Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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19/03/2010


La retórica cursi del orgullo poblano


El dato que ofrece la Dirección de Estudios Económicos de Banamex es escalofriante y digno de la preocupación más alta: arrastrado por la crisis económica nacional, el PIB poblano tuvo una caída del 9.4 por ciento, probablemente la peor de los siglos XX y XXI. La contracción de la producción poblana fue la quinta más grave del país, apenas superada por Coahuila, Chihuahua, Baja California y Aguascalientes. Y por supuesto, nuestro 9.4 por ciento es tres puntos más alto que la caída del PIB nacional, cifrada por la Secretaría de Hacienda en 6.7 por ciento, todavía peor que la de 1995. Pese a lo escalofriante de los números, no hay una posición oficial de la Secretaría de Finanzas, la de Economía o la inútil dependencia del Trabajo y Competitividad. Tampoco hay un análisis a fondo sobre cuáles fueron las áreas de producción más afectadas, y sin diagnóstico, tampoco puede haber un programa de apoyo financiero a todos esos empresarios que tuvieron su año horrible. Y si el PIB se desplomó, seguro eso incidirá en otras variables como marginación y pobreza, tal y como ya indicó el Coneval que ubicó a Puebla como la tercera entidad más pobre del país.

 

Al silencio oficial le sigue el silencio de organismos empresariales y colegios profesionales. Hace unos días el membrete priísta del Colegio de Economistas manejado por Jorge Moreno Valle Buitrón —miembro distinguido de una familia tricolor— se congratulaba por el hecho de que el PIB local “sólo descendió 3.4 por ciento”. Números alegres con óptica tricolor, desmentidos por la Dirección de Estudios Económicos de Banamex, pero que son repetidos insistentemente como loritos al estilo de Jorge Arroyo, quien en la reunión del Copladep también se congratuló por el crecimiento de la economía poblana. ¿Cuál?, si hasta el presidente Ejecutivo del Grupo Femsa, Carlos Salazar Lomelí, participó en el simposio “Reto Negocios” de la Udla para criticar nuestra falta de competitividad.

 

Al silencio comprensible del gobierno marinista y la reticencia oficialista de los colegios profesionales se suma la mudez de nuestros candidatos a la gubernatura, empeñados en su retórica nacionalista como única arma de campaña. Javier López Zavala y Rafael Moreno Valle, seguidos por Mario Montero, Eduardo Rivera y el resto de candidatos, sólo tienen un slogan que nos venden como merolicos: lo orgulloso que debemos sentirnos por ser poblanos. Que una Puebla de Diez. Que Todos Somos Puebla. Que El Compromiso Por Puebla. Que Puebla Avanza.

 

¿Y cómo podemos estar orgullosos de un estado en el que su PIB se derrumbó 9.4 por ciento? ¿De la tercera entidad más pobre del país y la quinta con el peor desarrollo humano según la ONU? ¿Si nos ubicamos en la parte baja del ranking de competitividad con una ubicación geográfica privilegiada? ¿Si el ingreso promedio de los poblanos está más cerca de los países subsaharianos que del mundo desarrollado? ¿Si el mediocre director técnico del equipo de fútbol local agradece al último lugar de la tabla que no lo despidan?

 

Frente a la retórica nacionalista de nuestros candidatos debe imponerse la discusión seria de los numerosos problemas que aquejan a la entidad. La tradición del cambio de ciclo político con un nuevo gobernador es la oportunidad de reordenar el rumbo de una entidad con un posicionamiento geográfico envidiable pero que al mismo tiempo sufre la atrofia de su aparato productivo e impresionante rezagos sociales. ¿En qué hemos fallado? ¿Por qué las vocaciones productivas de las diferentes regiones no encuentran mercados? ¿Qué hicimos mal?

 

Por ello es de trascendental importancia la plataforma “Actívate por Puebla”, impulsada a la vez por la Coparmex y los rectores Agüera y Derbez. Por un lado se trata de recuperar el papel crítico que el empresariado poblano abandonó en el sexenio marinista para convertirse en una sucursal más del régimen. Duros e intransigentes con Manuel Bartlett, con Melquiades Morales y Mario Marín fueron condescendientes y gentiles. ¿Será por las prebendas que les concedieron?

 

Del otro lado, además de varios centros de educación que participan, principalmente las dos universidades más importantes del estado. Con la llegada de Luis Ernesto Derbéz la UDLA encontró estabilidad, pero queda a deber en su contribución al debate público. Y qué decir de Enrique Agüera, un rector que sigue en la ruta correcta de colocar a la Buap entre las 10 universidades más importantes del país.

 

Hace tiempo que empresarios y académicos no tenían un punto de confluencia tan importante. Si la academia es el reino del libre debate, y el sector empresarial su confluencia con el aparato productivo, seguro podrán hacer una discusión trascendental sobre los problemas de Puebla. Y que entreguen sus propuestas a los candidatos, pero no un aval sin condiciones.

 

*** El peor presidente de México. Si usted es de los que piensan que el deterioro institucional del país y la explosión del narcotráfico es culpa de Vicente Fox, el peor presidente en la historia nacional, mañana habrá oportunidad para aventarle unos jitomatazos. El hombre que cogobernó junto a Marta Sahagún asistirá a las 10 de la mañana al Complejo Universitario para asistir a un simposio de la Udla junto a su ex empleado Luis Ernesto Derbez.

 



 
 

 

 
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