Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


18/12/2009


2010: ¡Vámonos a la Revolución!


Los datos estadísticos compartidos por todas las encuestas nos indican una sola tendencia: que los comicios locales del próximo año para renovar la gubernatura, el Congreso local y las 217 alcaldías serán los más competidos en la historia política moderna de Puebla. Con los dos principales candidatos perfilados ya en los nombres de Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala, la tensión política no disminuirá dado el principio de incertidumbre que hay en la actitud que asumirán Enrique Doger, Jesús Morales Flores y Blanca Alcalá. El marinismo podría provocar a nivel local una ruptura histórica semejante a la ocurrida a nivel nacional en 1987-88 con la nominación de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial del PRI. En el horizonte ya se vislumbra una alianza partidista y ciudadana alentada desde Los Pinos con un único objetivo: impedir la reelección de Mario Marín a través de Javier López Zavala. La trama se conoce por pedazos, pero la coalición PAN-PRD se encuentra muy avanzada a pesar de los millonarios torpedos que le lanzan desde Casa Aguayo. Los pocos grupos ciudadanos ya se reactivan. En 2010, dicen los entusiastas, habrá la Revolución Poblana.

 

Pero el análisis histórico nos muestra que los únicos movimientos exitosos se dan cuando propio PRI se fracciona. Solamente los liderazgos escindidos son capaces de aglutinar voluntades y capitales suficientes para derrumbar a caciques potentísimos y con las alforjas llenas de dinero. Un ex priísta, Rafael Moreno Valle, parece erigirse como el gran líder de la alianza partidista contra el marinismo: conoce a la perfección los cacicazgos regionales, se encuentra agazapado esperando las naturales defecciones de las alcaldías, dinero no le falta así como relaciones y madrinazgos a nivel nacional. Por si fuera poco, el alicaído PAN tiene pocas perspectivas para ganar en otros estados, por lo que el presidente Calderón, aconsejado por su secretario de Hacienda Ernesto Cordero, parece apostar por el joven senador poblano.

 

Pero según las encuestas, Moreno Valle no es suficiente para ganarle al tándem Marín-Zavala. La marca del partido que lo postulará sufre un evidente desprestigio, y las consecuencias de la crisis económica todavía lo alcanzarán en julio del próximo año. Aunque tiene dinero suficiente para arriesgar, el gobierno estatal dispone de 50 mil millones de pesos para el próximo año. Recursos que serán frenados desde Hacienda, pero aún así, el marinismo sigue teniendo mucho dinero. Y aunque Moreno Valle también es capaz de convocar al Panal y a una parte importante del sindicato de maestros, tampoco todos se la jugarán absolutamente.

 

A Moreno Valle le hace falta un ariete. Un golpeador vaya, que se encargue del trabajo sucio del golpeteo al dúo Marín-Zavala mientras el senador panista muestra su mejor rostro. Y nadie mejor para desempeñar ese trabajo que Enrique Doger, quien hoy por hoy se encuentra más fuera del PRI que dentro luego de la imposición cibernética que sufrió ayer con la presentación telefónica de los resultados de María de las Heras. Es cierto: el ex alcalde no esperaba nada menos y por ello contuvo su carácter al grado de no explotar. Pero si no ha roto es por un cálculo de conveniencia: si se va, se irá en el momento que más daño le haga al PRI.

 

La salida de Doger del PRI podría detonar un sistema de alianzas partidistas y ciudadanas como nunca se había visto. Conocida es su amistad con Moreno Valle, pero por ideología su sitio para recalar no sería el PAN, sino la izquierda del PRD. El Sol Azteca, todavía más alicaído que el albiazul, tiene los brazos abiertos para recibir los 10 o 15 puntos que pueda sumarle.

 

La perspectiva entonces se asemeja a la ruptura histórica de 1988, la piedra de toque de la transición democrática. Las tendencias autoritarias de esa sucesión culminaron en la salida del PRI de varios cuadros distinguidos encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, quienes a la postre terminarían fundando el PRD. A su vez, el PAN, tradicional partido de oposición se vio alimentado por empresarios del norte encabezas por Manuel Clouhtier y Vicente Fox. En 1988 hubo una gran alianza de facto en contra del PRI para dar inicio a la transición democrática.

 

¿Habrá una revolución democrática en Puebla en 2010? Los actores así lo prometen. Pero Mario Marín y Javier López Zavala no están mancos, muchos mecanismos de coacción y ambos son grandes operadores electorales. Así que no tengo duda: el próximo año será el más emocionante de nuestras vidas. Y si no, al tiempo.

 



 
 

 

 
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