Hace unos diez años los operadores le tenían más miedo a los Federales de Caminos, que a los de la estatal; hoy las cosas cambiaron, pues la hambruna  de los delegados de vialidad y de la SCT en cada región es más agresiva.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Corrupción en la SCT

 

El Programa de Reemplacamiento para el Transporte Público y Taxis (SUCA) ha resultado una auténtica mina de oro para los corruptos supervisores de la SCT a lo largo y ancho del estado. El negocio lo inició Rómulo Arredondo, quien instruyó a sus delegados a seguir un procedimiento especial que en ningún caso se ha traducido en la emisión de nuevas placas, sino en la asignación por parte de los supervisores de un número consecutivo que se pega en los cristales del vehículo, fácilmente reconocible para las patrullas de Seguridad Vial estatal y se convierte, para efectos, en un permiso de circulación cuyo costo no va a parar a las arcas estatales, sino a los bolsillos de los empleados de la SCT. Valentín Meneses, que llegó a sustituir a Arredondo al frente de la SCT hace dos meses, sigue permitiendo la emisión de los famosos números y el robo al erario.

 

La molestia de concesionarios y chóferes del transporte público se ha agravado por el trato déspota que reciben en la SCT. No ignoran, por supuesto, que cada proceso de reemplacamiento es una forma del marinismo para allegarse de recursos cada dos o tres años. En el 2006 primero lo hicieron con los particulares, prometiendo como mejora un chip de avanzada tecnología para rastrear autos robados que terminó siendo más falso que el posgrado de Gerardo Pérez Salazar. Al año siguiente, y sin que se pueda concluir todavía sus 3 fases, el reemplacamiento para Trasporte Público y taxis, en algunas delegaciones como Acatlán de Osorio, Chiautla de Tapia, Izúcar de Matamoros y Atlixco, permitió que los funcionarios de SCT hagan su agosto en pleno mayo.

 

El negocio funciona así: los delegados rotulan vehículos del servicio público, cobrando la módica cantidad de $ 45 pesos por vehículo al día, de los cuales nunca se emite recibo alguno. Los funcionarios de la SCT, además, trabajan en plena complicidad con los agentes de vialidad estatal, ya que ellos se encargan de detener a las unidades que no traen rotulado el vehículo de servicio público con los números consecutivos. Lo mismo taxistas, combis, microbuses y autos particulares son detenidos para inventarles fallas legales y para poder extorsionarlos.

 

La extorsión ha llegado al grado de desesperar a algunos concesionarios que han tratado de quejarse en todas las instancias posibles del gobierno, incluida la propia SCT y la Contraloría, sin que se dignen a tomarles el teléfono. La desesperación, dicen los vecinos de Acatlán, llegó a tal grado de que el delegado de la SCT en Acatlán, Avelino Josafat Brito Cariño, sufrió una agresión no de un  operador de taxi pirata (que ellos mismos consienten a cambio de cuotas mensuales) sino de un  hombre que ya está harto de  dejar la mordida a diario, para que estos vivan en la opulencia a costa de los trabajadores del volante.

 

Un grupo de concesionarios de las regiones de Acatlán de Osorio, Chiautla de Tapia, Izúcar de Matamoros y Atlixco, quienes han sufrido la extorsión de los delegados, ha trazado un mapa detallado de las zonas en las que se hallan amafiados junto a los agentes de vialidad estatal. Sus lugares favoritos, en la región de Acatlán de Osorio, son las desviaciones a Guadalupe Santana, Totoltepec de Guerrero y la desviación a Chinanta, en la región de Chiautla de Tapia, el boulevard de Atencingo, el entronque de Lagunillas y el acceso a Chiautla; en la región de Izúcar sus lugares favoritos, la desviación hacia Atencingo, el entronque hacia Atzala, Chietla y la carretera a Epatlán; en la región de Atlixco la desviación hacia Huaquechula, la carretera hacia Metepec y un lugar exclusivo que se disputan con una patrulla de vialidad adscrita directamente al estado de puebla una parte del Periférico.

 

Hace unos diez años los operadores le tenían más miedo a los Federales de Caminos, que a los de la estatal; hoy las cosas cambiaron, pues la hambruna  de los delegados de vialidad y de la SCT en cada región es más agresiva sin que haya quién los  detenga. Los concesionarios afirman que es más fácil entenderse con un federal de caminos, ya que  en la actualidad su desempeño ya es mas honesto que  con estos sujetos de la SCT y vialidad estatal que se sienten impunes.

 

Valentín Meneses, que hace unas semanas armó un teatro para correr a dos delegados del interior del estado por no ajustarse a sus intereses, tendría que voltear a mirar la verdadera corrupción. En teoría, el Programa del SUCA tenía como objetivo la regularización del transporte público, así como un reemplacamiento funcional e innovador. No un medio para generar ingresos que ni siquiera llegan al erario y solo abultan los bolsillos de los delegados de la SCT.

 

*** Una rectificación para aludidos y lectores. Desde este espacio, y a nombre propio y de mis compañeros Selene Ríos y Edmundo Velásquez, rectifico los excesos escritos en la columna Dios en el poder y que pudieran haber ofendido a un colega y amigo.

 

No era la intención injuriar al titular de unos de los programas más plurales e independientes, y que con su trabajo ha enriquecido el debate público de los poblanos gracias a su experiencia nacional e internacional.

 

Desde aquí, una disculpa.

 

*** Para abril o para marzo. Y por cierto: para cuándo tomará posesión Carlos Meza posesión como dirigente municipal del tricolor. Ya se tardaron, ¿no?

 



 
 

 

 
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