Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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18/03/2010


El Factor 777


Costó trabajo y se esforzaron bastante, pero el final el matrimonio PAN-PRD tendrá al candidato a la alcaldía menos competitivo de la baraja de opciones que manejaron los aliancistas. El resultado de las encuestas presentadas ayer por la noche en el CEN panista mostró un empate técnico entre Eduardo Rivera y Humberto Aguilar Coronado, por lo que ambos deberán concurrir a la contienda interna el próximo sábado de la que saldrá ganador el Patrullero 777. Ante el sorpresiva resultado de los sondeos de GEA/ISA y GPMark algunas fuentes señalaron que el Tigre pensaba en declinar, pues es sabido que de los 3 mil 300 miembros activos en la capital que incluye el padrón, 3 mil 299 pertenecen a Rivera. Así pues, el atole con el dedo denunciado por Miguel Ángel de la Rosa y José Juan Espinoza se confirmó plenamente: el PAN agandalló las principales posiciones de la coalición y dejó puras migajas a la izquierda. El problema, por supuesto, no es la postulación de dos panistas, sino el bajísimo potencial electoral del Patrullero 777, quien lejos de convertirse en un activo para Moreno Valle en realidad será un pesado saco de papas a cargar.

 

Por supuesto las familias custodias y los barones del Yunque no caben de felicidad con la anticipada victoria interna de Rivera, pues el escenario deseado para su negociación con el marinismo ha terminado de construirse. Y quien no debe haber terminado muy contento es Moreno Valle, quien confiaba que Humberto Aguilar se impusiera en las encuestas, pues a todas luces consideraba su perfil como más competitivo, además de que le daba un plus para manejar un discurso de candidatos ganadores. La fórmula de ambos triunfó en los comicios del 2006, y precisamente el derrotado fue Mario Montero. ¿Pero cómo presumir a Eduardo Rivera con el perfil de ganador, si también es un experto en ocupar posiciones por la vía plurinominal?

 

Así que el barco aliancista tiene un enorme boquete en su candidato a la alcaldía, pues el rival más débil jugará en la cancha donde tenían más posibilidades de triunfo. De entrada, la postulación del yunquista 777 alejará la participación de los partidos de izquierda en la operación electoral, sobretodo si tomamos en cuenta que ellos ya ganaron al asegurar los primeros lugares de la plurinominal. Miguel Ángel de la Rosa, José Juan Espinoza y Jorge Rodríguez prácticamente amarraron su lugar en el Congreso pase lo que pase con la megacoalición. Si Moreno Valle y Lalo Rivera son barridos, para ellos mejor.

 

No es necesario tener grandes conocimientos de estrategia electoral para entender la correlación de la campaña y el apoyo de poderes fácticos, fundamentalmente el empresariado y los medios de comunicación. Los primeros son necesarios para abastecer de capital al ejército y la movilización, y los segundos para transmitir la propaganda “no oficial”. Ahí también pierde Lalo Rivera. En términos de dinero no puede competir con Mario Montero, al que le invertirán poderosos empresarios como Marcos Salame y Luis Ángel Casas. Y qué decir de los medios, pues Montero se entiende a la perfección con los dueños de periódicos, radiodifusoras y portales de internet, pues es uno de ellos.

 

Con Moreno Valle seguramente habrá empresarios como el dueño del diario Diálisis, quien juega a lo seguro y lo mismo le ofrece impresión de publicidad gratuita al panista que a Javier López Zavala. Todo por si las dudas. ¿Pero quién en su sano juicio se la jugará con Lalo Rivera, un candidato que tiene 24 puntos de intención menos que Mario Montero? Pues nadie.

 

Así que el barco aliancista amenaza a irse a pique con un boquete provocado por el candidato a la alcaldía. El rival más débil. Un factor 777 que pocos hubieran imaginado.

 

*** Premio al talento y la lealtad. Ricardo Villa Issa, a lo largo del sexenio, ha sido un soldado fiel del gobernador Marín. Lo mismo como subdirector del Isstep que como subsecretario de Salud. Un hermano todopoderoso y la recomendación del titular de Salud a nivel federal le impidieron convertirse en secretario a la salida de Roberto Morales Flores. Ayer, con la salida de Lauro Sánchez para irse como candidato a Tepeaca, recibió el premio a cinco años de lealtad al asumir el cargo de director general del Isstep. Médico probado y ya con toda la experiencia en la gestión administrativa, consolidará financieramente al organismo encargado a atender a los burócratas estatales.

 



 
 

 

 
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