El Leviatán marinista morirá cuando el PRI pierda su mayoría monstruosa en el Congreso del Estado. Con derrotas en 25 de los 26 distritos electorales, es imposible que el PAN pueda equilibrar la situación.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El Leviatán Marinista

 

El absolutismo del régimen se ha mostrado en su peor rostro en tan solo unos días. Simple y sencillamente es una voluntad que no encuentra freno ni reposo, y mucho menos contradicción. Es, como diría el Libro de Job citado por Hobbes, el animal más poderoso del mundo. Sus empleados en el Congreso local, en un solo día, aplastaron cualquier posibilidad de darle luz a los oscuros asuntos públicos que maneja la administración estatal. La mayoría mecánica del priísmo, por una parte, impuso su iniciativa de Acceso a la Información Pública, repudiada a nivel nacional por los demás órganos del país. El desprestigio no importa, sino evitar que entrometidos ciudadanos, académicos o periodistas busquen información que pueda poner en peligro a los corruptos del régimen.

 

Un Acceso pleno a la Información Pública, una máxima publicidad como pide el artículo sexto constitucional, daría elementos a los ciudadanos y periodistas para probar las mil y un irregularidades en el manejo del erario. Y esas pruebas, necesariamente, impactarían en el análisis de la cuenta pública y en el trabajo del Órgano Superior de fiscalización para evitar que la misma mayoría mecánica apruebe las cuentas del gobernador sin más análisis que colocar los documentos sobre sus rodillas.

 

Vivimos en la era del Leviatán marinista: un poder absoluto que no encuentra control ni oposición. La fuente de su poder, sin embargo, no es el mismo Ejecutivo. La fuente de su poder radica en la sumisión del Poder Legislativo. En la ausencia de checks and balances, la fórmula perfecta de Locke. Si en los diputados radica el nombramiento de los posibles contrapesos al Ejecutivo, ¿cómo podrán hacerlo de forma independiente si todos han llegado al cargo gracias a él? En el mayoriteo priísta se encuentra el origen del Leviatán marinista.

 

Por el Congreso local, veamos, pasa cualquier nombramiento u acto de contrapeso al gobernador. Ahí se designa, primero, al titular del Órgano Superior de Fiscalización. Los nueve consejeros del Instituto Estatal Electoral y los tres integrantes del Tribunal Electoral. Los tres miembros de la Comisión de Acceso a la Información Pública. Los magistrados del Tribunal Superior de Justicia y muy probablemente el titular del próximo Tribunal Contencioso-Administrativo. Por último, el titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, sin menoscabo de su facultad para iniciar investigaciones sobre el comportamiento de la administración pública. Y eso que también tenemos que mencionar su facultad para aprobar el presupuesto y cuentas públicas.

 

La experiencia federal lo demuestra: el poder absoluto del Presidente se terminó cuando el PRI perdió la mayoría en el Congreso. El presidencialismo que había caracterizado a México, entonces, se volvió una especie de régimen semiparlamentario en el que el Ejecutivo ha perdido su poder absoluto.

 

El Leviatán marinista morirá, en una especie de transición democrática, cuando el PRI pierda su mayoría monstruosa en el Congreso del Estado. Con derrotas en 25 de los 26 distritos electorales, es imposible que el PAN pueda equilibrar la situación. El análisis de José Ramón López Rubí del año pasado, después de las elecciones locales, es irrebatible: la oposición nunca ha ganado en 17 de los 26 distritos electorales del estado. Y al interior de la entidad, donde no hay competencia democrática, superviven fuertes controles corporativos que permiten la victoria permanente del tricolor.

 

Una de las ironías que podrían ocurrir en el 2010 es la victoria en la gubernatura de Rafael Moreno Valle, pero que el PRI mantenga el control del Congreso local, con lo que le haría la vida imposible al primer gobernador de oposición. El PAN necesita apostar a ganar por lo menos 13 distritos electorales en el 2010. Sin ello, el Leviatán marinista seguiría viviendo y el próximo gobernador sería su rehén.

 

La cuenta pública 2007 será aprobada hoy, al igual que la ley a modo de Transparencia Pública. Triunfo el mayoriteo. Hay que prepararnos para el oscurantismo.

 

 

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas