Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
[email protected]
[email protected]


22/06/2010


El PRI pide desesperadamente que el árbitro pite el final


Con los resultados de las encuestas en mano y la evaluación completa de los efectos del debate entre los candidatos a la gubernatura, el Alto Mando Tricolor ha tomado una decisión drástica para enfrentar los dramáticos doce días que restan para el 4-J: apertrecharse en el voto duro y cuidar la portería para resguardar los 5 puntos de ventaja que conservan en los sondeos ante la ofensiva brutal del gobierno federal en contra de los gobernadores del tricolor en los estados prioritarios para Felipe Calderón, Puebla, Veracruz y Tlaxcala. Tras el debate sangriento del miércoles pasado, el resultado final puede definirse como tablas para ambos contendientes: Moreno Valle reforzó su voto duro al igual que Javier López Zavala y la previsión de participación ciudadana descendió del 50 por ciento al 48 por ciento. En las condiciones actuales, tal evaluación es un victoria. Las mediciones terminadas el fin de semana, sin embargo, no contemplan todavía el efecto del nuevo audioescándalo divulgado en contra del gobernador Marín, aunque se prevé mínimo una vez que la mayoría de los medios nacionales y locales ignoraron olímpicamente el tema, en especial los noticieros matutinos y nocturnos de Televisa y Tv Azteca.


En el peor de los escenarios, los nuevos audios costarían un puntito porcentual, aunque incluso ello se desestima, dado que los receptores de los videos de You Tube y las redes sociales tienden a la participación activa en sus espacios pero no salen a votar, tal y como demostró el proceso presidencial en Colombia. Si se confirmara el peor escenario, Zavala terminaría la semana con una ventaja de 4 puntos porcentuales, cifra que los estrategas consideran suficientes para ganar.


En cuestión de días el tricolor pasó de la ofensiva a la defensiva ante el acoso brutal de la Federación que ya decidió jugarse el todo por el todo a costa de romper los precarios equilibrios de la vida política nacional. Con el país incendiado por la violencia y apenas en etapa de recuperación de la brutal crisis económica, Felipe Calderón saltó al vacío y mostró sus cartas de cara a la presidencial del 2012: todo el aparato estatal dejará de atacar al crimen organizado para concentrar su fuego en los señores feudales del tricolor. Los audios en contra de Mario Marín, Fidel Herrera y Ulises Ruiz muestran que la estrategia de negociar fichas en el Tribunal Electoral de la Federación se encuentra totalmente en activo. Por ello, más que nunca, unos votos más o unos menos resultan decisivos.


El tricolor poblano muestra una capacidad de contención mediática, pero no puede detener la sangría insignificante pero diaria que sufre su candidato Javier López Zavala. El nuevo audioescándalo del gobernador fue ignorado gracias a una operación fina de Javier Sánchez Galicia, quien convenció a directivos de cadenas nacionales y locales que abrir la compuerta de las alcobas afectaría a todos, pues en materia de romances el que no cae, resbala. Fue así que los directivos de Televisa y Tv Azteca rechazaron las ofertas suculentas de Rafael Moreno Valle y decidieron no transmitir los audios, a excepción de Carmen Aristegui, unida en un vínculo fraternal con Lydia Cacho.  La nota como tal fue retomada por algunos noticieros de radio como los de Joaquín López Dóriga, Adela Micha, Denisse Maerker, pero sin el impacto de la transmisión de los audios.


Y es que Moreno Valle soltó su bomba atómica en el mal momento y con pésima suerte. Mal momento porque el país vive la euforia futbolera con la virtual clasificación de México a la segunda ronda, y mala suerte porque cuando el escándalo crecía en las redes sociales se le atravesó la muerte de Carlos Monsiváis, el cacique intelectual de la izquierda mexicana y los progres, quienes se dedicaron a llorar a su prócer y se olvidaron del gobernador poblano.


El PRI poblano ya no tiene tiempo de regresar a la ofensiva e incluso ha perdido la guerra de las calles, pues la propaganda de Javier López Zavala desapareció cuando el trío integrado por Óscar de la Vega, Ericka Jaramillo y Jessica Baltazares decidió llevar a sus bolsillos el dinero que debían invertir en la campaña. La última fase del Zavala trajeado con la frase “Yo sí cumplo” fue encargada a otro equipo para evitar la “fuga de recursos” a manos del mentado trío.


Con los días contados el PRI busca cerrar fuerte pero ya no puede pasar a la ofensiva. Incluso las últimos días debe dedicarlos a apagar fuegos en los distritos de Tlatlauquitepec y Zacapoaxtla, en los que la Alianza Opositora va a arriba, y a romper los empates que hay en Atlixco, Cholula y la zona conurbada, pues el único distrito en el que ganan ampliamente de la zona es San Martín Texmelucan gracias a que Moreno Valle le apostó al hijo del alcalde cavernícola Noé Peñaloza.  Pero en el resto sudan, como ocurre en los distritos IV y VI de la capital, en los que pésimas candidatas como Mónica Barrientos y María Luisa Conde viven instaladas en la crisis.


Y sin embargo, se mueve: el PRI cuenta con ayuda desde Sudáfrica, pues el país volverá a anestesiarse hoy con la muy probable clasificación de los Ratones Negros a la segunda fase del Mundial.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas