Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

17/06/2009

Las reglas no escritas de la sucesión


El catedrático de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alejandro Chacón Morales, va que vuela para convertirse en un analista preciso de la sucesión 2010. Su artículo anterior, publicado en este espacio, generó escozor en varios de los aspirantes tricolores al poner el dedo en la llaga, el pie del que cojea el proyecto transexenal marinista; la ausencia de encuestas que prueben que el favorito, en efecto, es favorito de los poblanos y no de una sola voluntad. En esta ocasión abrimos espacio para publicar una nueva entrega, ahora sobre la violación a las reglas no escritas de la sucesión. En verdad no tiene pierde.

 

“Ahora que he tenido tiempo de sentarme, leer y analizar desde la comodidad de mi escritorio algunos de los comentarios vertidos a la prensa, me he dado cuenta que el comportamiento del Gran Elector en la búsqueda de su sucesor es uno de los más atípicos registrados en la historia del Sistema Político Mexicano.

 

“Coincido con algunos columnistas cuando refieren que el Gran Decisor parece precisamente dedicado a consolidar un proyecto transexenal a través del encumbramiento de su hijo político”. Y quién no quisiera hacerlo después de disfrutar las mieles (a veces las hieles) del poder político. Sin embargo, y como lo mencioné párrafos arriba, las acciones del mandatario han sido poco recurrentes en la historia del Partido Revolucionario Institucional.

 

“Es cierto que los gobernantes y sus partidos aplican con regularidad reglas no escritas en el poder. Es válido que quienes lo ostentan tengan favoritos, personas con las que poseen mayor empatía; así lo hizo Miguel de La Madrid, también Carlos Salinas de Gortari, e incluso el “ilustre” Vicente Fox. En Puebla también hay ejemplos de ello; Manuel Bartlett tenía su preferido y Melquiades Morales Flores daba cuenta constantemente de la existencia de un “delfín”.

 

“No obstante, cada uno de ellos se caracterizó–y lo digo enfáticamente- por darle juego a todos los aspirantes. A todos les decían que sí, pero simplemente se convertía en un fiel observador de la contienda interna. Al final cuando había que tomar la decisión de decisiones, debía analizar las circunstancias, las encuestas y el sentir de la sociedad para “destapar” al verdadero candidato.

 

“El caso del Gran Elector en Puebla mantiene algunas similitudes con los mencionados anteriormente, sólo que él mismo se ha convertido en el promotor de su preferido, en el coordinador de campaña de su hijo político, despreciando al resto de los aspirantes.

 

“Sólo tienen que leerse entrelíneas los mensajes enviados a través de quienes –considero yo- son los testaferros del poder y las acciones que realiza para favorecer a su elegido.

 

“La muestra está en que la estructura del partido y del gobierno se ha aprovechado para posicionar y levantar (que según los informes que yo tengo es una tarea difícil) al secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala.

 

“Y utiliza a la estructura del PRI, por ejemplo, para golpetear a los enemigos políticos de su “delfín”; mueve a la CTM y a la CNC para apoyarlo; lanza indirectas muy directas sobre el perfil de su próximo sucesor y obliga a la “cargada” a rendirle cuentas a su protegido.

 

“Es, como puede notarse, un verdadero jefe de campaña. Una actitud que, insisto, jamás se había visto en la historia del PRI, aunque pudiese compararse con otros casos y situaciones similares.

 

“Por eso comparto con muchos la idea de que “el sistema priísta podría colapsarse en tanto no logre disolverse la percepción de continuismo del marinismo”.

 

“La experiencia que me ha dado la academia me permite vislumbrar que se trata de un acto irresponsable, porque con ello se está destinando a ese partido a caer en las elecciones del 2010: Las circunstancias deben ser, como para Miguel de la Madrid o Melquiades Morales, determinantes para elegir al candidato.

 

“El gran elector debe tener un favorito sí y sólo sí le permite a quienes buscan la silla contender en igualdad de condiciones, pero también entender que si no levanta a pesar de todos los esfuerzos debe dar paso a otros personajes con mayores posibilidades, a pesar de que –como ha hecho públicamente- ha mostrado desdén por ellos.

 

“Llámese Enrique Agüera, Blanca Alcalá o Enrique Doger, quien tiene la batuta de la sucesión debe reflexionar sobre la verdadera posibilidad de que sean los posibles abanderados. Debe también tomarse un respiro para analizar el entorno, medir circunstancias, realizar un estudio prospectivo y calmar sus ansias.

 

Si López Zavala alcanza la cima de las encuestas bienvenido, pero si no tendrá que mirar hacia otros lados y considerar otras opciones, que supongo yo tiene definidas desde hace tiempo, de lo contrario propiciará el desgaste del partido y de su propio candidato, quien simplemente ya no ve lo duro sino lo tupido.

 

“Le agradezco que se haya tomado unos minutos de su tiempo para leer estas líneas y quedo de usted para sus comentarios”.

 

Sólo queda decir: brillante.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas