle. ¿Alguien en su sano juicio cree en verdad que el PAN podrá ganar alguna de las 10 gubernaturas en juego después de sangrar a los mexicanos con la creación de un nuevo impuesto al consumo, el aumento de varios de los ya existentes, así como en gasolinas y servicios como telefonía, cigarros, bebidas alcohólicas, depósitos en efectivo, internet, televisión por cable? ¿Qué podrán obtener con la inflación que se desatará, el desempleo provocado por apretar a las empresas, así como el consecuente crecimiento en la criminalidad alimentada por los miles de nuevos pobres que surgirán entre el segundo semestre del 2009 y el primero del 2010? ¿Ganarán aunque sea una alcaldía Los mexicanos cobrarán la factura electoralmente. Y ahí donde se aparezca el logotipo del PAN llegará un voto de castigo. Es irremediable.

 

Hace unos días escribí que tenía la impresión de que el país se asomaba al abismo y estábamos a punto de dar un paso adelante. Creo que hace tiempo que lo dimos y nunca nos dimos cuenta. Las elecciones federales encubrieron los primeros efectos de la crisis en el primer semestre del 2009, pero a partir del 6 de julio se vive un efecto devastador en la economía nacional agravado por las crisis de la influenza. El PIB cayó en promedio 10 por ciento, y si bien nos va, a final de año la caída igualará el 6 por ciento del dramático 1995. En caso de ubicarse el desplome en 7 puntos, será la mayor crisis de la economía mexicana en 50 años.

 

Pero hay la impresión que algo se hizo mal desde el gobierno calderonista. En el mundo desarrollado el desempleo se ha estabilizado así como la producción. Pero en México la cosa va a peor y el escenario es catastrófico, como si de por sí no nos atacarán la serpiente del crimen organizado, el drama de los analfabetas funcionales y el de una clase política podrida sin importar partido o proyecto.

 

A ciencia cierta nadie sabe qué ocurrirá en este país el próximo 2010. En la Secretaría de Finanzas, por ejemplo, ya se elabora el paquete económico estatal, pero todo parte de los datos que fluyan de Hacienda. Y en la dependencia de Carstens hay pánico por el boquete de 300 mil millones de pesos que enfrentarán las finanzas públicas federales, que sumidos a la parálisis que viven la mayoría de los Ayuntamientos, y la decisión de los gobiernos estatales de endeudarse soberanamente, hacen inviable cualquier tipo de proyección financiera.

 

Así que como siempre, el pueblo bueno debe salir al rescate de su gobierno malo subsidiando la ineficiencia y corrupción mediante una subida generalizada de impuestos. Por supuesto, antes de dar el palo, nos dieron el supuesto pan: supresión del gasto público desapareciendo tres secretarías que se piensan inútiles, un congelamiento del gasto corriente y la supresión de privilegios a la burocracia dorada. ¡Qué bonito! Y antes de eso, Calderón se construyó su galería del horror reviviendo al foxismo y a Diego Fernández de Cevallos otorgándoles parcelas en el gabinete a cambio de un poco de apoyo para medio gobernar en los próximos tres años.

 

Palos de ciego. Los cambios en el gabinete fueron para empeorar. Arturo Chávez, pretenso nuevo Procurador, carga sobre sus espaldas el caso de las muertas de Juárez que nunca pudo resolver. Eso, y su cercanía con Diego Fernández de Cevallos, el mayor traficante de influencias que tiene este país. El nuevo secretario de Agricultura, foxista de marca, ya estuvo en el puesto. Se desempeñó como un tecito: ni hizo bien, ni mal, sino todo lo contrario. Y en Pemex se ha designado al jefe de la nomenclatura interna, corresponsable de la corrupción en los últimos 9 años y acusado además de beneficiar a los hijos de Martha Sahagún.

 

Crecen los palos de ciego. ¿Calderón nos viene a vender la desaparición de tres secretarías como la solución al hoyo financiero? Dudo que los priístas lo permitan en San Lázaro para la Reforma Agraria. Turismo por supuesto que gestiona una de las actividades prioritarias para el país. ¿Quién lo hará ahora? Y la Función Pública, por más ineficiente que parezca, es un control para la burocracia dorada. ¿Quién hará las veces de Contraloría?

 

Para cerrar su concierto de palos de ciego, el gobierno calderonista anuncia un Paquete Económico plagado de aumento de impuestos sin considerar, quizá, que el costo lo pagará en las urnas su partido. Y que por lo menos el próximo año perderán todas las gubernaturas en juego. Puebla incluida.

 

Sí: Carstens nos la dejó ir. Pero llegará el voto de castigo contra el PAN. Ahí nos desquitaremos.

 

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas