Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

27/03/2009

El matrimonio con las familias yunquistas


Rafael Moreno Valle y el Yunque consumarán su matrimonio, esperan duradero, el próximo sábado cuando el panismo elija a sus tres candidatos a una diputación plurinominal. La disputa que cobró importancia hasta principios de la semana, cuando en este diario se publicó la operación política del senador panista a favor de Pablo Rodríguez Regordosa y Roberto Grajales Espina para colocarlos como los ganadores de la contienda interna. Tal versión fue confirmada por las gráficas de las reuniones de apoyo en municipios como Ajalpan, Chiautla y Tehuacán. Un día después, Ángel Alonso Díaz Caneja y Moreno Valle lacraron su pacto en una reunión pública en la que ex dirigente estatal del albiazul se declaró abierto partidario del ex priísta, guardó sus críticas en el cajón del olvido y sumaron apoyos para el 2009 y 2010.

 

La lista de plurinominales panistas parece ya tener ganadores en sus tres primeros lugares: el número uno será Pablo Rodríguez Regordosa; le seguirá Roberto Grajales Espina y después, la inteligente Augusta Díaz de Rivera. Del cuatro en adelante ya no interesan, una vez que en la lista de la cuarta circunscripción el CEN del PAN sólo ha reservado tres lugares: el 5, el 10 y el 14. El mismo Comité Ejecutivo Nacional ha calculado que de dicha lista ingresarán a San Lázaro hasta el número 18, por lo que es casi seguro que los tres ganadores de la contienda poblana se convertirán en diputados federales.

 

El grupo de Humberto Aguilar Coronado tratará de colar a “El Chango” Carmona, uno de sus operadores tradicionales. La tiene difícil, a pesar de la buena alianza que hizo con los grupos juveniles del partido al llevar como su suplente a Laura Méndez. No parece alcanzarle, a pesar de tener también el respaldo de parte de la dirigencia estatal que no se resigna a atestiguar como convidados de piedra la unción de Moreno Valle como dueño de Acción Nacional al estilo de Fox previo al 2000.

 

Moreno Valle ha terminado de despejar su camino rumbo a la gubernatura con una genialidad: pactar con las dos familias ultraderechistas de Acción Nacional, ambas, casualmente peleadas a muerte. Una, la de Ángel Alonso Díaz Caneja, está emparentada directamente con el Yunque bajo el liderazgo de El Caimán. La moneda de cambio es Roberto Grajales Espina, repudiado por el grupo de los Pablos y Eduardo Rivera, actuales dueños de la dirigencia estatal vía Rafael Micalco. Refugiado en la delegación de Relaciones Exteriores en Tlaxcala, Grajales concretó una alianza magnífica que lo convertirá en diputado federal gracias a superar al veto de los Rivera Boys.

 

El otro lado de la familia ultraderechista está representado por Pablo Rodríguez Regordosa, el candidato a alcalde más votado en la historia de Acción Nacional, pero que sucumbió a manos de Doger en el 2004. Después de esa derrota Pablo se retiró por algunos meses a su empresa, pero decidió regresar con el aval de casi todos los grupos para convertirse en diputado federal. En su caso, su alianza con Moreno Valle lo consolida como el número uno y aleja cualquier posibilidad de competencia con los candidatos de El Tigre Aguilar como Augusta Díaz de Rivera o el Chango Carmona.

 

Lo irónico de esta contienda interna es que Pablo Rodríguez, a pesar de ser el ganador la contienda, no le correspondería el sitio cinco de la lista plurinominal, sino el 10. ¿Por qué? Dadas las nuevas reglas electorales, en las listas plurinominales deben alternarse hombres con mujeres. Todo indica el sitio cinco corresponderá entonces a una mujer, que por necesidad le tocaría a Augusta Díaz de Rivera. De esta forma, Pablo Rodríguez se movería al sitio 10 de la lista y Grajales al 14. De todas formas, de acuerdo al cálculo de Comité Nacional de lo que ocurrirá en la cuarta circunscripción, todos formarán parte de la siguiente Legislatura en San Lázaro.

 

En los pactos políticos todos ganan. Por más irónico que suene, el Yunque le deberá a Moreno Valle su fortalecimiento, pues en la próxima legislatura sumará dos diputados federales, al margen de los que puedan obtenerse por la vía uninominal. Por su parte, el senador panista termina por pavimentar a su disidencia interna en los grupos verdaderamente representativos. Ana Teresa Aranda terminó por desesperar a todos aquellos que le rogaban aceptara la candidatura por el distrito 11, y su negativa también cierra cualquier posibilidad a buscar la gubernatura.

 

Y qué decir de Humberto Aguilar Coronado: su posición es tan devaluada que ayer festejó su cumpleaños en la casa de un priísta y rodeado por puros priístas, a excepción de Eduardo Rivera y el Güevo Guevara. ¡Pobre! Por más que el marinismo trate de inflar ese globo, pues nomás no da.

 

Tal cual narrado es el pronóstico de la lucha por las candidaturas plurinominales. Aunque dicen los conocedores que antes de la votación del domingo, habrá una gran sorpresa. Si ocurre, podrá leerla en nuestros portales de internet.

 



 
 

 

 
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