De 22 hechos delictivos producidos por el crimen organizado en el 2008, en 13 de ellos ha habido una total impunidad. Es decir, las autoridades poblanas no han podido encontrar a los responsables de matar, secuestrar y demás linduras.


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El mapa de la impunidad poblana

 

Varios lectores inteligentes coinciden el mismo punto: ¿en cuántos de los “hechos aislados” del crimen organizado en el 2008, ha habido detenidos? La argumentación que me hacen es bastante sensata: podría tolerarse que el gobierno marinista, de dientes para afuera, defienda que “no pasa nada”, mientras que en los hechos se hace un trabajo por impedir que los grandes cárteles ocupen la entidad y para detener a los delincuentes que ya han ejecutado sus crímenes. En otras palabras: el problema es de impunidad. ¿Cuántos detenidos han arrojado los hechos rojos del 2008? Le adelanto la cifra negra: en 13 hechos delictivos no se ha detenido a nadie, y tampoco se sabe quiénes lo cometieron. Y de los 22, en sólo uno las autoridades locales han tenido una actuación determinante.

 

Veamos: el recuento de la columna de ayer indica que hasta mediados de agosto hemos tenido 22 hechos relacionados con el crimen organizado o la presencia de narcotraficantes.

 

De ellos, la Procuraduría General de la República y las policías federales (PFP y AFI) han intervenido en cuatro de ellos generando detenciones. Se trata de: la detención del comandante de la PFP, Edilberto Camacho, asignado a la seguridad del aeropuerto poblano; el cierre de operaciones de Casa de Cambio Puebla, después de que la AFI detuvo a Pedro Alfonso Alatorre “El Piri” por lavar dinero para el Chapo Guzmán; la detención de una célula de sicarios del Cártel del Golfo en Oaxaca que se dedicaba al secuestro y utilizaba el corredor de Tehuacán para instalar sus casas de seguridad, y la detención de cinco miembros del Cártel de Sinaloa por ofrecer 10 mil dólares a los custodios del Aeropuerto de Huejotzingo para dejarlos bajar un avión con cocaína.

 

Uno de los hechos corresponde a la DEA. Me refiero a la detención del narcoalcalde Rubén Gil Campos en los Estados Unidos por usar su empresa de fletes para transportar drogas. El edil de Izúcar de Matamoros, mientras tenía seguimiento permanente de las autoridades norteamericanas, en Puebla se había convertido en un importante priista apadrinado por Zavala y hasta recibió un terreno regalado por el gobierno estatal en la modalidad de comodato.

 

Por lo que corresponde a la intervención de las policías locales, sólo en dos hechos ha habido respuesta efectiva. El primero es el asesinato del empresario Ricardo Ramírez en los separos de la PGJ: se detuvo a tres judiciales, uno más escapó y la Procuradora Villeda fue obligada a renunciar. El segundo se refiere a la detención que hicieron los habitantes de Tlapanalá de una presunta célula de sicarios del Cártel del Golfo y a los que cuasi lincharon. La Policía Estatal llegó horas después.

 

Dos hechos —la petición a los medios y el mapa delictivo del ICESI— se tratan de declaraciones, por lo que no puede haber culpables más que de omisión en la respuesta. Así que ya tenemos un saldo.

 

De 22 hechos delictivos producidor por el crimen organizado en el 2008, en 13 de ellos ha habido una total impunidad. Es decir, las autoridades poblanas no han podido encontrar a los responsables de matar, secuestrar, balear a un subprocurador, aterrizar narcoavionetas de emergencia, levantar a empresarios de la Sierra Norte y demás linduras. Ahí le va el recuento de los 13 hechos en los que no ha habido ningún detenido.

  • El secuestro del empresario Francisco Zorrilla Alanís, quien permaneció desaparecido seis meses, le cortaron el dedo meñique y que al ser liberado se fue de la entidad.

  •  

  • Los nueve impactos de bala que recibió el vehículo del alcalde saliente de Izúcar, Filiberto Guevara. Hizo responsable al presidente entrante y que después sería conocido como el narcoalcalde, Rubén Gil.

  •  

  • El asesinato del diputado suplente del PAN por el distrito de Tecamachalco, José Alfredo Pérez Castro, quien, con un balazo en el tórax, llegó manejando su camioneta a la Cruz Roja.

  •  

  • La balacera entre cinco judiciales poblanos y un comando de Zetas en Córdoba, Veracruz. El único agresor detenido salió caminando al otro día. Fuerzas especiales rescataron a los poblanos, pero el agente de placa 646 fue levantado y dos semanas después apareció muerto en Río Blanco.

  •  

  • En la madrugada del 4 de abril un comando armado asaltó la caseta de peaje ubicada en San Martín. Mataron a un militar y se llevaron un millón de pesos, lo que provocó la remoción del general Enrique Jorge Alonso Garrido, quien sólo duró cuatro meses al frente de la XXV zona militar.

  •  

  • El miércoles 29 de abril un comando con armas largas asaltó un camión de valores, llevándose 8 millones de pesos sin disparar un tiro. Las fuerzas de seguridad montaron un operativo de 150 elementos, aunque al final nadie fue detenido.

  •  

  • El narcoaterrizaje de emergencia en las inmediaciones de la laguna de Alchichica. La avioneta fue abandonada, aunque se encontraron armas de alto poder en su interior. Los militares se hicieron cargo del asunto.

  •  

  • El cateo que hizo la AFI y la PFP de una casa ubicada en el cluster 888 de Lomas de Angelópolis, en busca de un pez gordo que podría ser El Mayo Zambada. Desde entonces, al fraccionamiento de lujo se le conoce como Lomas de Narcópolis.

  •  

  • El hallazgo de dos ejecutados en la carretera Cuacnopalan-Oaxaca, a unos minutos de Tehuacán, en el paraje conocido como la “falla geológica”. Después se supo que habían sido empresarios secuestrados en Oaxaca.

  •  

  • El secuestro de Karina Reyes, estudiante de la UPAEP y sobrina del obispo de Jalapa, Hipólito Reyes Larios. Fue encontrada en los límites de Puebla y Veracruz, pero las autoridades de ambos estados se echaron la bolita y nunca se supo nada.

  •  

  • El empresario de origen sinaloense Martín Lizárraga Osuna fue ejecutado por dos sicarios tras ubicarlo viviendo en la casa de sus sobrinos en San Martín Texmelucan. Nadie fue detenido.

  •  

  • El secuestro en La Ceiba del empresario Héctor Paredes Valdez cuando se encontraba en su billar. El levantón fue ejecutado por once sujetos vestidos con uniformes de la AFI.

  •  

  • Por último, el atentado contra el subprocurador Víctor Pérez Dorantes, en el que se dispararon 300 cartuchos de AK-47.

  • Así, Puebla no sólo es la tierra del “Nunca Jamás” ocurrirá algo así, sino también la del “No Pasa Nada, y Cuando Pasa, Tampoco Pasa Nada”.

     

    ¿Así o más impunidad?

     



     
     

     

     
    Todos los Columnistas