En el PRI hay presagio de tormenta. En el rubro de conocimiento, prácticamente Doger, Alcalá y Zavala se encuentran empatados, con pocas diferencias, a año y medio de la resolución.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Blanca llegó a la sucesión

 

Y sí: Blanca Alcalá está en el juego sucesorio. Aunque a ella no le interese. A pesar de que ha tratado de desmarcarse de todas las formas posibles para no irritar a los poderosos intereses y aspirantes que se mueven alrededor suyo. La alcaldesa que está a punto de cumplir sus primeros cien días en el cargo es una aspirante con todo derecho a soñar. Es lo que muestra la encuesta estatal de la empresa argentina Datamática que, en esencia, nos dibuja el mismo panorama que el sondeo realizado por Opina a principios de año. En la mente de los poblanos sólo hay cuatro, quizá cinco nombres para heredar el trono de Mario Marín. Y entre ellos habrá de darse la batalla. Del lado del PAN, Rafael Moreno Valle. En el PRI, las Némesis mutuas Enrique Doger y Javier López Zavala, con el condimento de Blanca Alcalá. Quizá pueda colarse Mario Montero. Pero en materia de posicionamiento e intención del voto, hasta hoy no hay nada más.

 

Las cuentas al interior del panismo parecen muy claras. En un entorno en el que PRI mantiene una ventaja de quince puntos rumbo al 2010, la única opción que tiene Acción Nacional para competir es Rafael Moreno Valle. Con el paso de los meses la figura de Ana Teresa Aranda sigue desdibujándose, alejándose de la figura mítica. Su paso por la subsecretaría de Gobernación ha sido gris. No le ayudó el derrumbe de Juan Camilo Mouriño, el ex chico superpoderoso del gabinete presidencial. Hasta hoy, su paso es simplemente testimonial, sin los recursos para venir a operar a Puebla o para lucir en el plano nacional.

 

El caso de Humberto Aguilar Coronado es peor todavía. Inflado por los medios oficialistas, en realidad sería el candidato que más convendría a los intereses del PRI. Simple y sencillamente no crece, a pesar de que anunció desde hace meses su interés por buscar la gubernatura y aprovechó su cumpleaños para tener presencia mediática. Su tiempo sigue dedicado al Senado y a la operación política para Santiago Creel. Ahí radica la causa de que sólo el 28.8 por ciento de los poblanos lo conozca, y de ellos, el 3.5 tenga una buena opinión. Sería un candidato muy débil.

 

En el PRI hay presagio de tormenta. En el rubro de conocimiento, prácticamente Doger, Alcalá y Zavala se encuentran empatados, con pocas diferencias, a año y medio de la resolución. Como detallamos en columnas anteriores, las Némesis comunes tienen estrategias perfectamente dibujadas. Zavala utilizará la estructura de Desarrollo Social para seguir creciendo. Su objetivo es atraer la cargada tricolor. Doger también ya recorre el interior del estado, sin estructura ni apoyos, pero caminando la vía por la que nadie apostaba que andaría. Las Némesis comunes, sin embargo, ahora tiene un algo de que preocuparse: el posicionamiento de Blanca Alcalá es real. Está ahí, y Marín puede echar mano de ella cuando las cosas se compliquen. El famoso tercero en discordia. El auténtico “Plan B”. B de Blanca.

 

Los resultados de Datamática no le causarán gracia ni a Doger, ni a Marín y mucho menos a Zavala. Al ex alcalde porque ahora tiene un rival más, y al secretario de Desarrollo Social porque resulta que de una medición a otra, pues resultó que se fue al tercer lugar entre los priístas. Y a quien más disgustará será al gobernador, porque la presencia de Blanca puede interferir en su proyecto transexenal. ¿Cómo vender a Zavala como el mejor, si alguien más, que no sea Doger, tiene mejores números?

 

Pero si alguien rechazará todavía con más intensidad los resultados de Datamática será la propia Blanca Alcalá. Sabe perfectamente que su única posibilidad en hacer un buen gobierno municipal, al margen de la sucesión, radica en evitar que los poderosos intereses alrededor del gobernador no la vean como una competidora. En evitar, a toda costa, que Zavala y los Zetitas la devoren para impedirle llegar al 2010.

 

Se trata, sin embargo, de una contradicción que parece no tener salida. En la medida en que Blanca Alcalá sea una presidenta municipal exitosa, su conocimiento e intención de voto seguirán subiendo. Y para que Blanca Alcalá no sea considerada rival en la sucesión, es imperativo impedir que haga un buen gobierno.

 

¿Cómo resolver esa contradicción?

 

*** Privilegiados con el Bombon asesino. La escultural Ninel Conde, el sábado por la noche en el Palenque, reunió a lo más granado de la clase política. Por ahí, justo en la segunda fila, se encontraban Mario Marín, Enrique Agüera y Valentín Meneses. Y vaya privilegiados, porque hasta tuvieron acceso al camerino del bombón asesino.

 

Pero no vaya a pensar mal: Marín y Valentín iban acompañados por sus esposas, y Agüera por una de sus hijas.

 

Sólo se dieron taco de ojo.

 

*** La fotografía de principios del 2008. Así detallábamos los resultados de la primera encuesta estatal de Opina, a principios de este año.

 

“La ciencia mata toda especulación. Es la ley eterna del conocimiento. Frente a lo pensamos que puede ser, está lo que es. Y aunque las plumas a sueldo se esfuerzan en construir rankigs ficticios de aspirantes a la gubernatura y a señalar con índice flamígero a los supuestamente han avanzado o retrocedido en sus aspiraciones, la realidad termina estrellando contra el suelo cualquier clase de ficción.

 

“La ciencia, en su versión de la primera encuesta estatal de la prestigiada consultora Opina, dibuja ya el verdadero panorama de la sucesión de Mario Marín. Amados u odiados, guste o no, Rafael Moreno Valle y Enrique Doger encabezan las preferencias en sus respectivos partidos. Que si uno depende en todo de Elba Esther Gordillo o que si el otro es la versión poblana de RBD es lo de menos. Lo importante es que de cara a una elección, y aún cuando faltan dos años para el momento cumbre, ambos superan el 40 por ciento en el rubro de conocimiento. Separados por décimas, Moreno Valle se coloca a la cabeza por su penetración al interior del estado, aunque Doger compensa por su mayor intención de voto. Uno y otro, otro y uno, según los números, serán los rivales a vencer en las contiendas internas del PRI y del PAN.

 

“No sorprende la superioridad de ambos respecto de sus posibles rivales. Moreno Valle empezó su carrera política local hace diez años, en la campaña de Melquíades Morales rumbo a la gubernatura. Después fue un todopoderoso secretario de Finanzas y Desarrollo Social, cuando ambas dependencias estaban fusionadas, y creó la mítica expresión de ¡gracias, Rafa! por los derroches en la construcción de su imagen.

 

“Enrique Doger, al igual que Moreno Valle, lleva diez años encumbrado en lo más alto de la política local. Siete años como rector de la Universidad Autónoma de Puebla hizo que su nombre resonara por todo el estado e incluso llegó a aspirar a la candidatura priísta al gobierno, ambición a la postre rompería el compadrazgo con Mario Marín. Melquíades Morales, sin embargo, le tenía destinado la candidatura a la alcaldía que ganó contundentemente y en el que a pesar del acoso del gobierno estatal mantiene una buena calificación entre la ciudadanía a su gobierno.

 

“Si Moreno Valle y Enrique Doger son los aspirantes más serios a la gubernatura según los números de Opina, les siguen tres con capacidad para presentar batalla en los próximos dos años. Se trata de Ana Teresa Aranda en el PAN, y Javier López Zavala y Mario Montero en el tricolor. La Doña, sempiterna aspirante a todo y odiada por la ultraderecha, tuvo una victoria moral el 11 de noviembre cuando Toño Sánchez Díaz de Rivera fue derrotado aplastantemente por Blanca Alcalá. Sus 32 puntos la hace un rival de respeto, aunque sin posición ni recursos desde donde hacer política, parece difícil enfrentar con éxito a Moreno Valle, que cuenta con dinero y posición para plazearse por todo el estado”.

 



 
 

 

 
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