Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

24/08/2009

La fiesta de los que “no son Marín”


La esencia de lo político, dice el teórico alemán Carl Schmitt, se encuentra en la dicotomía amigo-enemigo. Sigue diciendo: cualquier tipo de conflicto puede alcanzar el grado de político si encuentra la suficiente intensidad como para agrupar a un cuerpo social relevante en amigos y enemigos. Vistas las cosas desde la teología de poder, Enrique Doger logró ayer generar la suficiente intensidad en la disputa sucesoria. Para sorpresa de propios y extraños, logró eludir todos los bloqueos generados desde Casa Puebla y reunir a 15 mil almas para festejar su cumpleaños. Se trata de una movilización mayor en convocatoria al predestape del 16 de enero en el Salón Country -6 mil invitados-, al cumpleaños del gobernador en la Hacienda Tres Marías – casi 8 mil-, al cumpleaños de Moreno Valle en Cholula -5 mil almas- y la concentración de Jesús Morales Flores contra la imposición en el zócalo capitalino -4 mil poblanos-.

 

El logro se magnifica, por supuesto, si tenemos en cuenta que Enrique Doger Guerrero carece absolutamente del algún apoyo oficial: ni dinero público, ni delegados, ni vehículos. Tampoco cuenta con el apoyo de los empresarios enriquecidos al amparo del poder marinista. Y de hecho, todas las estructuras oficiales tiene como tarea bloquear la presencia del rebelde número uno, ya sea en la capital o en el interior del estado. Entre las restas de su capital político debe contarse a su ex aliado Enrique Agüera, quien también ha borrado de la Buap cualquier rastro de su antecesor. Y la cereza del pastel: la agria relación que mantiene con el gobernador se ha tornado es una aparente indiferencia que en realidad esconde lo que todos saben: que ni en peligro de muerte desearía Marín que Doger fuera su sucesor. Cualquiera menos él.

 

Y a pesar de ello, Doger sigue vivo y plantando cara. Si la decisión se basará en encuestas, refuerza su presencia en televisión aprovechando el parapeto del Indema. Y si se trata de una consulta abierta, muestra que también tiene musculo, dinero, capacidad de movilización y reta al sistema marinista logrando una convocatoria que supera incluso al cumpleaños del gobernador, anunciado y bendecido por el aparato y el dinero oficial. ¿Cómo lo logró? Porque ahora es evidente que sí, que el guión de la película deberá ser reescrito una vez que el ex alcalde tiene los recursos y alianza suficientes para llegar hasta el final y desestabilizar el PRI. ¿Cómo logró generar la suficiente intensidad?

 

Vuelvo a la teoría política para explicarlo y tomo a dos clásicos para ilustrarlo. Michel Foucalt detalló la microfísica del poder a partir de sus dos elementos esenciales entremezclados. Uno, la existencia de una voluntad de mandar y dos, la posibilidad de resistir. En resumen, que a toda voluntad de mando se le opone siempre la capacidad de resistir. Y eso hace Doger: resiste la voluntad de mando que dice “será Zavala”. Pero la resistencia, como la guerra, depende de elementos objetivos como equipo, capital, parque y organización. Por lo mostrado ayer, el ex alcalde tiene todo para abrir un amplio frente.

 

Max Weber definió al poder como la capacidad de imponer la voluntad a otra persona aún a costa de su resistencia. Queda claro que Enrique Doger y su pequeño grupo no pudieron organizar solos el convite para 15 mil festejados, y evitar en su soledad todas las trampas que el zavalismo urdió para desincentivar –o bloquear- la presencia de grupos priístas en el cumpleaños 52 del ex rector. Lo que nos indica que el grupo de Doger no es tan pequeño, ni se reduce a Nacho Mier, Jorge Ruiz Romero, Enrique Chávez o Javier Casique. Detrás de ellos hay algo más.

 

¿Qué es? Muy sencillo: que así como a nivel macro existe un enfrentamiento de los rebeldes Doger, Morales Flores, Amador Leal y quizá Blanca Alcalá, lo mismo ocurre a nivel municipal. E incluso en el sector empresarial. Me explico claramente.

 

Por cada aspirante a alcalde que Zavala ha promovido, existe otro grupo de aspirantes que se agrupan para luchar en contra de la designación oficial. Por cada empresario que el régimen marinista enriqueció, existen otros diez que recibieron migajas del pastel y ahora buscan su sexenio. De esta dialéctica inmensa surge la máxima que dirige al PRI desde su fundación: todo el poder, sólo seis años. Pasado ese tiempo, un nuevo grupo oxigena la vida política de la sociedad.

 

Corolario: la intensidad que mostró ayer el dogerismo proviene de que su grupo se ha dedicado a peinar el estado en búsqueda de los rechazados-resentidos por el marinismo-zavalismo. Dentro de ellos se encuentran aspirantes resentidos, viejos aliados del gobernador desplazados o que se sienten mal pagados, empresarios no retribuidos o deseosos de enriquecerse. La eterna movilidad. El convite fácilmente pudo titularse “la fiesta de los que no son Marín”. Y por lo menos en un primer intento llegaron a 15 mil.

 

Así, Doger ganó porque logró instaurar su mensaje: el marinismo puede ser derrotado, tal como él venció todos los boicots promovidos desde el gobierno estatal. Alguien afirmará que no se vio a empresarios importantes, ni líderes del círculo rojo. Perfecto. ¿Y entonces quién pagó los mixiotes, promovió la fiesta al interior del estado, prestó vehículos de pasajeros, rentó lonas, mesas y sillas? ¿La Divina Providencia?

 

Claro que no: Doger tiene aliados ocultos. Resentidos contra el marinismo hay por todo el estado. Empresarios y liderazgos que darán la cara en caso de llegar una contienda interna. La realidad no puede negarse. El guión de la sucesión deberá ser reescrito.

 

*** Vaya que le sobran. Acusado de viejito y fiestero en varias columnas –incluida ésta-, el general Ayón demostró que los tiene bien puestos y le sobran. El secretario de Seguridad Pública negoció personalmente la rendición del supuesto narco que amenazó estallar una granada en las afueras del restaurante Juquila. De paso, dio tiempo a que el delfín escapara cual Houdini de una situación de alto riesgo, aunque la versión oficial jurara y perjurara que no se encontraba ahí. Vaya susto.

 

*** Logro en la gestión de las Unidades Habitacionales. Hace unas semanas se criticó que Víctor Giorgana saliera en defensa de su jefa Blanca Alcalá. Ayer, en el evento con las Unidades Habitaciones que sólo fue un simulacro de destape, el secretario de Desarrollo Social municipal demostró que la mejor muestra de lealtad hacia la alcaldesa es el trabajo serio. Y con la movilización se mostró que los colonos, olvidados desde hace muchos trienios, silban de felicidad por tomarlos en cuenta. Y al margen de grillas, es la mejor carta de presentación de Giorgana que luego se dio tiempo de asistir al cumpleaños de Enrique Doger para demostrar la buena relación.

 



 
 

 

 
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