Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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23/04/2010


El mejor de los mundos para Alianza Opositora


La evaluación de las tres primeras semanas de campaña en el cuartel general de la megacoalición es enormemente optimista. En una carrera de 13 semanas, tan sólo les bastaron dos para generar la imagen de alta competencia y derrumbar los fantasmas de una derrota aplastante similares a las de 2004, 2007 y 2009. Incluso sus debilidades las ven como fortalezas: por primera vez, tiene operadores electorales en todo el estado y sus mítines de inicio de campaña lucen llenos, algo que nunca habían logrado. Las encuestas con los famosos 20 puntos de ventaja no aparecieron y sí un estudio nacional que los acercó a menos de dos dígitos. Incluso la cobertura mediática les resulta favorable de acuerdo al monitoreo del IEE, pues a pesar de que los medios locales siguen favoreciendo al tricolor, la diferencia de notas es mínima. Todos estos factores ha incidido en el punto central de la competencia: el financiamiento llega de forma constante a través de aportaciones de empresarios y organizaciones. La Alianza Opositora tiene dinero por primera vez porque nadie se quiere equivocar y compran un seguro de vida al aportar a la campaña morenovallista.

 

El punto culminante del optimismo opositor se dio a principios de semana con la reaparición pública del gobernador Marín luego de una desaparición mediática de cerca de dos meses para potenciar el crecimiento de Javier López Zavala. Como la estrategia no funcionó, el mejor activo del PRI regresó a inaugurar obras, programas y dar declaraciones luego de un silencio prolongado. La confirmación de la presencia del gobernador, dicen, fue la incorporación de Javier Sánchez Galicia al war room tricolor, una decisión exclusivamente tomada en Casa Puebla. Si los mejores refuerzos han terminado de incorporarse es porque se han dado cuenta que pueden perder la gubernatura. Y afirman, todavía se avecinan varias sorpresas.

 

La Alianza Opositora poblana se salvó de la quema provocada por el Gabinete de Comunicación Estratégica. Junto con Oaxaca, son las únicas entidades con posibilidades de competirle al aparato tricolor. Las cifras referentes a Durango reflejan una ventaja al PRI de 18 puntos: la alianza que postuló al ex priísta Rosas Aispuro está por los suelos. En Sinaloa todavía no hay cifras, y en Hidalgo la alianza es un desmadre. Además, la megacoalición respira más tranquila si se pone comprar los resultados en las entidades en las que los partidos fueron cada uno por su lado. Ahí las ventajas priístas se mueven en el margen de los 20 puntos, como en el caso de Veracruz, Tamaulipas y Chihuahua.

 

Así, de momento, la evaluación general va más allá de positivo porque nunca la Oposición había iniciado una campaña a la gubernatura de forma tan vigorosa. Ana Teresa Aranda en 1998 de plano fue ignorada por los medios locales y nunca hubo apoyo económico real del empresariado. Francisco Fraile en 2004 no levantó entusiasmo ni entre su familia, y aún así obtuvo 660 mil votos. ¿Qué podrán hacer ahora con dinero, presencia en medios, la estructura electoral de cuatro partidos y el apoyo magisterial de Elba Esther Gordillo, así como la operación de las delegaciones federales alineadas con Moreno Valle? Los generales de la Alianza Opositora están entusiasmados y en verdad creen que pueden ganar.

 

Por supuesto, reconocen que la entrada de Marín el proceso electoral y la incorporación der Sánchez Galicia presagia una guerra en todos los frentes. No habrá organización, medio o recurso que no se utilice. En juego hay un botín, por lo menos, de 300 mil millones de pesos a lo largo del sexenio, así como las prebendas que otorga el poder político. La posibilidad de construir un proyecto personalísimo a nivel nacional.

 

Tampoco debe olvidarse que el teatro de las operaciones abarca todo el estado y cacicazgos regionales: los 217 ayuntamientos y los 26 distritos electorales. Hasta ahora no hay muestras de que el electorado poblano practique el voto diferenciado: por un partido para la gubernatura y por otro para la alcaldía y diputación. Las experiencias previas muestran voto en bloque: se elige una opción para todos los cargos. Esto indica que quien gane, lo ganará todo: Congreso, alcaldía, gubernatura. Y el que pierda lo perderá todo, aunque la diferencia a nivel de votación sea pequeña según los resultados que vayan llegando al IEE la noche del 4-J. Pero también es cierto que el candidato a la gubernatura remolca a todos los demás, o los ayuda a hundirse. ¿Se cumplirá este axioma, o ahora tocará remolcar al candidato a la gubernatura?

 

En la Alianza Opositora están contentos. Pero igual de contentos estaban en el 2007 cuando Antonio Sánchez Díaz de Rivera cuando a media campaña todavía aventajaba a Blanca Alcalá por diez puntos. Y cuando en 2009 el PAN ganaba en 8 distritos y dejaba al PRI otros 8 distritos. En ambas elecciones fueron arrollados por el mismo aparato que ya puso en marcha Marín y que dormitó las tres primeras semanas de campaña. Pero la oposición no tenía un estratega como Fernando Manzanilla. ¿Podrán sí podrán detener al Leviatán?

 



 
 

 

 
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