El planteamiento del marinismo con respecto al Libramiento Norte es diferente. Mantuvieron oculto el otorgamiento de la asignación directa a la trasnacional española, en lugar de establecer un programa de reordenamiento territorial.

 

Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


Los otros bussines de OHL

 

Ya nos quedó claro: el gobierno marinista hará un gran negocio con la trasnacional española OHL asignándole directamente, sin licitación de por medio, la construcción y operación del Libramiento Norte de la capital, una vía de 32 kilómetros que irá de la caseta de Amozoc a la de San Martín y cuyo peaje se calcula en 6 pesos por kilómetro. A cambio de exentar a los españoles de una licitación en la que hubieran competido con otras constructoras como IDEAL e ICA, el marinismo recibirá una comisión sin precedentes en la historia de la corrupción poblana que rondaría los 2 mil millones de pesos, si tomamos en cuenta que serían el 10 por ciento de los beneficios calculados en 20 mil millones de pesos en los próximos 30 años.

 

Ah, pero el negocio no acaba ahí: la segunda parte, y quizá la más importante, será la especulación inmobiliaria que se desatará en los terrenos circundantes al norte de la capital que hoy no valen nada, pero que después de la construcción del Libramiento Norte se convertirán en un nuevo Angelópolis: terrenos ejidales que alojarán el futuro crecimiento de la ciudad. La supuesta razón que arguyó Valentín Meneses para que el contrato no se diera a conocer a la opinión pública: detener a los acaparadores de tierras. Pero resulta que para acaparar tierras se debe tener información privilegiada de por dónde pasará la nueva vialidad. ¿Y quiénes son los únicos que conocen esa información privilegiada? Pues Mario Marín, Valentín Meneses y presumiblemente Javier García. Así que no dude que a través de prestanombres, en los siguientes meses se dediquen a comprar tierras que hoy valen 10 pesos el metro para en unos años venderlos a precios millonarios.

 

Me explico en perspectiva histórica. Antes de que Manuel Bartlett construyera el Periférico Ecológico, los terrenos ejidales no valían nada en toda la zona sur de la capital. El ex gobernador, sin embargo, previó que la ciudad crecería en esa dirección y por ello planeo un programa de reorganización territorial a través de la Reserva Territorial Atlixcáyotl-Quetzalcóatl. Su objetivo era regular la asignación de terrenos, primero para evitar la especulación, y segundo, que hubiera de todo: vivienda media, residencial y hasta de lujo –como la Vista-, así como predios comerciales, asegurando la introducción de servicios básicos como drenaje y agua potable. En dicho programa, además, se dio participación a la Secretaría de Desarrollo Social federal, así como a los municipios para proteger el uso de suelo y las reservas ecológicas.

 

El resultado de la Reserva Territorial Atlixcáyotl está a la vista: el Periférico Ecológico detonó una zona metropolitana que le dio un nuevo rumbo urbano y económico a la ciudad. Los nuevos millonarios de Puebla surgieron ahí, al grado de que el gobierno marinista, mediante una de sus clásicas triquiñuelas, trató de apoderarse de los terrenos restantes para venderlos al mejor postor al grado de sacrificar los espacios vedados como reserva ecológica. La Sedesol federal, aunque originalmente autorizó el cambio de uso de suelo, al final se echó para atrás y el marinismo se quedó con las manos vacías.

 

Es cierto que políticos bartlisttas y melquiadistas resultaron beneficiarios con la repartición de terrenos. Especuladores inmobiliarios, que gracias a su información y relaciones privilegiadas, supieron antes que nadie en dónde pasarían las vialidades y se apresuraron a comprarle al gobierno estatal, vía Fideicomiso, a precios irrisorios para luego revender a precios comerciales o, en su caso, levantar fraccionamientos y edificios comerciales con los que se hicieron ricos. Empresarios afines al PRI recibieron los mismos beneficios, y se dice, los ex gobernadores se quedaron con uno que otro terrenito a través de interpósita persona.

 

El planteamiento del marinismo con respecto al Libramiento Norte (o Arco Norte del Periférico) es radicalmente diferente. Primero, decidieron mantener oculto el otorgamiento de la asignación directa a la trasnacional española, en lugar de establecer un programa de reordenamiento territorial al estilo de la Reserva Atlixcáyotl. Mucho menos se plantean expropiar, porque entonces tendrían que justificar la causa de utilidad pública, y a partir de ese momento, tendrían que dar vista a la Sedesol federal y a los ayuntamientos.

 

No. Se trata de maniobrar en la oscuridad para comprar terrenos ejidales hoy que en unos pocos años albergarán el nuevo desarrollo de la zona metropolitana. Un gran negocio. Casi más que la enorme comisión que les dará OHL.

 

*** Un poblano al Consejo General del IFE. Polémico y estudioso por naturaleza, Alfredo Figueroa fue electo el viernes por la noche como Consejero Ciudadano del IFE, una exclusiva de laquintacolumna.com.mx. Su larga experiencia en órganos electorales, así como independencia y pensamiento crítico encontraron la recompensa que los partidos le negaron en la primera designación después de la reforma electoral.

 

Alfredo Figueroa tendrá el reto, en los próximos meses, de cohabitar con los otros ocho consejeros para darle credibilidad al maltrecho organismo electoral después del cuestionado resultado del 2006 y la salida de Luis Carlos Ugalde. Además, seguro tendrá tiempo para voltear a Puebla y mantener un ojo sobre las triquiñuelas priístas en el 2009.

 

Enhorabuena, Alfredo.

 



 
 

 

 
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