Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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14/05/2010


Elba Esther, nuestro nuevo amo


Rafael Moreno Valle se imagina entregando a Elba Esther Gordillo su regalo del Día del Maestro la noche del 4 de julio. No será un obsequio humilde, como una manzana o un libro, sino la gubernatura de Puebla pese a que en una reciente entrevista con La Jornada de Oriente insistió hasta la exasperación que será él, y no la dueña del SNTE, quien gobierne la entidad. Y es que sobre la Alianza Opositora pende la misma acusación que sobre Javier López Zavala: un futuro omiso de un gobernador de forma dominado por un poder fáctico. Mario Marín es a Zavala lo que Elba Esther a Moreno Valle. Del primero ya tenemos la experiencia de un sexenio que termina con la aprobación al gobierno a pesar de la acumulación de déficits en los rankings nacionales de desarrollo. Toca entonces imaginar cómo sería Puebla gobernada con la rapacidad probada una y mil veces de La Maestra. En una perspectiva pesimista, el 4 de julio los poblanos decidiremos si reelegimos a nuestro benévolo amo, o cambiamos de dueño de correa para entregársela a Elba Esther Gordillo.


En la misma entrevista con el diario citado, Moreno Valle insiste en que al llegar a la gubernatura mantendrá una estrecha colaboración con Elba Esther Gordillo y el SNTE con el objetivo de elevar la calidad educativa de los poblanos. Tal afirmación no deja de ser un contrasentido, puesto que existen una y mil pruebas de que la lideresa vitalicia del sindicato educativo es el lastre más pesado que arrastra la educación mexicana, al grado de convertirnos en la más atrasada de la OCDE. Los diez años de colaboración de Elba Esther Gordillo con los gobierno panistas no ha redituado en mexicanos mejor educados, sino en cuentas bancarias más abultadas para los maestros.


Los gobierno federales de Vicente Fox y Felipe Calderón pagaron el respaldo electoral de La Maestra con una abultada recompensa en dinero y privilegios al SNTE a cambio de mayor calidad educativa. A las cuentas bancarias llegaron los recursos multimillonarios, pero en los rankings nacionales e internacionales nunca se dio el crecimiento en los índices educativos. En pocas palabras, los maestros se convirtieron en un gremio privilegiado y al mismo tiempo, lastre nacional. Además, ambos presidentes entregaron posiciones en la administración pública federal, al grado que un yerno suyo ocupa la poderosa Subsecretaría de Educación Básica. Entonces, digno de un país bananero, Elba Esther Gordillo es juez y parte: integra al mismo tiempo la parte laboral y la patronal. Por ello hace y deshace con la educación de los mexicanos.


Siguiendo el ejemplo de los gobiernos federales emanados del PAN, no se necesita gran ciencia para saber que en un eventual triunfo de Rafael Moreno Valle se traducirá en la victoria de uno de los poderes fácticos más nocivos del país que arrasará con el presupuesto de 50 mil millones de pesos para entregárselo varios de sus cómplices nacionales, comenzando por su ex pareja Kawaghi padre. En otras palabras, potentados empresarios nacionales desplazarán a los locales en materia de compras y obra pública. Y por qué no, un pariente suyo puede venir a ocupar la titularidad de la SEP. Ahí vivirá el verdadero poder, y no en Casa Puebla. Es uno de nuestros futuros imaginados.

 

*** El periodista Carlos Ramírez, sobre las Alianzas Opositoras en Puebla y Oaxaca. Escribió ayer en su Indicador Político: “Las candidaturas aliancistas no han sabido explicar las razones de sus nominaciones. Su énfasis en el cambio, la alternancia y la ética chocan de frente con sus propias representatividades. Gabino Cue en Oaxaca y Rafael Moreno Valle en Puebla representan los intereses de políticos del pasado priista reciente que tienen pasivos para decir lo menos en la entidad: Cue va a restaurar los cacicazgos de Diódoro Carrasco, José Murat y López Obrador. Y Moreno Valle en es el candidato de Elba Esther Gordillo, la cacique sindical que encarna hoy en día al México del pasado y que representa lo peor del corporativismo-rémora del pasado priista.

 

“La ubicación de los candidatos aliancistas abajo del candidato del PRI puede explicarse por diez razones:

 

1. La ciudadanía no percibió un cambio político de fondo en las candidaturas de coalición. El perfil "priista" de los candidatos aliancistas se convirtió en un lastre.

 

2. La alianza se basó en una tendencia estimulada artificialmente de polarización política, luego de que la ciudadanía no ha tenido ningún beneficio con esa división.

 

3. El impacto de una unión opositora se perdió con el juego político de López Obrador y su tendencia a dividir a la oposición.

 

4. Las alianzas desdeñaron el factor local: el buen posicionamiento político de los gobernadores salientes. Y Manuel Camacho, como politólogo, debió de entender que la gente vota en función del periodo anterior.

 

5. Los aliancistas han confundido el DF con la plaza local. El lenguaje de violencia política molesta a los electores que votarán por su mandatario estatal.

 

6. La ausencia del gobierno federal dejó la plaza bajo el dominio de los gobernadores priistas.

 

7. La alianza desdeñó un factor determinante: la identidad partidista. El PRI trabajó la lealtad, en tanto que el PAN y el PRD sufrieron divisiones ad infinitum.

 

8. El PRI ha ofertado la continuidad de una política que ha beneficiado a los ciudadanos política asistencialista, en tanto que la alianza propone una ruptura radical como sinónimo de violencia y de exclusión.

 

9. La oposición como partido carece de fuerza estructural. El PRI, en cambio, ha privilegiado un partido fuerte, con su estructura electoral como globo y ancla.

 

10. El PRI ha desarrollado una campaña basada en la atención a los ciudadanos, en tanto que los candidatos aliancistas se han inclinado por satisfacer al círculo rojo de la crítica y la confrontación. Ahí se ha dirimido una buena parte del voto”.

 



 
 

 

 
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