Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

27/10/2009

Guerra de encuestas: choque de trenes


El peor error que podría cometer el zavalismo luego de hacerse pública la encuesta del Beap que confirma la tendencia del triple empate técnico —anunciada en exclusiva por Más Data sería entrar a una absurda guerra de encuestas: enviar a medios afines hoy o mañana sondeos que anuncien ventajas absurdas de 21 puntos a favor del delfín, sea con la firma de Consulta Mitofsky o del Plaza Sésamo. Evidenciaría una reacción virulenta a un suceso inesperado: que en ausencia de los resultados de María de las Heras por una tardanza sospechosa, los estudios espejo de José Zenteno y Rodolfo Rivera Pacheco ganaron la legitimidad mediática y le dieron a Enrique Doger Guerrero una beligerancia inimaginable. Con Blanca Alcalá fuera de la carrera, el ex rector asume su posicionamiento y se pone al nivel de Javier López Zavala, quien a pesar de la inversión multimillonaria no encuentra la forma correcta de penetrar al electorado urbano.

 

La sucesión marinista ya se encuentra en riesgo de colisión. El equipo mediático de Javier López Zavala, encabezado por los chiapanecos Robledo Rincón, actuó tarde y mal. Sin reflejos. Cuando se publicaron los resultados de Más Data hubo mofa e incluso alguien por ahí los calificó como la empresa “Muppets S.A de C.V”. Pero la confirmación de las tendencias por parte del Beap, una firma de prestigio probado en más de diez años, dejó fríos a todos. Además, el estudio se publicó en un medio de comunicación adverso al dogerismo, así que nadie osaría pensar que se trata de beneficiarlo. Alejandro Mondragón lo explicó bien en su programa de radio: nota mata fobia.

 

Enrique Doger ganó la batalla del tiempo y sembró la duda razonable sobre la ventaja zavalista con las encuestas espejo Ahora el secretario de Desarrollo Social puede filtrar cinco o más encuestas –como lo anunció su vocero-. El círculo rojo las entenderá como estudios comprados. Carecerán de legitimidad. Aunque Zavala dispone de recursos millonarios, no sabe utilizarlos correctamente. A pesar de que ha regalado miles de tinacos, pisos dignos, focos, despensas; se ha apoyado en los miles de burócratas y recibe el respaldo financiero de la minoría rapaz enriquecida al amparo del marinismo, apenas se encuentra al mismo nivel que Doger y Moreno Valle. Ambos sin los miles de tinacos, pisos dignos, focos, despensas; son bloqueados por presidentes municipales y delegados de dependencias públicos; y por si fuera poco no reciben un peso de los nuevos millonarios marinistas. ¿Cuál sería su posicionamiento si tuvieran tales ventajas?

 

La encuesta de Rivera Pacheco, además, muestra la debilidad fundamental del delfín: su penetración en las zonas urbanas es marginal frente al posicionamiento de Doger. Hace semanas que el cuarto de guerra de Gerencia del Poder dictó que Zavala debía estacionarse en Puebla capital y la zona metropolitana, pues la principal debilidad del delfín era su rechazo en las zonas urbanas. Graduaciones, cortes de listón, bautizos y quince años saturan la agenda del delfín. Con el mismo objetivo se ordenó la famosa encuesta de posicionamiento, un telemarketing telefónico que promocionaba sus virtudes como funcionario y los miles de beneficios que su gestión había traído a  Puebla.

 

Prominentes zavalistas, empresarios embarcados en el proyecto transexenal se preguntaban confundidos qué ocurrió para que Zavala descendiera de su aparente cuesta arriba y Doger volviera del ostracismo. Creo que hace falta profundizar en los sondeos y esperar la inevitable guerra de encuestas que se avecina. Pero lanzo tres posibilidades. Una: se confirmó la hipótesis de que el ex alcalde heredaría el potencial electoral de Blanca Alcalá. Dos: conforme se acerca el proceso local, los poblanos se enfocan más en los aspirantes probables, así como en su discurso y debilidades. Tres: el telemarketing zavalista se volvió en su contra, al igual que ocurrió que en Monterrey.

 

Decía que Doger ganó la batalla del tiempo con las encuestas espejo y ganó lo que en ajedrez se denomina ventaja posicional. Esto es, si los resultados de María de las Heras sufrieron una mejora para ayudar al delfín, el alcalde invocará las encuestas espejo para descarrilar el proceso.

 

Y es que la pregunta central siempre fue: ¿Qué ocurrirá si las encuestas espejo no coinciden con los resultados de Demotecnia a pesar de utilizar la misma metodología, batería de preguntas e incluso las mismas zonas electorales? ¿Cómo se explicará la diferencia entre ellos? ¿Aceptarán los aspirantes contrarios al proyecto transexenal resultados cuchareados? Por supuesto que no: se avecina un auténtico choque de trenes.

 

El zavalismo lanzó hace varias semanas una oferta-amenaza a los operadores dogeristas: había un momento para negociar honrosamente la declinación. Después no recibirían nada. Ahora los destinatarios del mensaje ríen a tambor batiente en la sede del Indema: su precio subió. Y mucho. Al interior del PRI. O al exterior. Moreno Valle, su amigo, lo espera con los brazos abiertos.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas