Hasta hoy no se ve cuál es la prioridad del gobierno marinista. ¿Educación? ¿Salud? ¿Vivienda? ¿Carreteras? ¿Desarrollo regional? ¿El campo? ¿Turismo? ¿La industrialización, el sector servicios? ¿O todo al mismo tiempo?


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Un gobierno sin pasión


Un barco a la deriva. Es la primera impresión que me deja el III informe de Mario Marín. Un gobierno sin alma ni pasión. Sin vocación ni ideología. El problema ya no es lo hecho o no hecho por los diferentes secretarios, así como sus yerros o aciertos. Escuchando las líneas que sintetizan tres años de gobierno, creo que el principal problema del marinismo es su ignorancia sobre las metas y el puerto al que quieren llegar. Aunque en teoría los problemas centrales del estado son el combate a la pobreza, la superación de los índices de desarrollo, la generación de empleos y la estabilidad del estado, los secretarios no tiene un plan maestro que los guíe, ya que el Plan Estatal de Desarrollo es un monumental elefante blanco carente de fondo y sustancia.

 

Algunos ejemplos: el discurso pronunciado en el Congreso del Estado, y ampliado más tarde en el Centro de Convenciones nunca establece si el informe se refiere sólo a lo ejecutado en el 2007 o se trata de un compendio de todas las obras, acciones y programas de la administración en sus tres primeros años. Quizá fue producto de la escasez de datos para presumir, pero Marín fue reiterativo para referirse, especialmente tratándose de la obra pública, a lo hecho por el gobierno en la primera mitad de su sexenio: la Casa del Abue, la construcción de las Universidades Indígena y Politécnica, las carreteras del primer y segundo año, los hospitales de todo su periodo.

 

¿Entonces fue un resumen o no?

 

Otro defecto fundamental del discurso es la ausencia de un mensaje político que dé sentido a las obras de gobierno. En otras palabras: la administración no tiene orden ni concierto por dos razones. Una, que el gobernador ha tenido la cabeza metida en sus problemas con la Suprema Corte. Y dos, el teórico coordinador de gabinete en la primera mitad del sexenio, Javier López Zavala, en realidad se dedicó a usufructuar la administración pública en su provecho, insertando a sus favoritos en los principales puestos y demeritando la capacidad técnica de muchos funcionarios que se fueron a la iniciativa privada o al gobierno federal en vez de aportar sus conocimientos para Puebla.

 

Ante la escasez de recursos, todo gobierno genera prioridades. La del sexenio bartlistta, por ejemplo, fue convertir a la capital en un polo de desarrollo económico mediante la articulación de Angelópolis y el Paseo de San Francisco. En buena medida lo consiguió, pero sus resultados se ven hasta ahora. Por el contrario, Melquíades Morales puso énfasis en la dispersión poblacional alrededor de las seis regiones del interior del estado. Por ello su programa carretero se llevó la mayor parte de los recursos, lo que lo llevó a descuidar los índices de calidad educativa, salud e ingreso.

 

Hasta hoy no se ve cuál es la prioridad del gobierno marinista. ¿Educación? ¿Salud? ¿Vivienda? ¿Carreteras? ¿Desarrollo regional? ¿El campo? ¿Turismo? ¿La industrialización, el sector servicios? ¿O todo al mismo tiempo? Leyendo el III informe nadie puede hacerse una respuesta, ya que el gobierno estatal trata de incidir en todo, y en casi todo acaba fallando por no dar tiros de precisión.

 

La esencia de un gobierno es la articulación y coordinación de esfuerzos. El problema se agrava cuando nos enteramos, por boca del propio gobernador, que la administración ejerció 44 mil millones de pesos en el 2007, 9 mil millones más de lo autorizado por el Congreso del Estado. La revelación es gravísimo porque surgen dos preguntas: ¿de dónde vinieron esos 9 mil millones extras? y ¿en qué se utilizaron? ¿En la defensa mediática y jurídica del gobernador? ¿O a poco es lo que se pagó por la exoneración?

 

Mas allá del contenido del III informe, la actitud del gobernador y su gabinete dio la impresión de un grupo que trabaja por inercia, sin pasión y sólo por mantenerse en el cargo. El revulsivo que supuso la llegada de Mario Montero a Gobernación se apagó con la tragedia del viernes, y pasará algún tiempo para que se recupere totalmente.

 

¿Quién conducirá mientras tanto el espíritu de trabajo y equipo? ¿El aburguesado Pérez Salazar, que ya no cabe en sus trajes de tan buena vida que lleva? ¿El cínico ladrón de Javier García? ¿Darío y Armenta, más preocupados en allanar el camino de Zavala a la gubernatura? ¿El gris y anodino Lauro Sánchez? ¿Quién tiene la autoridad moral e intelectual para conducir el gobierno?

 

Hoy más que nunca se necesita un gobernador que imagine un nuevo camino para pasar a la historia. Lo que viene –el Centro Expositor y La Célula- no basta.

 

*** Eduardo Macip, en Soapap, busca darse de alta en el club de ratas. “Estimado amigo Arturo Rueda: primero que nada felicitarlo por todas sus notas periodísticas en verdad tienen peso en la sociedad y personas como yo que carecemos de foros o sindicatos para quejarnos o enterarnos de las injusticias del gobierno leer sus columnas es como pensar que alguien esta con nosotros.

 

“Licenciado soy una notificadora del Soapap, madre soltera y sin ninguna prestación pues los notificadores carecemos de Seguro Social, Infonavit, es más ninguna prestación solo nuestro trabajo y no sabe como da coraje que estamos a 15 de enero y ni nuestro aguinaldo nos han dado y cada quincena nos roban a mas no poder denuncie éstas vejaciones que están haciendo con nosotros”.

 

*** Un mensaje del Capitán Aparicio. “Me da tristeza que gente inocente haya muerto, por culpa de la soberbia de un pobre gobernador que no vale la pena mencionar o un ex-secretario de Gobernación que sólo ve sus intereses o un pobre piloto que estuvo a punto de matar a un Gobernador y sigue allí como si nada pasara o un encargado que se hace llamar Ingeniero Aeronáutico que no le importa robar y seguir robando y poner pilotos con muy pero muy pocas horas de vuelo y no tener valor civil de denunciar como estaban los helicópteros y están, y volarlos así....

 

“Que pena me da, que cuando yo les informe lo que pasaba y las experiencias de estos, me hayan corrido hasta con policías. Lo avise y no me hicieron caso, que pena me da. Haber góber, aunque vueles tu helicóptero con rueditas, sigues en peligro de caerte…saludos”

 



 
 

 

 
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