Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

14/09/2009

Blanca cruzó el Rubicón


Blanca Alcalá no tuvo necesidad de decir expresamente que sí quiere la gubernatura para enviarle una señal a la clase política -y a la dirigencia que trató de sacarla de la carrera- que sí forma parte de la caballada sucesoria. La ambigüedad discursiva de la alcaldesa, en esta ocasión, sirvió para afirmar. Sobre todo cuando añadió un elemento nuevo a su ruta de escape común: “esperaré hasta que la convocatoria del partido sea emitida”. Es decir, en los próximos tres meses la alcaldesa pretende estar dentro y fuera –al mismo tiempo- del proceso sucesorio. Alejandro Armenta se equivocó al ponerla contra la pared: quedó evidenciado como mentiroso y perdió un poco de la calidad moral con la que debe conducir el proceso. Y ahora todo está a punto de estallar, pues los tiempos políticos no compaginan con los tiempos legales. ¿De qué servirán las encuestas de los próximos tres meses si a final de cuentas, por allá de enero, Alcalá se inscribe en el proceso? ¿Qué ocurrirá con el acuerdo de los 10 puntos de ventaja para elegir un candidato de unidad? ¿Para qué sentar a todos los aspirantes en una mesa si el segundo lugar de las encuestas prefiere que lo esperen hasta enero?

 

La sucesión abandonó los terrenos subjetivos para adentrarse en la realidad objetiva. La discusión ya no es quién es el favorito del gobernador Marín, sino si éste favorito podrá imponerse en la realidad. El afecto y favoritismo del Gran Elector no ha variado un ápice a su favorito Zavala. Pero las discusión sobre el proceso sucesoria se mueve en el eje de las encuestas, las empresas que habrán de practicarla, el papel de Armenta como dirigente del PRI, la vigilancia que Beatriz Paredes hace desde el CEN y el intervencionismo de actores como Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, las negociaciones y los pactos que realicen, las mediciones para comparar a los aspirantes tricolores con Rafael Moreno Valle, la posibilidad de tener un candidato de unidad o las condiciones para desarrollar una contienda interna, así como los tiempos en que se realizaría y las consecuencias electorales.

 

Por supuesto que el apoyo subjetivo del Gran Elector cuenta y mucho. Pero los miles de millones de pesos que ha puesto a disposición del delfín, el manejo de los programas sociales y la entrega de apoyos, así como la estructura creada en todo el estado, se dirigen a una sola dirección: hacer crecer la figura de Zavala a pasos agigantados para que el secretario de Desarrollo Social sea el mejor en un plano objetivo. El plano en el que se desarrolla hoy la sucesión.

 

Por ello al Proyecto Z le molesta la presencia de Blanca Alcalá, y a partir de mañana iniciará una campaña para recordarle su compromiso político –que no legal- de permanecer los tres años al frente del Ayuntamiento. La alcaldesa altera el plan de crecimiento del Proyecto Z, pues en los tres meses que restan no podrá rebasar los 10 puntos de intención efectiva para alcanzar la candidatura de unidad. Enrique Doger se ve lejos de Javier López Zavala en las encuestas de Javier López Zavala, por lo que no preocupa tanto el ex rector de la Buap, sino que a quien ven por el espejo retrovisor, muy cerca, es a Alcalá.

 

El propio Doger también contaba con el desistimiento de Alcalá, pues según sus números con la ausencia de la alcaldesa, los bonos propios subirían y quizá pudiera forzar la apertura de la contienda interna. Pero ahora resulta que la enemiga a vencer es la invitada no esperada. Así que no dude que dentro de poco Doger y Zavala pudieran arman una alianza en contra de Blanca. Así es el mundo político.

 

Uno de los puntos centrales de esa alianza de corto plazo es recordarle a Blanca su carta notarial. Jurídicamente no hay nada que obligue a la alcaldesa a limitar sus derechos políticos. Su carta notarial es de intención. Pero las intenciones chocan con la realidad. Y la realidad es que con su posicionamiento, guste o no a los actores, la hacen una aspirante natural dentro del proceso.

 

Así que la suerte está echada, diría Julio César. La alcaldesa cruzó el Rubicón y ya no hay marcha atrás. No tenía otro camino, visto que el marinismo no tenía intenciones de negociar con ella su rendición. Y que aunque lo hiciera, ofreciéndole una hipotética senaduría para en el 2012, no había testigo de honor que lo garantizara. El mismo acuerdo que le aplicaron a Moreno Valle en el 2004 y luego incumplieron. Para que haya negociación, Blanca debe formar parte del pelotón sucesoria. Asumir el riesgo para cobrar ganancias. Es la eterna ley de la vida. Y por tanto, de la política.

 

*** Otro debut en las páginas de CAMBIO. A partir de hoy, y todos los lunes, podrá leer la columna “Puebla en Perspectiva” de el joven talento poblano Mario Riestra Piña.

 

Formando en una de las familias más talentosas de Puebla. Riestra Piña estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Tiene estudios de posgrado en Gobernanza Global, por parte del Instituto Alemán para el Desarrollo (DIE, por sus siglas en alemán), en Bonn, Alemania, mismo que cursó como parte de una beca del gobierno de aquel país. Durante el 2007 realizó una estancia de investigación en la OCDE, en París, Francia, dentro de la Unidad de Apoyo al Proceso de Heiligendamm. Fue asesor de la Subsecretaria de Relaciones Exteriores del Gobierno Federal y, desde 2008, trabaja en el gobierno federal.

 

Debuta en estas páginas con una colaboración sobre la situación de las finanzas públicas de la entidad que no debe perderse.

 



 
 

 

 
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