Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


25/01/2010


Culminada la sucesión in pectore


Hace un año, cuando el gobernador Marín cedió su protagonismo natural por el Cuarto Informe de Gobierno a Javier López Zavala para festejar su cumpleaños, muchos dudaron que se trataba del momento axial de la sucesión: la llegada del Destape. O en otras palabras, la pinche señal. Algunos columnistas que hoy se siente dueños del delfín incluso acunaron la Teoría del Engaño del Siglo: la cesión de protagonismo era un juego de espejos para proteger al auténtico y verdadero Tapado. Un año después se comprueba, como lo afirmamos en esta columna, que Marín siempre engañó con la verdad: el gobernador presumió siempre a Zavala como su favorito porque en realidad era su favorito. Lo cual, por si fuera poco, que asistimos al paradigma perfecto de la sucesión in pectore. El vencedor estaba elegido de antemano. Algunas reflexiones de ese momento sirven, un año después, para explicar por qué el viernes pasado, en su cumpleaños 41, se culminó el largo alumbramiento.

 

“La narración contrafáctica demuestra la imposibilidad de que el destape zavalista sea el Engaño del Siglo perpetrado por el gobernador para embaucar a su hijo político, empresarios, diputados, alcaldes y buscachambas profesionales en una aventura política que a la mera cambiará de dirección. El tiempo para reorientar la estructura burocrática del tricolor y restañar heridas entre todos los engañados es muy poco, una vez que se ha confirmado que los comicios del 2010 se celebrarán en julio, y no en noviembre. El destape supuestamente prematuro ya no lo es tanto: el candidato del PRI a la gubernatura deberá estar listo en noviembre de este año para contender en julio del 2010. Marín no se adelantó dos años, sino apenas unos meses, los suficientes para derrumbar las resistencias que genera el Proyecto Z, y que aparentemente surgen del interior de la ex burbuja marinista.

 

La lectura atenta de los hechos parece no dar marcha atrás. Pero por lo menos existen otras dos hipótesis para derrumbar el mito del El Gran Engaño. Retomo un hilo argumental de La Herencia, libro mítico de Jorge Castañeda que desveló el gran misterio del siglo XX: cómo elegían los todopoderosos Presidentes priístas a sus sucesores.

 

Una de las principales lógicas comunes que Castañeda encuentra a lo largo de los procesos históricos reseñados –de Díaz Ordaz a Ernesto Zedillo- es la existencia de dos tipos de sucesiones: las que se resuelven por descarte y aquellas denominadas in pectore. Las primeras se caracterizan por una caída gradual de todos los posibles aspirantes por causas diversas como pérdida de confianza, inmadurez, errores de conducción política, escándalos, de tal forma que el Presidente saliente termina eligiendo al único que llegó a la final. En estricto sentido, el ganador fue el mejor de todos los rivales y mostró una superioridad técnica o política respecto de los demás competidores. Las cartas originales del caudillo otoñal fueron destruidas, y entonces debió improvisar.

 

Por el contrario, las sucesiones in pectore se caracterizan porque casi desde el principio del sexenio el Todopoderoso elige a su sucesor: inventa un juego precisamente para protegerlo y quitarle golpes, pero en esencia él es el conductor, estratega y guardián del proceso. La base del éxito es mantener en secreto, en el fondo de su corazónin pectore- el nombre del ganador. Al final, los demás corredores se dan cuenta del engaño, pero ya es demasiado tarde. Se trata, en esencia de una mascarada que tiene ganador desde el principio. Claro que el beneficiario puede sufrir una caída o un accidente político, equivocarse en las responsabilidades u oportunidades que le brinda el mandatario. Sin embargo, es improbable en la medida en que es protegido desde las alturas.

 

Las trasmisiones Díaz Ordaz-Echeverría, López Portillo- De la Madrid y Salinas-Zedillo son arquetipos de las sucesiones por descarte. Y los procesos Echeverría-López Portillo, De la Madrid-Salinas y Salinas-Colosio son ejemplos de la sucesión in pectore. Es conveniente resaltar que Castañeda, incluso descubre una lógica binaria. A una sucesión por descarte le sigue una in pectore. ¿Por qué ocurre el ciclo histórico descarte-in pectore-descarte-in pectore? Parece que el beneficiario de una sucesión por descarte se fija como objetivo no pasar las tribulaciones del antecesor, por lo que se predispone a proteger una carta a toda costa.

 

En el caso de Marín asistimos claramente a una sucesión in pectore, pactada desde el inicio del sexenio y reforzada por el ambicioso plan de construir un proyecto transexenal. El gobernador sólo ha tenido dos candidatos: Mario Montero y Javier López Zavala. Una de sus cartas se cayó cuando perdió en el 2006 la elección al Senado de la República. La otra, desde entonces, ha sido mantenida a sangre y fuego. Y después de pasar duras pruebas, como su salida de Gobernación, la negativa a convertirlo en candidato a la alcaldía y su rutilante triunfo en las intermedias del 2007, victoria que le salvó la vida al gobernador, se convirtió en la carta definitiva, por lo que le entregaron el control de la política social y de la estructura partidaria.

 

¿Alguien duda que Javier López Zavala es el hijo político del gobernador y por ende, el beneficiario de una sucesión in pectore? ¿Alguien cree que de última hora, por una ocurrencia, Marín cambiará un plan trazado desde el inicio del sexenio?

 

*** Cambios en delegaciones. Extra, extra, de última hora se anuncia que mañana, a la par de la visita del presidente de Acción Nacional, César Nava, se anunciarán cambios en delegaciones federales que fortalecen a los anti-Anateresistas. Roberto Grajales tomará posesión de la Reforma Agraria y Rocío Sánchez de la Vega de Migración.

 



 
 

 

 
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