Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
[email protected]
[email protected]


12/05/2010


¡Son los jóvenes, estúpidos!


Un estudio de segmentación electoral nos muestra que el nudo de los comicios del 4 de julio se encuentra en el núcleo poblacional denominado jóvenes, que de acuerdo a la Lista Nominal, representa el 43 por ciento del universo posible de votantes. Quien conquiste la franja ubicada entre los 18 y los 34 años de edad, alrededor de un millón 700 mil votantes, podrá alzarse con el triunfo. Sin embargo, hasta ahora ni Moreno Valle ni Javier López Zavala han podido activar a este segmento. El PRI puede vivir sin ellos, pues que su mayor lealtad se encuentra entre los electores que tienen de 50 a más de 65 años, alrededor de un millón de votantes que se encuentran perfectamente movilizados a favor del tricolor. Es un lugar común repetir hasta el cansancio la frase de Bill Clinton, ¡es la economía, estúpidos!, pero perfectamente podría aplicarse a los candidatos a la gubernatura y alcaldía ¡son los jóvenes, estúpidos!. Son ellos el nudo central de la elección.


Analicemos primero los números. La Lista Nominal para los comicios del 4-J tiene registrados 3 millones 850 mil votantes. Descomponiendo tal números en segmentos por edad, descubrimos que la franja poblacional de los ubicados entre los 18 y los 34 años representan un 43 por ciento del total posible de electores. Profundizando, existen 500 mil 305 poblanos entre los 20 y los 24 años; luego 521 mil 598 entre los 25 y los 29, y por último, entre los 30 y los 34 años encontramos otros 500 mil 305 poblanos. En total la franja poblacional de los denominados jóvenes entre 18 y 34 años representa casi un millón 700 mil electores.


Se trata de un segmento poblacional decisivo si lo comparamos con los poblanos “adultos” que representan apenas un millón de electores. Hablamos de la franja entre los poblanos que tienen de 50 a más de 65 años, que representan un 27 por ciento del total de la Lista Nominal. De ellos, el mayor peso electoral se ubica en los mayores de 65 años, “los viejitos”, que ni siquiera llegan al medio millón de votantes.


Este sencillo ejercicio estadístico nos muestra que los partidos políticos y sus candidatos a la gubernatura tendrían que apostarle al segmento poblacional de los jóvenes, porque son ellos lo que pueden decidir la elección del 4 de julio. Y sin embargo, a pesar de ser el segmento más numeroso, también es el más difícil de atraer a la política y las elecciones.  En otras palabras, son un segmento rico en potencial pero pobre en participación real. Y los “adultos”, aunque son menos votantes, se encuentran más activos e interesados en los comicios y se trata del segmento donde se ubica al electorado duro o leal. Precisamente por ello, es donde el PRI encuentra mayores lealtades.


Una hipotética victoria de Rafael Moreno Valle y la Alianza Opositora depende de activar al segmento poblacional de los jóvenes. Sin ellos, dado su capacidad de conformar una masa crítica de votantes y participación, está condenado a fracasar. Pero parece imposible que pueda activarlos. ¿Por qué? Por que si el discurso de la Alianza Opositora está basado en el cambio de gobierno y la crítica al PRI por tantos años de gobierno, precisamente se trata de segmento más refractario a tal discurso. Y además, sí son muy receptibles al discurso de la decepción democrática y del PAN, así como de los gobierno que prometen un cambio. Probablemente, además, fueron los que hace un año compraron el discurso irresponsable del voto nulo, llevando la participación a menos del 40 por ciento.


El segmento poblacional entre los 28 y los 34 años fue el que se ilusionó en el 2000 con el cambio ofrecido por Vicente Fox y votó por la alternancia. Son también los desilusionados con las políticas panistas de la última década, y quienes más han resentido la crisis económica y de seguridad pública. Son los famosos ninis, desencantados de la política y los partidos. En otras palabras, una gran masa crítica desaprovechada.


Una prueba de esa desafección se vivió ayer con la visita de Moreno Valle a la Upaep, donde a duras penas el candidato a la gubernatura pudo llenar tres cuartas partes del salón principal, y además los estudiantes se salieron a mitad de la conferencia. No abarrotó en la casa de los panistas como si lo hizo Antonio Sánchez Díaz de Rivera o Blanca Alcalá hace tres años. Tampoco llenó en el Tec de Monterrey. Y si uno lo piensa bien, no trae un grupo juvenil potente como sí lo tiene Zavala con las organizaciones lideradas por los Marín juniors y del que han destacado muchachos acomodados como Luis Tiffaine, Chucho Parra Tay, Aldo Pichardini, Antonio Zafra y Enrique Esperón.

 

Del otro lado, además de dejarse ver siempre acompañado de jóvenes, Zavala machaca continuamente con su propuesta de una nueva Ciudad Universitaria y becas. Porque como diría los españoles, ahí está el pescado. ¡Son los jóvenes, idiotas!

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas