Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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18/02/2010


12 jugadores en partidas simultáneas (y a toda velocidad)


La semana de alarido de la política poblana se convirtió —no encuentro metáfora mejor— en un torneo de partidas simultáneas de ajedrez, esas que juegan los grandes maestros con la presión de hacer jugadas de campeonato con el tiempo encima, y enfrentando a la vez a varios rivales. Las coordenadas de la compleja elección de 4 de julio pasan de hoy al domingo en las manos de por lo menos doce actores políticos que meten sus manos en todos los tableros de forma desordenada, moviendo piezas de prisa y modificando la estrategia minuto a minuto luego de ver las jugadas en los otros tableros. La capacidad de reacción y la tolerancia a la presión, dicen los mejores ajedrecistas, son los únicos talentos que pueden sacar adelante un torneo semejante. Doce jugadores, doce tableros. Así se mueven las fichas de la desesperación.

 

1.- Javier López Zavala asemeja a un león enjaulado. Rehén del tiempo, pues no puede tomar decisiones sobre su propio futuro y sigue anclado al pasado que es Mario Marín. El delfín esperaba con ansias el lunes 22 de febrero para comenzar a tomar vida propia, ya formalmente como candidato del PRI. Pero la incertidumbre generada por el caso Doger en la Tribunal Electoral Federal amenaza con dar al traste esa supuesta independencia. En Casa Puebla y el PRI estatal ya valoran suspender la Convención de Delegados que lo ungiría. Y es que los zavalistas andan pesismistas, pues sospechan que la resolución del Trife será a favor del ex alcalde, lo que dejará en ridículo a todo el aparato de poder. ¿De qué sirve festejar el domingo, si el Tribunal puede echar todo para atrás el miércoles? Lo que debería ser fiesta se torna en pesadilla.

 

El enojo de Zavala se incremente en la medida que no fue el causante de la incertidumbre, pues él sí tiene legítimo interés en pactar con Doger, pero el gobernador se lo impide. Todavía tuvo que pasar el papelón de asistir personalmente al Trife para conocer el avance de su asunto. Las cosas van a peor, pues igual que le han impuesto su equipo de comunicación —Ismael Ríos y Arturo González Orduño— también le impondrán un candidato a alcaldía que aborrece. ¿Cuándo llegará el día de la independencia?

 

2.-  Si el Trife le da la razón al ex alcalde, ganando puede terminar perdiendo. Enrique Doger camina por la cuerda floja: mientras siga luchando en la arena priísta, no puede incorporarse a la megacoalición que se negocia a marchas forzadas. Hasta ahora la posición de Doger es gana-gana, pero con el avance de los minutos puede estirar la liga de más. Como no abandona al PRI, los panistas siguen reclamando legítimamente la candidatura a la alcaldía de la alianza, y ni el propio Doger ni Moreno Valle pueden argumentar a su favor. La situación que se extiende en el tiempo, si el resolutivo es favorable, le daría 3 semanas para hacer su precampaña, con lo que llegaría a finales de marzo sin incorporarse al Frente Antimarinista. Al final, puede acabar como el perro de las dos tortas.

 

3.- Alejandro Armenta no encuentra sol que lo caliente, pues en su papel de dirigente del PRI quiere obrar con una independencia que no tiene. A la defensa de un pacto con Enrique Doger recibió un portazo del gobernador. Y ante sus negativas de apoyar la vía Montero para la alcaldía, una amenaza de renunciarlo. El oriundo de Acatzingo argumenta que no quiere pasar a la historia como el dirigente que perdió la gubernatura, pero Marín intuye que en el rechazo a su secretario de Gobernación vive el anhelo secreto de Armenta —y Zavala— para empezar a su jugar su propia sucesión. Algo parecido a lo que le ocurrió a Francisco Labastida en el 2000. Y ahora, a Armenta podría tocarle el papelazo de cancelar la Convención de Delegados para esperar el resolutivo del Trife. Una auténtica vergüenza, porque él sí quiso pactar. Pero Marín no.

 

4.- A la par que ocurren las negociaciones de la megacoalición, también el PRI define su alianza con el Verde, un matrimonio que no acaba de convencer. Como buenas prostitutas, los ecologistas se venden caro y bien: en su pliego petitoria hay 3 diputaciones de mayoría, dos plurinominales y 25 alcaldías. Un precio excesivo a una marca que en Puebla no aporta mucho en términos electorales, pero que en cuestión mediática servirá para hacer contrapeso a la megacoalición. Pero hay voces en el PRI que siguen diciendo no con los Verdes. También tienen hasta el sábado para decidirse.

 

5.- Después de cruzar exitosamente su primera meta rumbo a Casa Puebla, Moreno Valle se traslado al DF para negociar personalmente la megacoalición, un territorio lleno de arañas, víboras prietas y tepocatas. Además de ponerse de acuerdo en una plataforma común, diseñar el entramado de candidaturas compartidas en diputaciones de mayoría, plurinominales, 217 alcaldías y chorro mil regidurías parece una cosa imposible. Pero la cosa avanza más o menos. La gran manzana de la discordia es, por supuesto, el abanderado a la alcaldía.

 

Moreno Valle, se sabe, quiere a Doger, pero como el ex alcalde no acaba de transitar a la alianza no puede hablar en voz alta por él ni imponerse. Además, no quiere enojar a los panistas de cepa como Eduardo Rivera o Humberto Aguilar Coronado después de tanto tiempo invertido en agradarlos. Tampoco desea tensar de más la cuerda con los perredistas y aunque en última instancia aceptaría a Amy Camacho, su postura tendrá que replantearse luego de que trascienda que la dueña de Africam Safari es estadounidense de nacimiento y todavía no cuenta con la ciudadanía poblana que hoy solicitará al Congreso local. Si el PRI le da trámite inmediato, será evidente que es una candidatura envenenada.

 

Mañana seguimos.

 



 
 

 

 
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