La gran sorpresa en materia de cambios para relanzar el gobierno estatal, dicen, sería el despido fulminante de García Ramírez y su trama de corrupción.


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El cáncer del gabinete


Si la seguridad pública es el gran logro del marinismo que olvidaron cacarear en el III informe de gobierno, Javier García Ramírez es la excrescencia mayor del régimen. El paradigma de la corrupción y la ineficiencia; de la opacidad y la negligencia. Su responsabilidad no es menor: articular el ambicioso programa de obra pública del gobierno estatal y traducir la visión del gobernador en universidades, canchas, hospitales, escuelas, carreteras y vialidades. Ha dispuesto de recursos extraordinarios gracias un golpe de suerte: los dineros federales han crecido exponencialmente y los excedentes petroleros –que deben utilizarse obligatoriamente en obra- llevaron al estado a destinar 7 mil millones de pesos tan solo en el 2007.

 

Hasta hoy, Javier García Ramírez ha gozado de la confianza ilimitada del gobernador. Todo le cree y en todo le hace caso. Por ello su jactanciosidad y su desprecio a la prensa que no ha podido comprar con contratos y comisiones. Un diccionario biográfico de los funcionarios marinistas incluiría la palabra corrupto para definirlo, que no insultarlo.

 

Su buena estrella, sin embargo, parece comenzar a declinar según algunas versiones de funcionarios del propio gabinete. La gran sorpresa en materia de cambios para relanzar el gobierno estatal, dicen, sería el despido fulminante de García Ramírez y su trama de corrupción. La idea no ha madurado totalmente en la mente de Marín, pero varios hechos conspiran contra el secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas que un día lejano, cuando despachaba en el ayuntamiento, tomó al caballo Tequila como su mejor consejero, emulando a Calígula.

 

El primer hecho que conspira contra García Ramírez es la acumulación de evidencias acerca de la pésima calidad de la obra pública que hace. En otras ocasiones he referido como al principio de sexenio, desde Finanzas, se le defendía aduciendo que hacía obra cara, pero buena. Las evidencias muestran lo contrario: su obra es cara y mala. Los reportajes de CAMBIO y los reportes que llegan desde el interior del estado muestran que las carreteras, a un año de inaugurarse, se encuentran semi destruidas; las canchas de fútbol, derrumbadas; los hospitales con deficiencias en las áreas de urgencia e instalación eléctricas, y las universidades con problemas en su cimentación.

 

Pero no se crea que ése es el gran problema de García Ramírez: los reportajes de CAMBIO sobre su corrupción, dice, le hacen lo que el viento a Juárez. “El jefe me sigue teniendo toda la confianza; el patrón no se deja llevar por esas cosas”. Probablemente tiene razón en lo segundo, aunque no el primero. El segundo hecho que conspira contra García Ramírez es su enemistad con importantes constructores a los que ha desplazado por razones explicables: su poca disposición a arreglarse directamente con él al saberse amigos personales del gobernador. García Ramírez ha decido impulsar a su propia camarilla, y el caso paradigmático es Óscar García, desconocido en el círculo marinista pero el gran beneficiario del sexenio.

 

El gobernador ha empezado a desconfiar de García Ramírez, dicen al interior del gabinete. Con dos hechos pretende probarlo: hace una semana, cuando Marín reunió a los delegados federales en el Edificio de Protocolos, el titular de Seduop llegó tarde –para variar-, y en lugar de acomodarlo inmediatamente al lado del gobernador –como solía hacerse-, fue colocado en el extremo de la desconfianza. El mismo lugar que le asignaron en el Congreso del Estado el día del informe, cuando acomodados los secretarios por confianza y cercanía, García Ramírez terminó en el extremo derecho. Más alejado que nunca.

 

Los constructores desplazados han conformado un frente en contra de García Ramírez, y su ofensiva apenas inicia. El gobernador ya sabe que muchos de sus amigos han sido desplazados, y sumados a los reportes de negligencia, plantea quitarse problemas haciéndolo a un lado.

 

Tarea difícil conociéndose como se conocen ambos, y con tal grado de complicidad. Pero la salida de García Ramírez del gabinete sería un verdadero relanzamiento del gobierno marinista.

 

El mejor mensaje a la sociedad. Parece imposible, pero podría ser.

 

*** Don Juan Columna, sobre la seguridad pública en Puebla. “Con referencia a su columna del día de ayer, donde se plantea la "anormalidad" de la paz social que vivimos los poblanos, con todo respeto a su opinión, no creo que sea resultado del trabajo de los tres servidores públicos que Usted refiere, el único de ellos que realmente conoce de la amplitud del concepto de Seguridad Pública lo es el Gral. Ayón y un poco la Lic. Villeda.

 

“La violencia que se gesta en una sociedad puede ser de dos tipos; una autónoma y la otra inducida, la primera es la resultante de la pobreza o de modus vivendi de grupos que interactúan al interior de una sociedad, la segunda es promovida por el propio Estado, por el poder central, basta recordar a los salteadores de caminos en el imperio romano, o a los piratas del caribe que eran patrocinados por la Corona Británica, con el fin de presionar a los mercaderes de metales y mercaderías a pagar impuestos.

”Si Usted observa, los estados de mayor "violencia" o son perredistas o priistas y pocos panistas con ciertas cuentas que tienen que cubrir con el poder central; Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Baja California, Nuevo Laredo y otros en menor medida.

”La violencia inducida ha permitido al poder central la militarización de la mayor parte del territorio nacional y el promulgar una Ley que les permite a las policías decidir si entran a su domicilio o al mío, sin mandato judicial, en suma, el control colectivo, resultante del temor social por medio de la violencia inducida, ha sido un poderoso instrumento de dominación social a lo largo de la historia, y esto podría responder a la pregunta de ¿Dónde están los 9 mil millones de pesos restantes del ejercicio presupuestal estatal de 2007?

 

“Reciba un saludo y mi felicitación por la apertura en su columna, que permite desfogar inquietudes sociales”.

 



 
 

 

 
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