O qué: nos vamos a creer que si Marín no puede ver ni en pintura a Enrique Doger, le aprobará un negocio por 15 años a través de sus diputados lacayos. ¿Quién va a creerse semejante patraña?


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Marín y los parquímetros

 

Los hermanos José, Jacobo y Mariano Martínez ya le mintieron una vez a los poblanos y defraudaron a los que hicieron negocios con ellos. Ahora que Jajomar busca la autorización del Congreso local para su negocio particular los parquímetros, ¿quién nos asegura que no volverán a hacerlo? ¿Si ya una vez se pasaron por el arco del triunfo al gobierno estatal y al Fideicomiso de San Francisco, por qué no lo harán ahora con el Ayuntamiento para hacer y deshacer con el título de concesión? Y es que a diferencia de lo ocurrió en su momento con la administración dogerista, por primera vez se cuenta con elementos para probar que Jajomar defraudó a los poblanos con la administración del Centro Comercial San Francisco, un elefante blanco que deja pérdidas millonarios a los ingenuos arrendatarios quienes creyeron en que las grandes tiendas ancla vendrían a pedido de los hermanos Martínez. Pero no. Sears, The Rainforest Coffee, Hard Rock Cafè, Martí y Mister Tennis nunca llegaron.

 

La historia de cómo Jajomar se hizo del Centro Comercial del Río de San Francisco no está clara. Sólo se sabe que el predio fue comprado en los tiempos de Melquiades Morales, cuando Ernesto Echeguren dirigía el Fideicomiso. En ese momento, Jajomar presentó un plan maestro de la comercialización, porque el objetivo era abrir un nuevo Angelópolis, pero ahora en el centro de la ciudad. Los grandes centros comerciales se caracterizan por la presencia de tiendas ancla y cines, que atraen a la gente y firmas menores tienen una afluencia constante de compradores, pagando cifras astronómicas por la renta de los locales comerciales.

 

La inauguración del Centro Comercial, así como su estacionamiento, también propiedad de Jajomar, ocurrió en octubre de 2005, ya en los tiempos del marinismo. Las expectativas eran muy altas, según los mismos hermanos Martínez, ya que a San Francisco llegarían las mejores marcas del mundo y de México. El Hard Rock Café se instalaría en Villa Flora, se construiría un conjunto de lujosos departamentos, entre las tiendas anclas del Centro comercial vendrían Sears, Martí, Mister Tennis y varias firmas más. Los locales se cotizaron hasta en 400 mil pesos mensuales para restaurantes y negocios.

 

Tres años después, San Francisco es un gran elefante blanco. Su único atractivo es la cadena de cines Cinemex, pero ninguna de las tiendas anclas llegó y los departamentos de lujo tampoco se construyeron. El fraude se consumó, y los ingenuos que se creyeron las promesas de los hermanos Martínez hoy de plano han cerrado sus locales y enfrentan demandas millonarias de Jajomar. Los inquilinos se niegan a que sus nombres salgan publicados, dado el clima de hostigamiento que la seguridad del centro comercial mantiene contra cualquiera reportero que trata de ingresar al lugar o sacar fotografías de los muchos locales cerrados. Todo un fraude. Estilo gansteril de los hermanos Martínez.

 

Ahora pretenden un nuevo negocio con una concesión de 15 años para instalar más de 9 mil parquímetros por los que cobrarán 8 pesos la hora. Un negocio multimillonario a partir de la privatización del espacio público. Porque de eso se trata la historia precisamente: de un día para otro, lo que no cuesta hoy –estacionarse en la vía pública- comenzará a cobrarse.

 

Y no se trata de hablar de la paternidad del negocio. Las posturas de que sí es un negocio del dogerismo o del blanquismo son pueriles, porque ni uno ni otro tienen el poder para que el Congreso local apruebe la concesión por 15 años.

 

O qué: nos vamos a creer que si Marín no puede ver ni en pintura a Enrique Doger, le aprobará un negocio por 15 años a través de sus diputados lacayos. ¿Quién va a creerse semejante patraña? Pues nadie. A los loritos oficialistas les conviene afirmar lo contrario: que el negocio es de Doger y tendrá ganancias. Pero Doger ya no está en poder, y el marinismo lo alucina. ¿Cómo entonces logrará el ex alcalde que la concesión pase por el Congreso?

 

La respuesta es muy clara: el único que puede hacerlo es Mario Marín. ¿Y por qué el gobernador va a estar interesado en que los hermanos Martínez hagan negocio por los próximos 15 años? La respuesta vendrá pronto.

 

*** Esquela por la Ley de Acceso a la Información. “La portada del día de hoy con esa esquela es fabulosa. Si existiera algún premio a eso ustedes lo ganarían. Es en serio, pienso que valdría la pena traducirla a varios idiomas y ponerla en Internet para que otros países se den cuenta lo que pasa en México. Es triste pero es la realidad. Esta cubierta me recuerda mucho a los periódicos que existieron y sufrieron mucho en los finales de los años 1800 y principios de los 1900. “El colmillo público” uno de ellos y el otro “El hijo del ahuizote”, años muy difíciles para nuestro país.

 

“La historia parece que se repite, eso sentí al ver ese diseño de tu periódico, sólo que estamos en el año 2008. Muchas felicidades por tus éxitos. Héctor Cabrera Oropeza”.

 

*** Van las críticas….  “Me da mucha pena el que seas colaborador y empleado de un director de un periódico que simplemente cayo en el conformato de un régimen de sinvergüenzas, te sigo leyendo porque sé que eres el único, que en este dis que estado lleno de estiércol, tienes la camiseta puesta para  hacer un cambio ante esta sarta de rateros… no sé como definir lo que ha hecho este hombre tan lleno de ira y sin falta de ética, que es ni más ni menos .......el rey de la mentira, el político a seguir, el nuevo Benito Juárez, el hombre de hierro, el bomberito de Nativitas, que ejemplo a nuestro Puebla, bueno a nuestro país.

 

“Pero sigan aguantando. Así es como México va  a seguir adelante, que reforma energética, que nada, esto es el claro ejemplo de un bomberito, bueno perdón medio apaga fuegos por lo de Casa Lamm. Todo fue un sueño poblanos no se molesten.

 

“Ojala y despierten. ATTN.jlz. el delfín de aguas negras.

 



 
 

 

 
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