Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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10/05/2010


Los avestruces vergonzantes del IEE


No hay mucho por hacer: los poblanos no están interesados en participar en los comicios locales del próximo 4 de julio. Salvo el sector denominado círculo rojo, el grueso de la población tiene la cabeza en otras cosas. Varios factores alimentan el desánimo: desde el desprestigio de la política y los políticos, pasando por la crisis económica y terminando con el Mundial de Fútbol en Sudáfrica. Pero también hay responsabilidades directas de las instituciones encargadas de alentar la participación democrática, como es el caso del Instituto Estatal Electoral, un organismo ciudadanizado que no genera la mínima confianza entre los poblanos en la organización de los comicios. Una encuesta de Indicadores S.C. a solicitud de CAMBIO nos da un dato escalofriante: el organismo encargado de organizar las elecciones tiene un apoyo social mínimo, pues apenas un 38.7 por ciento de los poblanos confía en el trabajo que vienen realizando Jorge Sánchez Morales y los ocho restantes miembros del Consejo General del IEE. En otras palabras: el órgano encargado de la función de árbitro imparcial en los comicios genera a su alrededor un tufo de desconfianza que puede descarrilar la competencia entre el PRI y la Alianza Opositora.


De acuerdo con el estudio de Indicadores S.C. , a cargo del prestigiado investigador Elías Aguilar, un 64 por ciento de los encuestados manifiesta conocer el organismo encargado de organizar las elecciones locales y un 36 por ciento no tiene idea. Es decir, 1 de cada 3 poblano ni enterado está de la función vital que desempeña el Instituto Estatal Electoral. Por si fuera, poco, los poblanos si siquiera saben qué exista tal institución, pues de todos aquellos que manifestaron conocerlo, casi el 80 por ciento de ellos cree ser trata del Instituto Federal Electoral, y apenas un mísero 13 por ciento conoce auténticamente al IEE, lo que equivaldría al 8 por ciento del padrón electoral. El estudio consta de 2 mil 500 entrevistas telefónicas en la capital con un nivel de acierto del 95 por ciento.


Es una auténtica vergüenza, pero los únicos responsables son los propios consejeros electorales por crear un órgano dependiente del PRI, timorato y laxo a la hora de incentivar la participación ciudadana. Delante de las narices de Jorge Sánchez Morales y el resto de consejeros, el PRI y el PAN han cometido toda clase excesos. Desde el uso de recursos públicos del gobierno para construir la candidatura de Javier López Zavala hasta la injerencia pública y abierta del gobernador Marín en su partido. La presencia y dualidad de funcionarios públicos que operan como delegados de partido. Las famosas encuestas de posicionamiento. La multitud de descalificaciones que vierte AN. Los casos de propaganda negra cruzada entre uno y otro.


Y ante el cúmulo de irregularidades, ¿qué dice el IEE y sus consejeros electorales? Nada, simplemente se han dedicado a cruzarse de brazos. A pesar de contar con abogados brillantes como Juan Carlos de la Hera y Paul Monterrosas. O con un politólogo de primera línea como Joel Paredes Olguín.  Pero la nota general entre ellos es la mediocridad. Y el esconderse en sus famosas y múltiples “sesiones de trabajo”. 


Ninguno de los nueve consejeros electorales, por ejemplo, se ha insertado en el debate público para promover los comicios del 4 de julio y la participación ciudadana. Muy pocos dan entrevistas y casi ninguno acude a universidades a compartir con los jóvenes la experiencia de organizar las elecciones más competidas en la historia política de la entidad. Salvo los casos de Joel Paredes y Fidencio Aguilar Viquez, ningún otro consejero escribe artículo de opinión como lo hacen los integrantes del IFE. Quizá sean expertos en nada.


Total, nuestro IEE tiene un perfil bajísimo que la sociedad aprecia justamente con el descrédito. Los consejeros viven encerrados en sí mismos, tiene la cabeza metida en la tierra como avestruces, y todo lo resuelven en conciliábulos secretos con el Mazzarino José Alarcón Hernández, representante del PRI y auténtico mandamás del organismo electoral, que lo mismo decide con quién contratar el PREP que todos los demás insumos, así como la designación de los consejos distritales y municipales. Acostumbrado a la figura de poder tras el trono, Alarcón Hernández no le costó trabajo dominar a Jorge Sánchez Morales y compañía.


¿Y qué pasara si la elección es muy cerrada y la noche del 4 de julio nos vamos a dormir sin tener la certeza de un ganador? ¿Con qué autoridad y credibilidad manejarán el conflicto político, cuando son rechazados por un 60 por ciento de los poblanos? Si hay un choque de trenes entre Moreno Valle y Zavala, es seguro que Jorge Sánchez acabará peor que Luis Carlos Ugalde en el 2006. Y pensar que su origen el IEE pintaba para algo mejor.


*** Las ausencias melquiadistas. Pese a su mea culpa ante los que bebieron del presupuesto estatal en su sexenio, Melquiades Morales nunca se vio convencido de su papel neozavalista. Sobretodo, porque fue incapaz de llevar al Centro Mexicano Libanés a su círculo más íntimo, precisamente todos los acusados de trabajar para Moreno Valle.


No estuvo Ernesto Echeguren –su empleado en el Senado-, ni Carlos Alberto Juliánmalagradecido quen todo lo obtuvo gracias al PRI y hoy muerde la mano que le dio de comer- y ni siquiera su esposa Socorro. En la lista de ausentes sólo el yerno David Villanueva –exiliado de Puebla precisamente por Zavala- tiene justificación por tratarse de un funcionario federal. Tampoco, claro, Roberto Morales, secretario de Salud marinista en el primer tramo del sexenio.


Por cierto, unas horas antes, en el mismo Libanés, el melquiadista Víctor Díaz Palacios le organizó a Moreno Valle un desayuno con 300 mujeres. Tan pronto se fue el candidato de la Alianza Opositora, empezaron a llegar los priístas. El mismo que tiene grandes contratos de asesoría en el gobierno municipal de Blancal Alcalá. ¿Entonces?


¿Será que Melquiades ya no controla ni a sus empleados?


*** Humberto Aguilar Coronado al rescate de la capital.  Las diferencias entre Moreno Valle y Lalo Rivera crecen y crecen, al grado de llegar a groserías públicas. Por ello, el candidato a la gubernatura le pidió al tigre Aguilar Coronado coordinarle la capital. El anuncio se hará oficial el martes y provocará un bomba de varios kilotones.

 

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