Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


16/12/2009


El arma secreta de Moreno Valle


Un relevo de lujo para las aspiraciones políticas de Rafael Moreno Valle llegó con la designación de Ernesto Cordero al frente de la Secretaría de Hacienda, muy probablemente ficha crucial para el juego estratégico del 2010; casi casi, el arma secreta del albiazul para ganar la gubernatura, porque al corazón financiero de México no sólo llegó un militante y prospecto de Felipe Calderón para la sucesión presidencial, sino un amigo personal del senador panista y de su grupo originario. Especialmente de Fernando Manzanilla Prieto, a quien Cordero conoció durante su época de estudiantes en el ITAM. La cercanía de ambos personajes es tal que durante la campaña presidencial Manzanilla realizó trabajos estratégicos para el war room calderonista. Y luego, cuando Cordero fue designado secretario de Desarrollo Social, lo invitó a sumarse como subsecretario de la dependencia, invitación que rechazó para continuar al frente de los negocios familiares y de sus empresas a través del holding Innova México. Pero aseguran los testigos que entre ambos hay amistad y respeto de años.

 

La relación Ernesto Cordero-Fernando Manzanilla se extendió a Rafael Moreno Valle desde hace varios meses forjando una alianza política. Para nadie es un secreto que el secretario de Hacienda aspire a la candidatura presidencial del PAN en el 2012, luego de que Calderón perdiera a sus dos cartas favoritas, Mouriño y Germán Martínez. Pero Cordero necesita refuerzos al interior del partido, y qué mejor que un gobernador joven y con proyección. Así que nadie se sorprenda: Hacienda jugará muy claramente al lado del senador Moreno Valle en el 2010.

 

No hay necesidad de aclarar el papel estratégico de Hacienda en el mapa político nacional. Solamente hay que dejar en claro la posición de contra perfecta para el marinismo a la hora de quitarles su ventaja fundamental rumbo a los comicios: los 50 mil millones de presupuesto. Cordero no tiene que hacer mucho, sino estrictamente lo necesario: secar las finanzas estatales con cualquier pretexto en el primer semestre del 2010. Que si se derrumbó la recaudación fiscal o el precio del petróleo no alcanzó sus expectativas, cualquier argumento será bueno para detener el envío del dinero federal en la primera parte del año.

 

Al mismo tiempo fortalecerá el presupuesto de las delegaciones federales alineadas con el senador. Y sí, es cierto: el gobierno marinista todavía tendrá dinero para reforzar la campaña priista con los 2 mil 500 millones de deuda o la recaudación local. Pero no será lo mismo que operar electoralmente con 50 mil millones de pesos.

 

Poco a poco, Moreno Valle equilibra las fuerzas y el nexo Cordero-Fernando Manzanilla jugará un papel estratégico en el 2010. Los gobernadores priistas saben del riesgo de un panista en Hacienda. Por ello, expresaron su descontento con la designación a través del artículo semanal de Beatriz Paredes en El Universal. En duros términos, expresa lo que se avecina: un manejo partidista del presupuesto. La dirigente nacional señaló:

 

“Los recientes nombramientos en el gobierno federal ameritan una reflexión sobre el destino de las políticas públicas en el país. Haré algunos comentarios sobre el cambio en la SHyCP. El Presidente de la República, en uso de sus facultades, designó al Actuario Ernesto Cordero Arroyo como Secretario de Hacienda y Crédito Público; una de las áreas de más alta relevancia en el diseño y aplicación de la política gubernamental del Estado Mexicano.

 

“Sin embargo, además de las atribuciones explícitas, desde años atrás, la SHyCP se ha caracterizado por ser uno de los pilares de la Administración Pública Central, significándose por la formación de funcionarios de “carrera”, y con un proceso de retroalimentación con técnicos formados en el Banco de México u otras instituciones financieras. Incluso, se ha llegado a afirmar que en el Poder Ejecutivo mexicano hay dos áreas donde se puede hablar de un servicio civil de carrera: la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En la etapa de los regímenes priístas el nombramiento de los titulares de la Secretaría de Hacienda tenía como resorte los equipos técnicos y las personalidades profesionalmente vinculadas a la política económica y/o financiera. La selección de los posibles Secretarios, no tenía como matriz la militancia partidista o la experiencia político electoral.

 

“La razón es evidente. Las responsabilidades del Secretario de Hacienda exigen un comportamiento de Estado y dominio suficiente de la materia económica; decisiones ajenas a simpatías electorales o perspectivas electoreras; requieren, criterios de mediano plazo, concientes de las consecuencias de toma de decisiones que trascienden coyunturas y repercuten en muchos planos, y no tomar determinaciones de bote-pronto en medio de la vorágine.

 

“El relevo en la SHyCP se da en uno de los momentos más difíciles de la economía nacional. Una capacidad de interlocución múltiple será indispensable, porque, si en toda la actividad pública es crucial la disposición y aptitud para dialogar, en una crisis como la que enfrenta el país, resulta indispensable.

 

“Los relevos en el gabinete que ha realizado el Presidente Calderón se vinculan con Secretarías y Empresas Paraestatales que inciden en áreas estratégicas de la vida nacional. Más que una visión de Estado, una perspectiva plural y/o incluyente, se ha proyectado a personalidades de abierta filiación panista. Esto, natural en un Presidente que quiere demostrar cercanía con el Partido que lo llevó al poder, no siempre es lo más saludable para el país, y para el diseño y aplicación de políticas públicas neutras y eficaces. Ojalá la realidad demuestre que no se trata de tener una función pública facciosa o cerrada. México no lo resistiría.” Hasta ahí la larga pero necesaria cita.

 

He ahí un elemento más a tomar en cuenta en la guerra del 2010.

 



 
 

 

 
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