Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Los presagios del 2009

En la navidad del próximo año, quizá exactamente dentro de 365 días, el PRI ya tendrá candidato a la gubernatura como resultado del adelantamiento de los tiempos electorales. De celebrarse los comicios locales en julio del 2010, tal y como inevitablemente marca la Constitución, el destape en el seno del marinismo ocurrirá en diciembre del 2009, o quizá un poco antes. Así que el Gran Elector, alias Mario Marín, tendrá poco tiempo para operar su decisión, más que para tomarla, si atendemos al hecho de su proyecto transexenal sigue caminando en la persona de Javier López Zavala. Así que el calendario político del próximo año parece definido: en el primer semestre del año nos mantendremos entretenidos con los comicios federales, y a partir del segundo semestre, empezará la madre de todas las batallas: la sucesión del gobernador.

 

Y aunque el calendario político parece definido, más que nunca parece imposible profetizar los sucesos del 2009, en el que las pasiones explotarán abruptamente. A lo largo del 2008 el fenómeno político aldeano se movió en sus aguas profundas. Trabajo de cañerías. Imperceptiblemente, Mario Marín retomó el control y los circuitos que se habían soltado en los dos años de crisis del escándalo Cacho. Gran parte de la recuperación del régimen recayó en la suave pero firme conducción de Mario Montero en la secretaría de Gobernación, alejado del estilo ríspido y polarizador que Javier López Zavala ejerció en la misma dependencia. Alejado de protagonismos e ínfulas de grandeza, el gabinete se unió alrededor de Montero, y solamente hubo un conflicto permanente en la secretaría de Salud.

 

La prueba del nuevo estilo personal de gobernar del marinismo se dio en Enrique Doger, al que las aves de mal agüero persiguieron insistentemente en la primera parte del año, cuando los medios de comunicación oficiosos profetizaron –equivocadamente- una persecución judicial y un exterminio mediático. Ni uno ni otro llegaron. Por supuesto, no se trató de un milagro. Marín decidió indultar al ex alcalde y tirar línea para que los diputados priistas le aprobaran su cuenta pública por un cálculo político surgido de las reglas más ancestrales del sistema político mexicano: la complicidad como forma de vida. Cualquier ruptura habría puesto en riesgo al PRI y al proceso sucesorio, así que ha despecho de los pocos medios que compraron contra Doger una guerra sin sentido, el gobernador escuchó las recomendaciones de unidad que le dieron Beatriz Paredes y Mario Montero.

 

Aunque en el 2008 Marín retomó todos y cada uno de los hilos del poder que se le extraviaron, el reloj no detuvo su marcha. En un sentido, el sexenio marinista es un sexenio irregular, dividido en tres etapas: una, el arranque arrogante del 2005; dos, la crisis del 2006 a noviembre del 2007; y la recuperación de diciembre de enero de 2008 en adelante. El periodo de recuperación, sin embargo, no es totalmente dulce en la medida en que el final está a la vista. Los funcionarios del gobierno ya han empezado a vislumbrar el cierre de la administración. Y el gobernador, a machacarse pensando en su sucesión.

 

Las expresiones de que “el gobernador no tiene candidato” se multiplican. Y sin embargo, Zavala se mueve alocadamente en las cañerías, aprovechando el monopolio de la estructura tricolor y de los programas sociales que el gobernador le concedió con la Sedeso y la dirigencia estatal del PRI. El Proyecto Z se mete en todo y trata de coludir a todos en sus ansias de poder. Y aunque muchos se han doblado, todavía hay muchas resistencias. E increíblemente las mayores provienen del interior mismo del marinismo. En su momento, se harán públicas y sumarán emoción al proceso sucesorio.

 

Pero lo más duro para el Proyecto Z es que su impermeable presencia política, el uso de programas sociales y la manipulación de la estructura priísta, no alcanzan a reflejarse en las encuestas. Las últimas del año, Parametría y Datámatica, reflejaron que apenas pudo alcanzar al grupo puntero de Blanca Alcalá, Moreno Valle y Enrique Doger. ¿En el año que resta cuánto crecerá más? ¿Alcanzará a rebasarlos o se mantendrán en la misma línea? ¿Y si al final no pudo consolidarlo, de todos modos será impuesto?

 

En los mismos terrenos nebulosos del subterráneo se ha movido Blanca Alcalá, quien aprovechó poco en su primer año el bono democrático de su muy amplia victoria en noviembre del 2007. Prácticamente, se trata de un año desaprovechado. Será en su segundo año cuando comenzará a sufrir las verdaderas presiones del poder. Y si hizo poco en el 2008, ¿qué tanto podrá hacer en el 2009? Pero ahí está, en el segundo lugar de las encuestas, lo que la hará una presa más apetecible para los grupos del poder.

 

Los presagios del 2009 están ahí, a la vista, con todos sus riesgos pero también con sus amplias promesas. Un año complicado, de batalla descarnada por el poder. Se aproxima el inicio de un nuevo ciclo político y el final de uno que nunca terminó de madurar. Cosas del destino.

 

*** Feliz navidad a los lectores, y nos vemos nuevamente el 7 de enero. Y por si hay algo urgente, laquintacolumna.com.mx seguirá trabajando todos los días del periodo vacacional.

 



 
 

 

 
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