Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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23/06/2010


Moreno Valle: ¿la ventaja irreversible o las cuentas de la lechera?


Cuentan quienes platican en corto con Rafael Moreno Valle que se encuentra exultante y presume a los cuatro vientos que ganará contundentemente la gubernatura el 4 de julio. Consumado operador electoral, prácticamente sabe casilla por casilla las predicciones de votación y confía plenamente en su ejército pretoriano de maestros que cuidará las más de 6 mil casillas en la jornada electoral para defender cada uno de los votos que reciba. El ritmo vertiginoso de sus mítines de cierre de campaña continua con seis o siete eventos diarios y el fin de semana revestirá nuevamente todo el estado de pendones con su último mensaje de campaña. Y por último recibirá el apoyo de personajes de distinto espectro político como el sindicalista Francisco Hernández Juárez, pues la última parte de su campaña se centra en un discurso del llamado al voto útil para evitar el abstencionismo o los sufragios al PT. Las cuentas le salen, afirma, porque una parte no puede superar en sufragios al todo. Es decir, por más fortaleza que tengan el tricolor y el gobernador Marín, nunca podrán superar la votación del resto del espectro electoral integrado por el PAN, PRD, Convergencia y la suma letal del magisterio. Con confianza afirma: la idea impulsora de la Alianza Opositora ya triunfó.


No le bastan razones a Moreno Valle para el optimismo. La principal es que embestida del gobierno marinista no logró tumbarlo y los medios de comunicación aliados de Javier López Zavala tienen tan poca credibilidad que no aciertan a modificar las percepciones electorales. Tantas cabezas de “Zavala arrasa” desde el proceso interno tricolor terminaron deslegitimando a los medios que ahora ya no pueden ayudar al PRI.  El hoyo financiero, las inversiones ilegales en el extranjero y el debate sobre su sexualidad le rebotaron, pues prácticamente no le quitaron ni un punto. Y aunque varias semanas estuvo estancado en 35 puntos, la subida que inició a finales de mayo no se ha detenido a partir de la apuesta a conquistar el voto switcher con la promesa de renunciar si no cumple sus promesas. Por el contrario, sabe que el PRI y Zavala nunca lograron penetrar al electorado urbano, y que si Puebla capital no ha caído se debe a la mezcla de factores de la popularidad de Montero y la insipidez de Eduardo Rivera.


El principal logro que narra Moreno Valle es que la Alianza Compromiso por Puebla cobró vida propia y borró los negativos que arrastraba cada partido por sí mismo. La apuesta por crear un nuevo membrete fue arriesgada pero pagó dividendos altos. Y esa tendencia se combina con la subida en los negativos del tricolor a partir de la operación del gobierno federal al divulgar conversaciones comprometedoras de los gobernadores Marín, Ulises Ruiz y Fidel Herrera, una ola silenciosa pero efectiva.


Conquistada una parte importante del electorado switcher, la última parte de la campaña está dedicada a quitarle sufragios a Zavala de lo que en las cuentas priístas llaman voto duro, específicamente de la burocracia estatal. Hace un par de semanas Moreno Valle dedicó un desplegado a los trabajadores al servicio del estado prometiendo respetar sus puestos y fustigando a los funcionarios jefes que se han enriquecido. En las bases el discurso caló, y por ello el gobernador Marín se reunió con el sindicato en el fin de semana adelantando la negociación salarial y prometiendo un bono sexenal en caso de que se obtengan “buenos resultados”. Por supuesto, buenos resultados entendidos como la victoria del PRI y de Zavala.


La burocracia dorada y los empresarios enriquecidos al amparo del régimen marinista tienen miedo de que sus subalternos y empleados les cobren viejos agravios votando a favor de Moreno Valle. Y es que son ellos los testigos de cómo en apenas cinco años compraron mansiones, abrieron cuentas multimillonarias, disfrutaron los mejores vinos y mujeres, así como viajes y vehículos de lujo. Y si Marx no mintió y todavía existe la lucha de clases, los funcionarios humillados y los empleados explotados podrán cobrar viejas cuentas. Ayer, Mario Alberto Mejía contó como un grupo de empresarios medita retirar las credenciales de elector a sus trabajadores con el pretexto de la quincena. Tantos son los muertos guardados en el clóset de personajes como Javier García Ramírez y sus beneficiarios.


La polarización de los últimos días y el lodazal de la guerra sucia, sin embargo, dieron al traste con una de las estrategias finales de Moreno Valle: conquistar un voto útil . Uno solo, pero importantísimo: el de Mario Marín, a quien pensaba ofrecer garantías para que sacara las manos del proceso a cambio de jurarle tranquilidad futura. Pero la difusión de las conversaciones eliminó tal posibilidad y le dio al gobernador el último incentivo que necesitaba para jugarse el todo por el todo.

 

Después de hacer cuentas y más cuentas, consumado operador electoral, afirma conocer de antemano el resultado de algunos distritos prioritarios en los que su ventaja ya es irreversible. ¿Tendrá razón? ¿O estará haciendo las cuentas de la lechera?

 



 
 

 

 
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