Hablamos de una macro comisión para evitar la licitación. Considerando que las ganancias serán del orden de los 20 mil millones de pesos, y la tradición mexicana dicta el diezmo, el marinismo, por el simple favorcito, recibirá 2 mil millones de pesos.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


OHL: una estafa sin precedentes

 

En el mundo de la construcción española la firma OHL es un pez gordo. Una constructora que prueba que la corrupción no tiene nacionalidad ni ideología. La constructora, presidida por el polémico personaje Juan Miguel Villar Mir, apostó desde hace algunos años por una filiación panista, e incluso se dice que aportó recursos a la campaña presidencial de Felipe Calderón. Incluso, el mismo Villar Mir, organizó una cena con empresarios españoles en la reciente gira presidencial a la madre patria en el lujoso Hotel Ritz. El encuentro tuvo un lleno total y el empresario habló de un “país totalmente democrático” que apostó por un cambio hacia la "alternancia política" en los últimos tiempos. El presidente de OHL destacó, además, la intención de los empresarios españoles de "hacer negocios" con México.

 

Una muestra de los negocios que OHL tiene planeado en México es la construcción y concesión ilegal del Libramiento Norte de la capital que, mediante al pago de peaje, evitará al tráfico proveniente del sureste del país atravesar la autopista México-Puebla en la zona metropolitana, dando un rodeo por detrás de la planta Volkswagen. El negocio para la firma española es fenomenal, una vez que ni siquiera deberá concursar con otras empresas. Sólo invertirá 120 millones de euros – unos 2 mil millones de pesos-, pero en el transcurso de los 30 años que dura la concesión planea ganar 22 mil 736 millones de pesos, es decir, utilidades netas por más de 20 mil millones de pesos.

 

Siempre pensamos que el robo del siglo era la reconstrucción de la Vía Atlixcáyotl, en la que Javier Garcìa Ramírez se llevaría de un plumazo 300 millones de pesos. Pero no: ahora estamos ante el robo más descarado en la historia de la entidad. Y el más lucrativo. Es evidente que la firma española OHL, para obtener la concesión directa del tramo de 32 kilómetros y evitar competir con sus rivales IDEAL –de Carlos Slim- e ICA – de Bernardo Quintana- depositó una muy jugosa comisión al marinismo. Una contraprestación ilegal. Un favor mafioso para apropiarse de un negocio redondo.

 

Marín nos ha mostrado que puede ser soberbio, pero no tonto para dejar escapar un negocio semejante. Si para el tramo de 32 kilómetros sólo es necesario invertir 2 mil millones de pesos, una cantidad accesible para el gobierno estatal, apenas el doble del inservible Recinto Expositor. ¿Por qué el gobierno estatal no construye el Libramiento Norte con recursos propios y se queda con la ganancia de los 20 mil millones de pesos en los siguientes 30 años incorporándola a Carreteras de Cuota? ¿Por qué entregárselo a la firma española y no a alguien más conveniente políticamente como Carlos Slim? Digo, es evidente que tanto IDEAL como ICA, al igual que OHL le hubieran dado su comisión al gobernador.

 

Hablamos, por supuesto, de una macro comisión para evitar la licitación. Considerando que las ganancias serán del orden de los 20 mil millones de pesos, y la tradición mexicana dicta el diezmo, el marinismo, por el simple favorcito, recibirá 2 mil millones de pesos. Una cifra inédita para la corrupción aldeana.

 

Los riesgos del favorcito son muchos. El primero será cómo reaccionarán Carlos Slim y Bernardo Quintana al ver un negocio al que no fueron invitados. Enrique Peña Nieto, por ejemplo, no se peleó con nadie en la construcción del Viaducto Elevado Bicentenaria: fraccionó los 22 kilómetros en tres tramos, y se los entregó a ICA, IDEAL y OHL.

 

Otro riesgo: la concesión, planteada por el gobernador en términos de una antiquísima Ley de Bienes del Estado de Puebla que, al parecer, sufrió en una reforma ad hoc en la legislatura pasada para poder hacer la triquiñuela.

 

El asunto no sólo huele mal, sino a cañería de muy alto nivel, tomando en cuenta que OHL es una constructora española en que México hace negocios al amparo del panismo nacional y del gobierno federal. Y es que surge una duda natural: ¿quién es el enlace del marinismo con OHL? Parece demasiado para Javier García Ramírez, cuya máxima aspiración es robarse 300 millones de pesos de un solo plumazo.

 

El asunto promete y mucho.

 



 
 

 

 
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