Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda

29/04/2009

El tiro de gracia


Dice el filósofo Slavoj Zizek que a la gente le resulta más fácil imaginarse el fin del mundo que un cambio en la estructura social. Yo, por mi parte, he renunciado absolutamente a la teoría de la conspiración a la que muchos recurren para menospreciar el riesgo que nos ha traído la gripe de los puercos. En CAMBIO tenemos ya un caso concreto y certero de un muerto a causa de la influencia porcina. Se trata del primer deceso en el Estado de Guerrero, que responde al nombre de Raúl Patrón, primo de nuestra compañera Selene Ríos Andraca, quien recibió ayer la noticia y posteriormente fue confirmada por la secretaría de Salud de la entidad vecina. Según el relato directo de los familiares, hace cinco días empezó con los síntomas de la gripe y cada día se iba agravando, fue hasta hoy en la madrugada que intentaron trasladarlo a una clínica del ISSSTE en la ciudad de Acapulco, pero cuando iba en la ambulancia, murió. Así que se acabaron las bromas: la variante N1H1 es real, se encuentra en México, y es mortal si no se atiende a tiempo.

 

Pero ahí empezamos con los problemas y que nos muestran nítidamente nuestro subdesarrollo. Resulta que México no tiene los laboratorios necesarios para identificar la enfermedad, sino que ante la sospecha, debe tomar muestras para enviarlos a instituciones de Canadá y Estados Unidos y confirmar o rechazar en 3 o 4 días la presencia del virus mutado. Por ello, con toda la pena del mundo, José Ángel Córdova Villalobos debió reconocer que por lo menos hay 2 mil 498 casos en el país de posibles contagios y se sospecha de 159 muertes relacionadas con tal virus, pero confirmados confirmados apenas 7 casos. ¡Situación digna de un país subsahariano!  ¿Por qué? Pues por el hecho de que nuestra comunidad científica no tiene los elementos materiales para identificar un virus. Agustín Carstens ya pidió 200 millones de dólares para comprar los mentados laboratorios, pero en lo que llegan, los diagnósticos seguirán dependiendo de Canadá y Estados Unidos.

 

Vale: tenemos una incapacidad para detectar el patógeno, pero además desconocemos –científicamente hablando- todo acerca de la peligrosa variante N1H1. No sabemos, por ejemplo, exactamente dónde surgió el brote. Un brote, por cierto, que fue alertado desde principios de abril por la empresa estadounidense Veratect, –según investigación del diario Reforma- dedicada a la biovigilancia, informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 2 de abril de una alerta sanitaria por influenza en una zona de granjas de cerdos en la comunidad de La Gloria (Perote), en el Estado de Veracruz. Se trata de la Granjas Carrol. "En los últimos días de marzo, en esa localidad, de unos 3.000 habitantes, cerca del 60% de la población presentó un cuadro extraordinario de gripe y neumonía, y 400 personas fueron atendidas por los servicios médicos", señala el diario. ¿Qué se hizo? No se sabe.

 

Sin embargo, una de las primeras muertes ocurrió en Oaxaca con una mujer que infectó a varios más. ¿Y los infectados de Estados Unidos cómo se contagiaron? Podemos aceptar a los que viajaron desde México? ¿Y el grupo de estudiantes de Nueva York? Ahí empiezan las dudas: ¿Cuánto tiempo vive en el aire la cepa? ¿Es más peligrosos el contagio de persona a persona?

 

Y las leyendas urbanas, mitos geniales empiezan a propagarse. Como la muerte de Felipe Solís, director del Museo Nacional de Antropología, unos días después de fungir como anfitrión de los presidentes Calderón y Obama en la visita de Estado del segundo a nuestro país. Clasificada como una más de las neumonías atípicas, ahora se sospecha que puede ser uno de los primeros casos. Como también en  el caso de Manuel Camacho Solís.

 

Lo único que sabemos con certeza es que la enfermedad no es incurable y responde muy bien ante el tratamientos con antivirales potentes. El más accesible, un medicamente de la farmacéutica Roche, el Tamiflu. El problema es que ya no puede conseguirse en ninguna farmacia, así que no intente comprarlo. Toda la existencia fue requisada por la Secretaría de Salud federal, y sólo ante casos confirmados se libera en la dosis exacta.

 

Somos un país de tercer mundo, porque la medida preventiva sugerida por el gobierno son los tapabocas que por cierto, no sirven para nada. Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, no hay muchas pruebas de la eficacia de las mascarillas, y no se recomienda su uso generalizado. Los especialistas dicen que quienes entran en contacto con pacientes de gripe porcina deben usar mascarillas de alta filtración como las de los profesionales de la salud, que son más eficaces pero mucho más caras. Y hay que saber usarlas para que brinden verdadera protección. Con todo, un especialista en el manejo de crisis dijo que el uso de la mascarilla puede tener beneficios psicológicos. ¡Carajo! Y ahí van todos los mexicanos a comprar su tapabocas.

 

Sabemos entonces poco, muy poco, sobre la gripe de los puercos y el número de muertos que puede provocar. Lo que sí sabemos es que las consecuencias económicas serán más graves que si nos hubiera arrollado un tsunami. Más de una semana con negocios, restaurantes y espectáculos cerrados en todo el país agravarán el desempleo nacional y la crisis económica. Y por supuesto que habrá un infarto en la industria turística. Los dos touroperadores más importantes de Europa ya cancelaron viajes y cruceros a México en la puerta de la temporada de verano. Más despidos y más pobreza.

 

Visto en perspectiva, no sería alarmista afirmar que se trata del momento más grave de la vida nacional. Los templos sólo se habían cerrado en la Guerra Cristera, pero nunca se había suspendido todas las clases, en todos los niveles, en todo el país. Y tampoco se habían cancelado reuniones y actividades masivas. Incluso los gobiernos panistas, perredistas y priistas han jalado parejo, aunque todo indica que si de por sí se había previsto un gran porcentaje de abstención en las elecciones federales, hoy los comicios interesan menos que nunca.

 

Y sin embargo, los poblanos vivieron ayer sin miedo su primera jornada de cuasi toque de queda. Los restaurantes y las calles mostraron su movimiento normal. A lo más, la única anomalía fueron las compras de pánico en supermercados y farmacias. Hasta pasamos por valientes. ¿Cuánto nos durará?

 

*** Ya sólo falta el meteorito. Lo escribió Issac Rosa en Público, el periódico de moda en España.

 

“La humanidad asiste a sus últimos días, ya podemos ir despidiéndonos. Los últimos humanos que conseguimos sobrevivir a la gripe aviar (que devastó medio planeta años atrás), a las vacas locas (que diezmó la población europea hace una década) y al efecto dos mil (que extendió el caos en occidente), vemos cómo la gripe porcina puede ser el tiro de gracia final, a la espera del meteorito que siempre está a punto de chocar contra la tierra. 

 

“Tal vez tenga que tragarme mis palabras, pero me da que dentro de un mes ya nadie hablará de la pandemia. Mientras tanto, tendremos varias semanas de noticias alarmistas, hipocondrías, anuncios gubernamentales, controles aeroportuarios, fotogénicas mascarillas, abstinencia de carne de cerdo, y anécdotas de todo pelaje. 

 

“Supongo que habrá motivos para activar las alertas sanitarias y tomar medidas preventivas. Pero me mosquea la gestión informativa que las autoridades hacen en estos casos, que extienden la alarma en una población siempre a la espera de la tercera guerra mundial

 

“El día que se desató la alarma coincidió con el día mundial contra la malaria, que cada año mata a cientos de miles sin necesidad de mutaciones víricas. Por no hablar de las sencillas gastroenteritis que matan niños a puñados. Eso sí, ayer subían en bolsa las farmacéuticas. Por ahí deberíamos empezar”.

 



 
 

 

 
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