La semana clave fue del 1 al 7 de octubre: el reporte muestra que el PAN desaparece del radio y la televisión. Se trata del momento de la desesperación, cuando intentan subir los spots preciosos


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


La crónica de la victoria V: medios y encuestas


Una campaña electoral sin estrategia mediática es pura vacilada. Tiempo y dinero perdido por que en el mundo contemporáneo las elecciones se ganan y se pierden en los medios de comunicación y la opinión pública. Los panistas nunca lo han entendido, y la aplastante derrota del domingo es prueba de que su estrategia mediática estuvo llena de contradicciones y sin sentidos. Un simple repaso a su pauta en radio y televisión, así como de los mensajes enviados al elector, nos muestra que jamás pudieron darle razones de voto a los poblanos. Y es que la marca PAN ha perdido paulatinamente su identificación con los conceptos de “cambio” y “honestidad”. En esa medida, los electores switchers de la ciudad votaron el cambio dentro de la continuidad, es decir, le mantuvieron su confianza al tricolor para gobernar la ciudad, pero prefirieron a Blanca Alcalá por su condición de mujer.

 

Leer la realidad electoral pasa, necesariamente, por hacer caso a las encuestas. Y para bien o para mal, tres casas poblanas se han consolidado en su credibilidad. Vaya, no se venden al mejor postor. Rigoberto Benítez y Opina, quien nos ha honrado con publicar sus estudios aquí en CAMBIO; Rodolfo Rivera Pacheco y su Buró de Estrategias en Status, y por último el Centro de Investigaciones Sociales (CISO), coordinado por Jorge David Cortés Moreno pero operado por el inteligente y eficaz Héctor Reyes. El CISO, es justo decirlo, con el trabajo coordinado de ambos, reportó fielmente la realidad estatal en sus 26 distritos electorales cuando adelantó el cambio de tendencias en la encuesta de septiembre, publicada en exclusiva en CAMBIO.

 

El panismo no atendió ni a Opina, ni al BEAP y mucho menos al CISO. Atrapados en el síndrome López Obrador, descalificaron todos los estudios que mostraban la caída vertiginosa de Antonio Sánchez Díaz de Rivera, y hasta se atrevieron a sugerir que formaban parte de una estrategia priísta para construir una imagen de victoria que no estaba sustentada en la realidad. La dirigencia panista se atrincheró en encuestas imaginarias dónde mantenía una ventaja de 10 puntos -¿no decía lo mismo el tabasqueño?- que al final se redujeron a un empate técnico. Los únicos estudios que se atrevieron a publicar fueron los de una empresa sin credibilidad –Sondeo-, dirigida por militantes panistas y que le dijo a la dirigencia lo que quería escuchar.

 

Atender las encuestas es fundamental para dirigir la llamada “campaña de aire”. Si no, se trata de miles de pesos malgastados que no llegan a ningún lado. Analizando los reportes del monitoreo de medios del IEE realizados por Orbit Media, es muy claro que en las tres primeras semanas de campaña el PAN apostó fuerte en radio y televisión gastándose más de un millón 700 mil pesos para posicionar el primer lema de campaña de Toño Sánchez “para sacar a Puebla del bache”. La inversión, sin embargo, fue ineficiente porque en esos mismos días el candidato se tropezó con aquello de que sólo gobernaría 2 años para buscar la gubernatura después. El error, que se mantuvo a lo largo de tres semanas, fue el primer bache. El PRI, en cambio, invirtió poco en una estrategia de crecimiento moderado.

 

El Platanito después trato de posicionar el mensaje de “Toño sí te escucha” con encuestas telefónicas que difícilmente llegaban a las mil llamadas. Otro error, quizá el más determinante, fue el spot misógino “yo sí tengo pantalones para gobernar”. La andana fue brutal, y Toño desestimó el impacto en el electorado femenil.

 

Los reportes de Orbit Media muestran con claridad como la presencia mediática del PAN se desploma entre el 24 de septiembre y el 7 de octubre, momento en el que se produce el primer rebase de Blanca, una ventaja que ya no perdería. En esas dos semanas el PRI presentó una pauta agresiva y creciente.

 

En específico, la semana clave fue del 1 al 7 de octubre: el reporte muestra que el PAN desaparece del radio y la televisión. Se trata del momento de la desesperación, cuando intentan subir los spots preciosos y los dueños de las estaciones poblanas se autocensuran. En una represalia absurda Toño Sánchez baja toda su publicidad. El PRI se adueña en solitario del campo de batalla. No había regreso posible. En las últimas semanas el panismo ya no tenía ni ideas ni dinero: del 14 al 21 de octubre el gasto tricolor cuadriplica al del PAN.

 

La última semana es de locura: con la batalla perdida, el PAN desaparece a su candidato y sube a los aspirantes a diputados locales. Y en su última batería personajes ajenos a la campaña como Ana Teresa Aranda y Humberto Aguilar aparecieron en spots cuando ya estaba todo hundido.

 

Resumiendo: la campaña de aire nunca tuvo un mensaje concreto al electorado. Su último mensaje mediático fue claramente conservador: “vamos poniendo a Puebla en orden”. ¿Resultado? En la última semana, los trackings de las casas encuestadores mostraban que los poblanos no estaban deseosos de cambios. A la pregunta ¿Consideras que el gobierno estatal requiero un cambio en su forma de gobernador?, un 10 por ciento respondió que no sabía; un 30 por ciento que decía afirmativo y un gran 60 por ciento pensaba que no.

 

Sin aspiraciones de cambio, el domingo 11 de noviembre el electorado volátil se quedó en su casa, y al PRI le bastó con su movilización para ganar. Esa fue la historia de la campaña electoral 2007.




 
 

 

 
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