Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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26/02/2010


El esperpento de los ciudadanos


La política es cosa de los políticos: una actividad profesional como lo definió hace años Max Weber. Y aunque existe un discurso chabacano que pugna por ciudadanizar la política, incluyendo aprobar las llamadas “candidaturas ciudadanas”, lo cierto es que los hombres y mujeres de a pie que se meten en estas lides la mayoría de las veces salen trasquilados. El esperpento protagonizado ayer por Amy Camacho es la demostración perfecta de que la política es una vocación que no surge por generación espontánea. La dueña de Africam Safari ahora resulta que fue candidateada sin permiso por un grupúsculo de disque ciudadanos entre los que destacan el panista-petista Gabriel Hinojosa y la ex candidata del PRD al senado Verónica Mastretta. Del resto de la cofradía “Puebla de Acuerdo” no vale la pena ni gastar tinta, ya sea por su oscuro pasado o sus penosos perfiles. Nadie se cree eso de la desautorización. Ocurrió en realidad que nunca les informó a sus amigos que su nacionalidad originaria es norteamericana, y carecía de la poblaneidad otorgada por el Congreso local, tal como informó CAMBIO oportunamente.

 

Sin los requisitos jurídicos previos, la postulación de Camacho se convirtió en un regalo envenenado: la mayoría priísta le daría la ciudadanía si la consideraba un rival cómodo de la alianza opositora a la alcaldía. Y si le veían peligro, la dejarían en el limbo. Estas son las cuestiones que la dueña de Africam platicó con César Nava la noche del miércoles y la orillaron a hacerse a un lado y ahora, dejar a la “perredista” Verónica Mastretta como el Plan B de los seudociudadanos. Un político profesional, por supuesto, jamás hubiera pasado por tamaño ridículo.

 

Ahora el problema es para la Alianza Opositora: el vedetismo ciudadano provocó que perdieran tiempo sin explorar otras opciones con garantías para postular. La izquierda sigue insistiendo en Enrique Doger, número uno en las encuestas. Pero ahí se presentan dos problemas. Desde el domingo pasado, el ex alcalde mantiene un silencio sospechoso cuando todo mundo calculó que después de perder en el Trife anunciaría su salida del PRI. Por el contrario, Alejandro Armenta confirmó que las reuniones siguen con el ex alcalde y los ofrecimientos continúan. Y si hay tanto silencio sospechosista, es que un acuerdo seguro se amarra en lo oscurito.

 

La indefinición dogerista trae colgados del alambre, por un lado, a Rafael Moreno Valle, por el otro, al PRD, a Convergencia y a Manuel Camacho Solís. Y a todos por la misma razón: ningún panista-panista tiene potencial electoral para enfrentar al PRI en la capital. Eduardo Rivera podrá imponerse con facilidad en una contienda interna, y en segundo lugar se colocará Humberto Aguilar Coronado. Pero ninguno de ellos es conocido fuera de su colonia.

 

La postulación de Eduardo Rivera o Humberto Aguilar Coronado no sólo es mala en términos de posicionamiento, sino que choca con el entusiasmo que pretende generar la Alianza Opositora en la auténtica ciudadanía. Con la presencia de dos panistas en las boletas, el entusiasmo disminuirá, pues al final la Alianza equivaldrá a cero. Postulaciones panistas enmascaradas de coalición: toda la izquierda se inhibirá y ya se sabe que el voto duro no podrá derrotar a la maquinaria de Zavala y Montero.

 

Total, el frente de la alcaldía luce desierto de momento. La necedad de los panistas por bloquear a Enrique Doger y quitarle un activo a la alianza tiene razones históricas y funcionales. Históricas porque Doger le ganó la alcaldía a uno de los hijos favoritos del Yunque, Pablo Rodríguez Regordosa. Y funcionales porque las familias custodias temen que al final del proceso electoral, cualquiera que sea el resultado, entre Moreno Valle y el ex alcalde les arrebaten la franquicia de la que ellos viven. Y eso jamás, bajo ninguna circunstancia lo permitirán.

 

Al mismo tiempo, con la ausencia de Doger en la candidatura a la alcaldía de la alianza opositora todo se vuelve más fácil para el gobernador Marín. La competitividad electoral de la coalición desciende, y con más razones podrá imponer a Mario Montero. Y todo causado por el esperpento ciudadano de Amy Camacho y cofradía.

 



 
 

 

 
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