Moreno Valle es, para los priístas, una especie de bestia negra desde que abandonó el tricolor para irse como candidato a la senaduría de Acción Nacional. ¿Qué les irrita de él?


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


La bestia negra del PRI


La revolución silenciosa que vive Acción Nacional a partir de la reforma de sus estatutos que abre la elección de su candidato a la gubernatura al voto de miembros activos y adherentes altera la hoja de ruta delineada por el marinismo para enfrentar el 2010. Y que unos de los dogmas fundamentales para menospreciar a Rafael Moreno Valle como el gran rival del tricolor era que la línea burocrática de la ultraderecha jamás dejaría pasar al ex priísta. Y que sin el riesgo de Moreno Valle a la vista, el candidato priísta podría surgir del grupo sin necesidad de ser el más competitivo o el mejor posicionado en las encuestas. Vaya, que cualquiera podría ganar la gubernatura. El oxígeno que recibió Moreno Valle con la reforma a los estatutos, y el hecho de haberse convertido en uno de los invitados especiales de Germán Martínez lo pone en primera fila dentro del panismo.

 

Moreno Valle es, para los priístas, una especie de bestia negra desde que abandonó el tricolor para irse como candidato a la senaduría de Acción Nacional. ¿Qué les irrita de él? En primer lugar, que no aceptó la imposición de Mario Montero y que su rebeldía tuvo éxito, pues al ganarles en julio de 2006 dejó fuera de la carrera sucesoria a uno de los principales delfines del marinismo. No sólo eso: derrotó al icono del priísmo local.

 

Otra cosa que los irrita es la capacidad de Moreno Valle para moverse tanto en la grilla nacional como en la política aldeana. El madrinazgo de Elba Esther Gordillo le da la posibilidad en el 2010 de movilizar a la estructura electoral más poderosa del país: el magisterio. La pertenencia a ese grupo, además, le asegura recursos económicos para su campaña gracias a las posiciones de La Maestra: Lotería Nacional, ISSSTE, Consejo Nacional de Seguridad Pública, SNTE, PANAL. O sea que por dinero el senador no va a parar. Sus relaciones nacionales, además, le dan la posibilidad de utilizar los membretes de Convergencia y el Partido Verde una gran coalición contra el PRI en el 2010.

 

Por si fuera poco, Moreno Valle se parece algo a Javier López Zavala: son los únicos poblanos que se saben vida y obra de Chichiquila. Una metáfora para mostrar que ambos, lejos de los políticos de café, conocen perfectamente la correlación de grupos y la conformación de estructuras y organizaciones corporativas en los 217 municipios de la entidad. Que si las familias, los párrocos, los dirigentes sociales, los comisarios ejidales, los caciques, los empresarios y hasta las rencillas familiares. Un diagnóstico exacto del mapa político de Puebla.

 

Los marinistas, desde que Moreno Valle ganó la senaduría y sepultó a Montero, afirman muy seguros que de nada le servirán sus relaciones nacionales, los partidos que controla, todos sus millones, el madrinazgo de Elba Esther y su privilegiado conocimiento de los controles corporativos priístas. No le servirá simple y sencillamente porque los grupos de ultraderecha nunca lo dejarán pasar como su candidato a la gubernatura.

 

Sin Moreno Valle al frente de la candidatura del 2010, dicen, la contienda para la gubernatura se inclina decididamente por el tricolor, y al igual que decían los panistas hace unos meses, hasta un burro puede ganar. El burro, por supuesto, que elija Marín.

 

Las malas noticias para el marinismo han llegado: con las reformas estatutarias, el bloqueo que la ultraderecha podría hacerle a Moreno Valle se diluye. Antes, un pequeño grupúsculo podría bloquearlo en sus amañadas convenciones. Ahora, cuando 90 mil panistas puedan participar –más los que se acumulen de aquí al 2010- será difícil que la ultraderecha pueda pararlo.

 

Con Moreno Valle al frente del PAN, ¿Marín insistirá en imponer a cualquier burro? ¿O colocar, como le sucedió a él mismo, un candidato con el mayor potencial ganador?

 

*** Los poblanos tenemos la culpa, acusa Don Juan Columna. “Cada día que transcurre la administración de Mario Marín Torres, créame es una ofensa al más elemental sentido común de los poblanos, un distintivo de ello; autarquía, soberbia, ineficiencia y una corrupción sinceramente sin precedentes, donde un Secretario de Economía, Gerardo Fernández, vende sin reparo sus productos en oficinas públicas; un Secretario de Obras Públicas desvergonzado y uno de los encargados de la “recolección” de dinero mal habido; Víctor Manuel Sánchez Ruíz, Contralor, tiene en sus hermanos los únicos gestores y beneficiarios de las múltiples pólizas de seguros, desde el parque vehicular del gobierno del estado, inmuebles, hasta los helicópteros, incluyendo el que por falta de mantenimiento se precipitó en la sierra norte del estado.

 

“Un Secretario de Finanzas, que abiertamente lava dinero del erario público en la empresa Vector donde trabajó y donde su esposa es Directora, así como de un selecto y bien remunerado equipo de financieros radicados en la ciudad de México, que pertenecen al think tank de Pedro Aspe Armella (socio mayoritario de Vector), quienes “asesoran” a nuestro Secretario de Finanzas en el buen “manejo” de dinero público, como son las operaciones llamadas Off Shore que realizan en Panamá con dinero que debería tener destinatario a los más de 1.5 millones de poblanos que padecen pobreza alimentaria, o al poco más de 3 millones de conciudadanos que padecen ya sea pobreza alimentaria, de capacidades o patrimonial.

 

“Esas operaciones Off Shore tienen como característica que son hechas por brokers (corredores) los cuales cubren la identidad del “inversionista”, esta operaciones son comúnes y “legítimas” en Islas Cayman, Panamá, Bahamas y otros paraísos fiscales.

 

“Festejo Señor Rueda que existan comunicadores como Usted y otros muy contados, que con valor denuncian los criminales actos de corrupción marinista, pero debemos la