Para convertirse en gobernador, un candidato debe contar con fuerza suficiente en el centro del estado y no al contrario. Es decir, alguien con alto posicionamiento al interior del estado para llegar la gubernatura requiere, a fuerza, el  voto de los capitalinos.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El triángulo Doger-Zavala-Rafael

 

No sólo los caminos de Enrique Doger y Javier López Zavala se tocan y se repelen. Entre ellos surge la presencia permanente de Rafael Moreno Valle quien, a pesar de jurarle amor eterno a ambos, también los ubica como sus posibles rivales e incluso juega su propia estrategia considerando sus intereses. Todo se reduce a una pregunta. Considerando a Moreno Valle como candidato panista a la gubernatura, ¿a quién prefiere como rival en el 2010? ¿A Doger o a López Zavala? En otras palabras: ¿a quién de ellos cree que puede derrotar con más facilidad?

 

Las afirmaciones de Moreno Valle son ambiguas cuando señala que la encuesta de Datamática -presentada ayer y continua hoy en su segunda parte- le resta posicionamiento al interior del estado por haberse concentrado en la zona metropolitana de la entidad, y que si se hiciera exclusivamente al interior del estado, probablemente él mismo y López Zavala tuvieran un posicionamiento mucho mayor. Es conocido que el senador panista dedica todos sus tiempos libres a visitar incluso las comunidades más remotas. De igual forma, de todo Puebla llegan reportes de las giras del secretario de Desarrollo Social en las que se presenta con un cheque por delante a presidentes municipales, curas y pastores religiosos.

 

La encuesta de Datamática, sin embargo, no se encuentra sesgada, ya que sus más de 3 mil entrevistas reflejan claramente la composición geográfica-electoral de la entidad. En la capital y la zona metropolitana, donde tienen su mayor potencial Enrique Doger y Blanca Alcalá, también aporta la mayor parte de los votantes poblanos. Un mapa electoral nos muestra que el 75 por ciento de la lista nominal se ubica en 56 municipios de alta densidad, entre los que se encuentran las dieciséis cabeceras distritales y todos los ubicados en la zona metropolitana. Es claro que un aspirante a la gubernatura debe concentrarse en ellos, antes que ir a perder tiempo y dinero a los restantes 161 municipios.

 

La zona metropolitana, capital incluida, le aportó a Marín casi 500 mil votos de los 800 mil con los que ganó. La inferencia es clara: para convertirse en gobernador, un candidato debe contar con fuerza suficiente en el centro del estado y no al contrario. Es decir, alguien con alto posicionamiento al interior del estado para llegar la gubernatura requiere, a fuerza, el  voto de los capitalinos. Territorialmente, entonces, las fuerzas están parejas entre las dos tandas de aspirantes: Moreno Valle y Zavala tienen fuerza en la provincia, y Doger y Blanca Alcalá al interior del estado.

 

Desde hace semanas se maneja una alianza de facto entre Moreno Valle y Doger, que incluso ambos personajes han reafirmado en las entrevistas que le dieron a Mario Alberto Mejía para El Columnista. ¿Y en qué diablos consiste esa alianza? Pues parece sencillo: que en caso de cualquiera de ellos no llegue a la candidatura, se encarguen de boicotear a su partido. Pero Moreno Valle, a partir de la reforma estatutaria en Acción Nacional, parece tener la vía más abierta que el propio Doger. En caso de que al ex alcalde le cerraran el paso por la vía de la imposición, sobrevendría una fractura al interior del PRI.

 

Dentro del razonamiento subsiste una certeza: Rafael Moreno Valle parece preferir a Javier López Zavala como candidato del PRI. ¿Por qué? Porque es evidente que se trata de una candidatura que divide a los priístas, y en consecuencia lo hace menos fuerte.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas