Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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21/06/2010


El lodazal del que nadie saldrá limpio


Los candidatos a Casa Puebla, las dirigencias de los partidos y sus cerebros ya pueden estar tranquilos, pues han hecho lo suficiente y más para colocarse a la altura de las expectativas ciudadanas: en sólo un fin de semana mostraron su rostro más ruin y el catálogo de actitudes más viles para arrastrar por los suelos, nuevamente, la credibilidad en todo el sistema político. No nos asustamos de la guerra sucia, pues siempre he defendido el realismo como fuente de toda teoría con su máxima de que la política es la guerra continuada por otros medios. Pero el triste espectáculo de libre lanzamiento de mierda no tiene ganadores sino puros perdedores: si el camino es meterse a las alcobas, nadie quedará limpio porque nadie puede lanzar la primera piedra. Los límites han sido rebasados, y en la memoria colectiva de los comicios de 2010 nadie recordará las pobres propuestas de ambos bandos sino los vergonzantes ataques y contraataques. Una escalada de violencia que culminará en más violencia, pues nadie, ni Javier López Zavala, ni Rafael Moreno Valle y mucho menos Mario Marín están dispuestos a poner la otra mejilla. Pero el fondo nuestra guerra por el poder es bananera, porque bananera es nuestra democracia y bananera nuestra sociedad. ¿Alguien puede defender tener mejores prendas para llegar a Casa Puebla, si en el fondo son iguales?


No tengo dudas de que muchos poblanos que habían elegido a Rafael Moreno Valle o a Javier López Zavala como sus favoritos ahora se cuestionen fatídicamente su preferencia. ¿Hay alguno mejor que otro? ¿Bajo qué criterios? El libre lanzamiento de mierda lo único que prueba es que ambos están dispuestos a todo, todo, con tal que conquistar el botín que significa el manejo de 300 mil millones de pesos a lo largo de todo un sexenio, así como las prebendas personales que el poder trae consigo. Varias veces lo hemos señalado: en México la lucha por el poder es más cruel que en otros sistemas políticos porque el que gana, lo gana todo. Y el que pierde, lo pierde todo. No hay medias tintas como ocurre en un sistema parlamentario, donde los actores están obligados a la negociación de espacios y todos usufructúan una parte del pastel.


Cuando iniciaron las campañas, ambos bandos afirmaron que privilegiarían las propuestas. El ánimo les duró poco y es inútil preguntarse quién lanzó la primera piedra de la escalada de violencia. El desfile de acusaciones y supuestas denuncias lo único que nos revela es que nos rodea un atajo de cínicos: a cada nuevo escándalo le sigue otro sin que nadie, realmente, sea llamado a cuentas por alguna institución, sea Procuraduría u organismo electoral. De hecho, las propias instituciones son cómplices del entramado del cinismo, pues los intereses y lealtades definen posturas. El Instituto Estatal Electoral y sus consejeros, todos, son convidados de piedra ante el lanzamiento de mierda entre los partidos: no tienen ni la autoridad ni la fuerza para detener la degradación porque en el fondo todos son empleados y ansían ser recompensados por el ganador ante los servicios prestados.


La escalada de la degradación inició ante la proximidad del final de la campaña y la desesperación de uno y otro bando por conseguir una ventaja definitiva. Primero fue la utilización de la agencia federal de noticias Notimex para inventar delitos que nunca ocurrieron en la expropiación de los terrenos de la Reserva Atlixcáyotl, y más tarde, un acta alterada para denostar a Zavala con un supuesto origen guatemalteco. Notimex fue evidenciada, incluso debió retractarse, de lo que nunca fue noticia y sí misil electoral.


Pero la reacción tricolor fue desproporcionada, quizá un mensaje con remitente directo, al divulgar un video asqueroso por mal hecho para evidenciar la supuesta presencia de Rafael Moreno Valle en una fiesta gay titulado “Las Princesas de Atlixco”. Con el rostro del candidato opositor mal pegado con photoshop de cuarta no convencieron a nadie, pero prepararon el terreno para el debate más sangriento del que se tenga memoria, y también el de nivel más bajo cuando Zavala afirmó aquello del “cambio de sexo”. ¿Y qué esperaban? ¿Qué Moreno Valle bajara la corva dócilmente por miedo? ¿No lo picaron más?


Y ya en el libre lanzamiento de mierda, la resucitación del escándalo de Jessica Z. con audios más que conocidos y que circulaban entre la clase política desde hace muchos años, pues el equipo de Moreno Valle los había comprado desde la contienda interna del 2004, y gracias a que pactaron con el aspirante vencedor Mario Marín, no fueron dados a conocer. El contenido de tales audios es tan irrelevante para los comicios que ningún medio de comunicación nacional o local aceptó transmitirlos y convertirlos en escándalo, y por ello la Alianza Opositora debió recurrir a las redes sociales para difundirlos lo que difuminó su efecto. Hasta ayer, el influyente diario Reforma lo hizo nota de interiores, pues en el tema electoral no da para más. Tan simple y sencillo. Material para la broma y el folklore, puesto que como nadie está libre de culpa, tampoco nadie puede tirar la primera piedra. Si los medios nacionales o locales aceptaran difundir estos contenidos, ¿quién seguiría?

 

Con su poca calidad moral, ambos candidatos lo único que han provocado es desilusionar a los partidarios y a los indecisos porque ninguno de ellos merece ganar. Ambos han convertido la elección 2010 en un auténtico lodazal. Un chiquero asqueroso del que nadie saldrá bien librado.

 



 
 

 

 
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