Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Se agotaron los candidatos tipo Melquiades


Una vez conocidos los datos ocultos de la encuesta de Parametría, podemos empezar a elaborar las conclusiones sobre el posicionamiento de los aspirantes a ocupar la silla de Mario Marín, justo a medio año de que inicie la verdadera batalla sucesoria, un día después de los comicios federales del 2009. La fotografía que presentan los actuales estudios electorales, se prevé, no habrá de modificarse sustancialmente en el próximo año, una vez que la reforma electoral cortó de tajo las acciones proselitistas abiertas en radio y televisión, por lo que los aspirantes solamente se mueven mediáticamente aprovechando los recovecos legales, así como el mercado negro de publicidad que generan los medios electrónicos, vulgarmente conocidos como gacetillas: publicidad disfrazada de entrevistas o boletines.

 

Retomemos la hipótesis principal que nos ofrecen las encuestas de Parametría y Datamática, así como de las no publicadas y cuya paternidad presunta se atribuye al CISO y a Indicadores S.C. Con diferencias en el lugar ocupado dentro del ranking, todas las empresas coinciden en que el pelotón puntero está formado por Blanca Alcalá, Javier López Zavala, Enrique Doger y Rafael Moreno Valle. Por detrás de ellos, pero con un porcentaje de conocimiento que los podría incluir en la batalla, se ubican Mario Montero, Ana Teresa Aranda y Enrique Agüera. Del resto de aspirantes puede empezar a olvidarse: si no existen en el plano de las encuestas, tampoco existen en el plano político real. De que pueden aspirar, pues aspiran, pero en la medida en que su posicionamiento es nulo, pues ésas aspiraciones sólo viven en su cabeza.

 

Dato importantísimo: a seis meses del inicio de la batalla, ninguno de los cuatro aspirantes punteros tiene una ventaja decisiva o se ha adelantado al pelotón. Los cuatro fantásticos se mueven en el mismo nivel de conocimiento e intención. En realidad, prácticamente tienen un empate técnico si tomamos en cuenta el margen de error de cada una de las encuestas. Ninguno tiene una ventaja mayor a cinco puntos.

 

En otras palabras: en la elección del 2010 no habrá un Melquiades Morales o un Mario Marín. Al PRI se le acabaron los fenómenos electorales y las ventajas en las encuestas de 20 puntos. Por el contrario, el PAN, acostumbrado a candidatos de bajo perfil más anclados en la marca del partido, tiene quizá al único puntero que viene haciendo campaña desde sus tiempos como priísta. Rafael Moreno Valle atesora ya tres campañas estatales: la interna del 2003, la que vivió como número uno de la lista plurinominal en el 2004 y la del Senado en el 2006. De los tres aspirantes priístas, ninguno ha realizado una campaña estatal.

 

Sigamos con los datos preliminares: la diferencia entre los punteros del pelotón deben encontrarse en los aspectos cualitativos antes que en los cuantitativos. El caso tricolor es paradigmático: dos de sus aspirantes –Doger y Alcalá- tienen amplia presencia entre el electorado switcher, los votantes que deciden elecciones y cuya simpatía es más complicada de obtener. Zavala, por su parte, es especialmente atractivo para los votantes que se declaran como priístas, es decir, el voto duro que, de cualquier forma, votará por aquél que sea designado como candidato del tricolor a la gubernatura.

 

Melquiades Morales y Mario Marín, los últimos candidatos del tricolor, comparten una característica común: contaban con una amplia red de simpatizantes al interior del estado. Aquello que se conoce como “estructura”. Las encuestas de Parametría y de Datamática nos revelan que rumbo al 2010, al interior del PRI, solo Javier López Zavala tiene amplia penetración al interior, a cambio de un desconocimiento absoluto en la capital, donde se da la verdadera competencia electoral. El día y la noche: Doger y Alcalá son débiles en el interior, pero fuertes –mucho- en la capital.

 

Moreno Valle, en ambos puntos, aventaja a los aspirantes del tricolor. Su fortaleza radica en el interior del estado, donde ha desplegad su actividad desde los tiempos en la secretaría de Finanzas. Pero en el capital no desmerece, donde su presencia mediática en entrevistas de radio ha sustituido otras formas de proselitismo. Además, lo mismo se ha convertido en el candidato de los panistas duros –ya quedan pocas resistencias. Y es bastante aceptado entre el electorado switcher.

 

Aquí tenemos la primera conclusión: si alguien tiene una ligera ventaja en el proceso sucesorio, es Rafael Moreno Valle dado su posicionamiento equilibrado, lo mismo entre votantes duros que swtchers, y su alto conocimiento en todo el estado.

 



 
 

 

 
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