García Ramírez infló el costo de la obra para poder llevarse a sus bolsillos, sin más trámite, 300 millones de pesos engañando a todo Puebla. Y eso dándole el beneficio de la duda al gobernador y a David Villa Issa.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


La corrupción roza el cielo

 

Javier García Ramírez trabaja arduamente para que Puebla alcance el campeonato en corrupción. No le basta el cuarto lugar que nos dio Transparencia Mexicana. Para ello, ha ideado el robo del siglo. Sí, el desfalco más descomunal del que tengamos memoria y que supera con creces sus anteriores corruptelas. Si al ciudadano común le parecía demasiado los sobrecostos en la construcción de hospitales, las carreteras destruidas a meses de su inauguración y los puentes al vacío, Rata García ya alcanzó la joya de la Corona con la remodelación de la vía Atlixcáyotl, presupuestada por el gobierno estatal en 600 millones de pesos, pero que cotizada por empresas de corte nacional le asignan un costo de 318 millones con los acabados más caros. Sí, el gobierno marinista se va a llevar 300 millones de pesos a sus bolsillos gracias a la duplicación de costos. El robo del siglo.

 

Sonaba sospechoso desde el principio. ¿600 millones para una vía de 5.3 kilómetros? Por una simple inferencia matemática que cada kilómetro costaría poco más 110 millones. Pues ni que estuviéramos en Alemania o en Suiza. García Ramírez ideó una justificación ingeniosa para su desfalco. A la Atlixcáyotl se le revestirá con concreto hidráulico para evitar su futuro deterioro; además, dijo, se aumentará a cinco cuerpos en cada dirección. Lo que Rata omitió decir fue que en realidad la vía ya está construida, es decir, los trazos y la pavimentación actual se utilizarán para cimentar la nueva Atlixcáyotl, con lo que los costos disminuyen.

 

600 millones, además, es casi lo que costó el Hospital General de la Zona Norte, “el nosocomio de ricos para pobres”, como le gusta publicitar a Marín. Con 600 millones, incluso con sobrecostos, podrían edificarse cuatro hospitales regionales. También se podrían hacer seis carreteras en promedio de 40 kilómetros, según el catálogo de Obras Públicas. ¿Así que 600 para la modernización de una vía? Demasiado sospechoso.

 

Para evitar controversias, en CAMBIO decidimos consultar a constructoras de corte nacional para que, con base a las especificaciones detalladas por García Ramírez en sus giras cómodas por los medios radiofónicos, cotizaran la remodelación de la Atlixcáyotl Además, recurrimos al catálogo de obras que maneja la Cámara de la Construcción a nivel nacional, y, por si fuera poco, revisamos licitaciones de obras semejantes en otros estados, para establecer un parámetro con el presupuesto que manejan otros gobiernos estatales en reconstrucciones viales semejantes.

 

El excelente reportaje de Efraín Núñez es minucioso y evidencia el grado de quebranto que pretende ejecutar García Ramírez. Una de las cotizaciones, por ejemplo, establece que ““Longitud de la vialidad es de 5500 metros. Corona: 32 ml. (5 carriles ida-5 carriles vuelta, acotamientos). Espesor: 25 centímetros. Mejoramientos: 1.2 metros en todo lo ancho. Pavimentos: 205.040, mejoramientos: 56.655 (Ampliaciones al cuerpo existente y tratamientos de terreno). Obras adicionales: 53 410. Total: 315.105 (millones de pesos). Costo por kilómetro: 53.655 (millones de pesos)”. Así, multiplicando los costos por kilómetros, y sumando los mejoramientos, señalamientos, rehabilitación y construcción de puentes peatonales, cruceros, semaforización y alumbrado, se llega a la cifra mágica de 318 millones de pesos.

 

Pero comparando presupuestos, llega el mayor susto. El costo por kilómetro para la rehabilitación del Circuito Interior en el Distrito federal –de seis cuerpos y concreto hidraulico- alcanza los 16 millones de pesos. García Ramírez plantea que para Puebla, en la remodelación de la Atlixcayótl, el costo por kilómetro alcance los 113 millones de pesos. Entonces, o el gobierno marinista es muy generoso con las constructoras, o en el gobierno perredista del Distrito Federal sí cuidan el gasto público. Un ejemplo más lo representa la modernización de un tramo de la autopista Zitácuaro-Toluca, en el estado de Michoacán, en la que se construyeron 3.4 kilómetros de concreto hidráulico para cuatro carrilles, con un costo de 35.66 millones de pesos. En esta obra además se construyeron, camellón, puentes peatonales y alumbrado, según establece un boletín de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas —fechado en 2007, último año de Lázaro Cárdenas Batel—.

 

Con tanta evidencia, es muy claro que García Ramírez infló el costo de la obra para poder llevarse a sus bolsillos, sin más trámite, 300 millones de pesos engañando a todo Puebla. Y eso dándole el beneficio de la duda al gobernador y a David Villa Issa, el todopoderoso subsecretario de Egresos. Quizá engañó a ambos, y lo más prudente sería que revisaran los costos de la obra. A la baja, por supuesto.

 

Lo mejor de todo es que varias empresas nacionales de las consultadas por CAMBIO se preparan para venir a licitar la remodelación de la vía Atlixcáyotl, con los indicadores y costos adelantados por García Ramírez. Esas constructoras, por supuesto, presentarán cotizaciones menores a los 600 millones que Rata se quiere gastar. Y si se supone que una licitación se gana con base a las mejores ofertas, ¿será posible que no ganen? Y si no ganan, por supuesto, se avecina un escándalo en tribunales y medios nacionales que llevará la corrupción marinista a los mejores diarios.

 

Sí: la historia del robo del siglo apenas comienza.

 

*** A diez años de la ausencia de Octavio Paz. Deslumbrante e incisivo el texto de Pedro Ángel Palou, la joya literaria de Puebla, sobre los diez años de la ausencia de Nóbel mexicano Octavio Paz. Publicado en El Columnista, no me resisto a citar algunos párrafos y hacer una pequeña crítica.

 

“¿Qué queda de Paz? Hay parte de su obra que ha envejecido, sobre todo el ensayo político. Hay, en cambio, obra imperecedera. La poética, por encima de todo. Particularmente Libertad bajo palabra, el Nocturno de san Ildefonso y, por encima -como Withman la primera escena de una masturbación en nuestra poesía-, Piedra de sol. El ensayo de artes plásticas y el literario de empaque -El arco y la lira, Las trampas de la fe-.

 

“El trabajo de animación cultural en cambio produjo una de las mafias literarias más deleznables, sobre todo la de los epígonos que opacaron a gente como Zaid, Elizondo, García Ponce. Vuelta pudo seguir siendo Plural -su Plural, obviamente- y hubiésemos ganado todos, mucho. Vuelta y su secuela comercial -Letras Libres- han sido finalmente nefastas para una cultural de la diversidad literaria, de la apertura, de debate, del antagonismo.

 

“Es curioso que la obra de Paz, toda, invite a la polémica y a la crítica y él, para sostener su visión de la tradición literaria mexicana, haya, precisamente, impedido toda forma de crítica en torno a su persona. Pienso que finalmente es su gran tragedia y lo que hará de él un polemista olvidable con una obra poética importante.

 

“Su afán por convertir a Cuesta en el maestro por excelencia de Contemporáneos y al Canto a un Dios Mineral como la gran obra poética extensa obedecía a un impulso contrario: evitar a Gorostiza y su Muerte sin fin, ponerla en un lugar añejo de la tradición. Nadie, sin embargo, dicta un canon por decreto (la literatura, eso es terrible frente a la música, no posee una división clara entre canon y repertorio). Cambió la colección de obras completas del Fondo de Cultura para que las suyas no se parecieran a las de Alfonso Reyes y, paradojas del destino, ahora todas las obras completas e incompletas de la misma editorial tienen el mismo formato que las suyas”. Fin de la cita.

 

Para mí, como señaló Enrique Krauze, Octavio Paz es nuestro padre intelectual y la figura central del pensamiento mexicano en el siglo XX. El laberinto de la soledad puede parecer pasado de modo en el fondo, pero la prosa sigue siendo insuperable, al igual que los 365 endecasílabos de Piedra de sol.

 

Y aquí va mi crítica: según Palou, la revista Vuelta generó “una de las mafias literarias más deleznables” y casi, según leo, convirtió a Paz en un cacique cultural. Pero, y no fue a Revuelta, la revista impulsada por el grupo del Crack, una vuelta a Vuelta.

 

¿También Pedro, Volpi y compañía querían convertirse en caciques culturales?

 



 
 

 

 
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