Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

19/08/2009

La revuelta laboral


Un parte del pensamiento económico mundial encontró el lado optimista a la tremenda crisis financiera mundial que nos azota desde el año pasado: la Segunda Gran Depresión provocaría una reforma profunda al sistema capitalista global. Adiós a la globalización como el paradigma productivo, mayor regulación a las entidades financieras que provocaron la crisis y freno a las empresas trasnacionales que explotan a las masas laborales en todo el mundo. Una vuelta al Estado de Bienestar, a la teoría del pleno empleo y la responsabilidad estatal en la regulación económica. El optimismo, por si fuera poco, se desbordó con el triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, que se esperaba inaugurara una nueva forma de ejercicio de la hegemonía norteamericana. Los más románticos –o radicales- soñaban con una masa laboral en las calles reclamando su nuevo papel, volcados en partidos de corte socialista llegando al poder. En suma, el triunfo de la izquierda.

 

Y sin embargo, sumidos en el ojo de la tormenta financiera, las previsiones optimistas de reforma al sistema capitalista global no han ocurrido. Ni los teóricos han planteando opciones, ni los sindicatos se han adueñado del protagonismo. Por el contrario, Estados y empresas capotean las consecuencias del hundimiento económico mundial remando juntos. La insurrección laboral hasta el momento es inexistente. Y de hecho, la huelga de la planta poblana de la Volkswagen es el primer gran movimiento que se da en América Latina, por no decir en todo el continente.

 

La huelga promovida por el sindicato de la armadora alemana ante la pobre propuesta de incremento salarial es el primer gran reto que enfrentan el gobierno federal y también el estatal. Condenar a los trabajadores y su líder, Víctor Sánchez Cervantes es fácil, y hasta el momento las autoridades laborales se han dedicado a tundirles calificándolos de irresponsables. En análisis, por supuesto, no puede dejar de lado el contexto internacional de crisis de la industria automotriz, luego de que gigantes estadounidenses, modelos de la empresa potente del siglo XX como General Motors y Chrysler debieron declararse en bancarrota para ser rescatadas por el gobierno norteamericano.

 

Volkswagen es una de las pocas automotrices que ha resistido sólidamente los efectos de la crisis mundial. Las razones son muchas, pero en especial la gestión financiera desde la casa matriz, las innovaciones tecnológicas y la política comercial de evitar las guerras de precios. El mercado natural de la planta poblana son los Estados Unidos, y precisamente la contracción del mercado, el descenso del poder adquisitivo y la falta de confianza de los consumidores desplomaron la compra de automóviles. Pero de ahí a afirmar que Volkswagen México no tiene ganancias, y que por ello no pueden ofrecer un aumento salarial acorde siquiera la inflación es claramente una exageración. Y contra ella lucha el Sindicato.

 

De acuerdo a la visión de los directivos alemanes, los trabajadores deben ser los paganos de la crisis financiera mundial. Conformarse con aumentos miserables en un entorno de altísima inflación y crecimiento desmedido de precios. Y quizá un probable aumento de impuestos. La planta ofrece un punto de aumento y un bono de 5 mil 500 pesos. En otras plantas armadoras del país así se han resuelto los emplazamientos: cero aumento y un bono compensatorio. En Puebla no lo aceptaron y decidieron irse a la huelga. Dice el sindicato que lo mínimo a aceptar es tres por ciento.

 

No se vale atizarle a los trabajadores. Precisamente la Constitución tutela el derecho de huelga para defender a los obreros de patrones abusivos. Y aunque es cierto que la industria automotriz no vive uno de sus momentos de gloria, también lo es que no puede castigarse a los trabajadores de la armadora hundiendo más su poder adquisitivo. Mucho menos calificarlos de “irresponsables”.

 

*** Interesante, pero incompleta la encuesta de Gisela Rubach. Los datos ofrecidos ayer por Arturo Luna Silva, aunque interesantes adolecen de futilidad en el sentido de que de los cuatro medidos, dos se encuentran oficialmente fuera de la contienda según el propio gobernador: Blanca Alcalá y Enrique Agüera. Por el contrario, no se encuentran incluidos los que sí la han alzado: Enrique Doger, Alberto Amador Leal, Jesús Morales Flores y Víctor Hugo Islas.

 

Aún así, es importante destacar el lugar de privilegio que ostenta el delfín entre los priístas, quizá debido al fenómeno de la cargada. Pero todo apenas empieza.

 

*** Cuestionamiento a la guerra de Síntesis. Nuestra colaboradora (¿todavía?) Manola Álvarez de Manjarrez nos envía el siguiente cuestionamiento que inmediatamente recibe respuesta. “No estuve de acuerdo con la campaña que hicieron contra Síntesis y Armando Prida. Lo que percibí fue que después de que Síntesis se quejó porque de Comunicación Social del gobierno del estado no invitaron al periódico y en consecuencia a sus columnistas, a un desayuno con el gobernador, donde se hablaría de la sucesión gubernamental, Cambio, Intolerancia y El Columnista se lanzaron contra el dueño del diario.

 

“Los ataques fueron a su trayectoria empresarial, no por sus escritos o por no respetar la libertad de expresión. Todos los dueños de periódicos son empresarios y hacen negocios con ellos. Esta actitud me hizo pensar en una líneadel gobierno. Si me equivoco y existe alguna otra razón para justificar esta extraña actitud, me gustaría conocerla

 

Aquí va la respuesta.

 

Estimada Manola:

 

Hace dos años Armando Prida promovió la publicación de un libro difamatorio en contra de Mario Alberto Mejía y tu servidor. En ese momento sólo nos defendimos. Después de su aparición en la comida de cumpleaños, nos pareció periodísticamente relevante la naturaleza de sus relaciones con Moreno Valle. Una investigación periodística condujo a que gracias a la intermediación del senador obtuvo 50 millones de pesos en contratos con la Conaliteg, sin licitación de por medio. Todas fueron invitación o asignaciones directas. Luego, las hermanas Mastretta pidieron nuestro apoyo para denunciar que habían salido de la Fundación para la Libertad de Expresión debido a esos oscuros nexos, pero que sus nombres seguían apareciendo en el portal e invitaciones.

 

Nunca hubo mentiras, sino cobertura periodística. El pago que recibimos fue 8 días seguidos apareciendo en la primera plana de Síntesis reciclando viejas columnas. Publicidad gratuita, vaya. Aunque convocó a todos los medios y políticos a declarar en contra nuestra: todos entendieron que era una revancha por nuestras investigaciones periodísticas. Por el contrario, sin que lo pidiéramos, colegas como Enrique Núñez, Carlos Ramírez, Selene Ríos, Luis Enrique Sánchez y Felipe Ceniceros se han abocado a analizar el tema. Mi agradecimiento personal a todos ellos.

 

No hubo ninguna línea gubernamental. En el caso de Intolerancia y El Columnista no é a ciencia cierta que los condujo a escribir de Armando Prida. Supongo que respondieron a agresiones. En el caso de Cambio, pura cobertura periodística.

 

Pero tú tiene el mejor juicio.

 



 
 

 

 
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