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Uno de los rasgos más enigmáticos de la democracia es el sentido del voto. Y digo enigmático por su naturaleza evidentemente compleja, en el que se entremezclan elementos racionales, emocionales, afectivos, inerciales y hasta religiosos

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


La crónica de la derrota V: razones de voto

 

De acuerdo con los sondeos, una gran mayoría de los electores poblanos ya han decidido a que candidatos votarán el próximo domingo, aunque la realidad es que aún queda un porcentaje importante de indecisos que, en los llamados “20 segundos decisivos de la democracia” –el momento que, en la soledad de la casilla los electores marcan uno u otra boleta- elegirán a aquellos que desempeñarán los cargos de Presidente Municipal y Diputado Local.

 

Uno de los rasgos más enigmáticos de la democracia es el sentido del voto. Y digo enigmático por su naturaleza evidentemente compleja, en el que se entremezclan elementos racionales, emocionales, afectivos, inerciales y hasta religiosos. ¿Escojo X porque me conviene? ¿Voto por Y porque toda mi familia lo hace así? ¿O más bien elijo Z porque u personalidad me subyuga? Incluso, el proceso de la decisión del voto se mueve en 3 conjugaciones temporales: pasado, presente y futuro. ¿Al votar juzgo al actual gobierno y le doy continuidad? ¿O quizá mis expectativas de futuro deciden, sin importar lo realizado por el todavía gobierno? Por si fuera poco, a nivel mundial se ha impuesto la llamada personalización de la política, ya que quienes ganan las elecciones son los candidatos y no los partidos políticos, como antes lo hacían. Los electores se han corrido al centro y las motivaciones ideológicas o históricas han perdido influencia. La pregunta del millón tanto para académicos como mercadólogos, es: ¿cómo decidimos nuestro voto?

 

En las últimas décadas se han  realizado muchos estudios y proyectos en busca de determinar las causas que determinan el voto. Las visiones predominantes son tres: el sociológico, el psicológico y el de mercado. La visión sociológica busca establecer relaciones entre el individuo y su entorno social que expliquen la decisión: la pertenencia a un nivel socioeconómico determinado; nivel educativo; edad, los valores en relación a nacionalidad, religión, competitividad, solidaridad; los vínculos familiares y sociales, las influencias recibidas de compañeros, profesores y jefes. El ángulo psicológico, de menor investigación, apunta a establecer los elementos afectivos que relacionan a una persona con un agente político determinado, sea una organización (partido, grupo), sea un liderazgo.

 

El marketing político se dirige más a la identificación del mercado electoral con cualquier otro tipo de mercado, a partir de la consideración que el voto es en lo electoral lo que la compra lo es en el mercado de bienes y servicios; y también considerar que el agente electoral (partido, candidato) es un bien como cualquier otro en el mercado. Así, las reglas de posicionamiento no difieren de las reglas de posicionamiento de cualquier producto, atendiendo a la especificidad del tipo de mercado y de tipo de producto. Estemos de acuerdo o no, es innegable que este se ha transformado en la visión dominante

 

¿Cómo influye la campaña electoral?

Para los consultores en marketing político, lo que hace campaña electoral es cristalizar simpatías y antipatías, atracciones y rechazos. Cada segmento del electorado toma su decisión en momentos diferentes, de acuerdo a su grado de pertenencia a un partido político o al candidato. Los más interesados en política toman su decisión de voto al principio de la campaña, los menos interesados al final.  En el inicio de la campaña, nos ocupamos de los líderes de opinión, del voto duro (aquellos electores que se identifican claramente con un partido) y de los electores naturales (aquellos más permeables al mensaje) , después, en el medio juego, de las personas más independientes pero relativamente informadas y con algún interés por la política, por último, en el final de la campaña, de aquellos electores desinformados y desinteresados en la política.

 

El voto duro y los electores naturales son los votos más fáciles de conseguir. Son gente que ya ha votado por su opción o que naturalmente, por su situación en la sociedad, o por actitudes políticas básicas, están ya proclives a votar predeterminadamente.  La consolidación y movilización de estos grupos al principio de la campaña es vital. La peor idea que se puede tener es que el voto duro ya esta ganado y no es necesario invertir recursos de campaña en ellos.  Ningún voto es incondicional y la peor emigración de votos es la de aquellos militantes que se han resentido por la falta de atención de parte del candidato o del partido. El voto duro y los electores naturales deben ser motivados, movilizados, encuadrados. Debe darse un lugar de trabajo a cada uno. Estos electores deben recibir afecto, integración y deben sentirse útiles

 

Los líderes de opinión, más allá del momento concreto en el que tomen su decisión de voto, interesan por su capacidad de sumar otros votos, además de su voto, a un candidato. Esta gente con mucha influencia sobre su medio, son verdaderos votos plurales. Hay que ocuparse de ellos desde el principio de la campaña, porque darles una atención permanente permitirá crecer primero de manera cualitativa, para después asegurarse un crecimiento cuantitativo firme y ganar la elección. Los dirigentes políticos, grandes, medios, pequeños; los líderes sociales, sindicales, gremiales, profesionales, las personas con una actividad económica relevante, empresarios, financieros, intelectuales, académicos gente de negocios, todos son líderes de opinión relevantes. A ellos se debe adjudicar una muy importante porción de tiempo del candidato y de materiales de campaña. Los líderes de opinión son factores multiplicadores de votos.

 

Posteriormente, en los tiempos decisorios, continua un sector de gente informada, pero con un interés medio en la política. Esta gente no tiene una identificación partidaria fuerte, como lo tiene el voto duro. El partido puede hacer poco para captar estos electores. Es en esta fase en donde la personalización moderna de la democracia se hace presente. El candidato es el encargado de ganar éstos votos, a través de su personalidad, encanto o historia personal, así como la comunicación de sus propuestas. Personalización y mediocracia caminan juntos tomados de la mano. Estos indecisos informados leen, aunque no sea todos los días, la prensa, no son hostiles a escuchar o ver programas periodísticos o políticos de radio y de televisión., que por tanto se convierten en actores fundamentales, hasta llegar a ser verdaderos poder fácticos.


A unos cuantos días de celebrarse la jornada electoral, queda un grupo importante de indecisos, que de acuerdo a las tendencias, pueden en llegar a inclinar la balanza y decidir el proceso. Estos indecisos estructurales son casi totalmente desinformados. No dudan entre varias opciones como el grupo anterior. La mayoría de las veces esta gente no sabe que hay elecciones ni qué se elige.  Sólo en los últimos días antes de la elección termina por enterarse. En ese momento sabe que tiene que decidirse por alguien y procesa su decisión de voto con una lógica muy diferente a la de los otros electores. Los argumentos políticos casi no cuentan. La prensa tampoco. Sólo cuenta un poco la radio y mucho la televisión.


El grupo objetivo final se capta con emoción y con imagen, no con argumentos. Se capta con la seducción del candidato. El grupo objetivo final vota personas. No vota ni partidos, ni programas, ni ideologías, ni toma en cuenta los argumentos políticos. También vota a lo que percibe que vota la mayoría. Todas las personas, cuando no conocemos algo, y tenemos que actuar, tratamos de hacer lo que hacen los demás.


El instante decisivo llegó, y  parece poco probable que los indecisos lleguen a inclinar la balanza que ha posicionado a Blanca Alcalá y al PRI como los grandes triunfadores del domingo. Con los resultados en la mano, el lunes hablaremos de la razones de voto que cada partido dio para llegar a un resultado inesperado.

 

 

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