La hipótesis de que Marín es responsable de los parquímetros implica aceptar también que Enrique Doger y Blanca Alcalá fueron títeres de la operación, algo que ambos deberían explicar


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


OHL, Jajomar y el góber

 

El negocio de los parquímetros cada día huele peor. Las sospechas de que la concesión irregular tiene su paternidad en alguien distinto a Enrique Doger y Blanca Alcalá crece con las pruebas de que Jajomar, la empresa aspirante a enriquecerse con la privatización de la vía pública por los siguientes 15 años, es socia de la constructora española OHL, recientemente beneficiada por el marinismo al otorgarle la concesión del Libramiento Norte por los próximos 30 años. El dato de la sociedad es relevante, y hasta ahora había pasado desapercibido. Pero las pruebas son contundentes: el portal electrónico del Centro Comercial del Paseo de San Francisco (www.paseodesanfrancisco.com.mx) detalla que la transnacional española invirtió recursos ahí, y por tanto es corresponsable del fraude al gobierno estatal y los locatarios del lugar al incumplir las promesas de desarrollo.

 

Aun más: José Andrés de Oteyza, director de OHL en México, acompañó a los hermanos Jacobo, Jorge y Mariano Martínez en la inauguración del centro comercial y su estacionamiento en octubre del 2005, evento presidido por Mario Marín, tal y como se muestra en las fotografías de ese día, probando la presencia de la constructora española en Puebla por lo menos desde hace tres años.

 

Todo es cuestión de sumar: ambas empresas, OHL y Jajomar, en los últimos meses se han destacado por recibir beneficios sospechosos y hasta ilegales. La trasnacional española al haber negociado, sin licitación de por medio, la construcción y operación del Libramiento Norte, con ganancias esperadas en los siguientes 30 años por 20 mil millones de pesos. Y Jajomar, de los hermanos Martínez, con la privatización de la vía pública mediante la instalación de parquímetros por toda la ciudad. Una concesión sospechosa que comenzó en la administración de Enrique Doger y ahora ha decidido continuar Blanca Alcalá. Lo más gracioso es que aunque la culpa recaerá en ambos, ninguno de ellos tiene el poder suficiente para que el Congreso local apruebe tamaño negocio que, a medida que pasa el tiempo, indigna más a los poblanos.

 

¿Y quién es el único que puede tirar línea a los diputados priístas? Pues Mario Marín. Y ahora sí empezamos a creer que el gobernador es responsable de la triquiñuela. Ya benefició a OHL con una concesión ilegal y toleró las irregularidades de Jajomar al frente del Centro Comercial del Paseo de San Francisco. ¿Ahora les va a entregar una concesión leonina para los poblanos?

 

La hipótesis de que Marín es responsable de los parquímetros implica aceptar también que Enrique Doger y Blanca Alcalá fueron títeres de la operación, algo que ambos deberían explicar. El ex presidente municipal el por qué decidió suspender el otorgamiento de la concesión poco antes de la elecciones locales del 2007. Y la alcaldesa el por qué decidió continuar con ella, cuando en campaña pensaba una cosa diferente y sobretodo porque dicho titulo de concesión establece como requisito de existencia la aprobación del Cabildo y del Congreso local, y a falta de ella Jajomar no podría reclamar ninguna indemnización.

 

A su vez, los legisladores priístas, con el desprestigio a cuestas de su negativa a fortalecer el acceso a la información, tendrían que explicar por qué aprobarle una nueva concesión a Jajomar cuando incumplió sus compromisos en el Paseo de San Francisco. Y sobretodo, como van a aprobar un supuesto negocio de Enrique Doger, cuando es de todos sabidos que el gobernador no lo tolera.

 

El asunto de los parquímetros huele mal. Y amenaza ponerse peor y salpicar a muchos priístas.

 



 
 

 

 
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