Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


El PAN y sus alcaldes desastrosos

 

Centrados en su estéril pelea interna, los panistas permiten que se incendie la pradera en los pocos municipios que siguen gobernando después del desastre electoral de noviembre del 2007. Rumbo al 2009, el PAN no sólo carga con la explosión del crimen organizado, la creciente sensación de inseguridad provocada por un gobierno frágil, además de la carestía por la subida de precios en alimentos y combustibles, sino que además debe contar entre sus pasivos la pésima gestión que realizan sus pocos alcaldes, y entre los que brilla intensamente David Cuatli, el peor presidente municipal de San Andrés Cholula en muchos años. El marinismo, por supuesto, permite el incendio de la pradera porque después de el Varguitas, el PRI en el 2010 podrá recuperar un municipio que ha perdido por cuatro trienios consecutivos. ¿Y mientras tanto que hacen los panistas? Permitir el desastre.

 

David Cuatli, en tan sólo siete meses, ya desarticuló un gobierno que pintaba como prometedor por los nombres que manejaba. Y cada funcionario que ha abandonado la comuna san andreseña, lo ha hecho dando portazos y denunciando la red de corrupción alentada por el Varguitas. Apenas en la semana se fue Fernando Zulbarán Alpízar, secretario de Desarrollo Urbano, de una manera sui generis: con una conferencia de prensa señalando a su jefe, el alcalde, de corrupción. Pero antes de Zulbarán, se fue con estruendo Rafael Forcelledo, el empresario que lo llevó al poder.

 

La consigna del gabinete original de Cuatli parece ser: el último en salir, que cierre y apague la luz. El último en salir, por supuesto, será el alcalde, pero lo hará hasta dentro de dos años y tres meses, tiempo más que suficiente para acabar con la hegemonía panista en el municipio, pero también con el empleo, las inversiones y la seguridad pública. Recientemente trascendió que el Grupo constructor JV de Julián Ventosa mantiene un litigio administrativo contra la Comuna, una vez que los subordinados de Zulbarán Alpízar se dedicaron a extorsionar a los empresarios para poder validar la construcción de la Tercera Torre JV. El resultado del pleito es que el grupo de Ventosa ha decidido suspender sus inversiones en la zona, y trasladar la construcción de su siguiente complejo de oficinas a la Avenida Juárez.

 

Hace algunas semanas, en este espacio detallamos la crisis política que se avecinaba por las malas costumbres del Varguitas de San Andrés y la inminente desbandada de su gabinete. “David Cuatli tiene un gran peso sobre sus hombres. No sólo es la cuarta administración panista al hilo, sino que en el desastre electoral del 2007, San Andrés fue uno de los pocos municipios de primer nivel que ganaron. De cara a una pretendida recuperación en el 2010, en San Andrés y Tecamachalco deberían hacer un gran papel. Todo lo contrario ha hecho Cuatli: el joven valor panista que en campaña logró conjuntar a las corrientes panistas y hasta granjearse el apoyo de Rafael Moreno Valle, enloqueció.

 

“Su gabinete era prometedor: el empresario Rafael Forcelledo en Gobernación; el ex diputado Jorge Gutiérrez en Desarrollo Social; Eduardo Tovilla, quien fuera director de Egresos en Finanzas, fue nombrado Tesorero y Fernando Zulbarán en Desarrollo Urbano eran sus principales cartas. Y además tenía un asesor de lujo, Rafael Moreno Valle, para guiarlo en la intrincada relación con el gobierno marinista, además de ayudarlo a conseguir recursos en el ámbito nacional. Por si fuera poco, la consultora BPA de Fernando Manzanilla se encargó de elaborarle su Plan Municipal de Desarrollo, una vez que el Varguitas de San Andrés debía borrar pronto el mal sabor que dejó su antecesor.

 

“Moreno Valle, desde el principio, fue tajante: debes ser escrupuloso con el dinero público, porque si no lo haces el PRI te va a exhibir con tus cuentas públicas. Y lo primero que hizo fue amañar licitaciones en la compra de radios de seguridad pública, para ayudar a sus benefactores de campaña. Después, nomás por sus tompiates, decidió brincarse el tabulador de sueldos aprobador por el Cabildo y subírselo, así como a sus funcionarios más allegados. Tovilla quiso ponerle un alto, pero el alcalde no entendió. Experto en el manejo del presupuesto, el morenovallista renunció para evitar ponerse en riesgo, dejando solo al Varguitas en el manejo de los recursos públicos. Por supuesto, desde ese momento, Cuatli se distanció de Rafael Moreno Valle, quien ya no quiere que lo liguen con tremendo Vargas. Y por si fuera poco, incumplió sus compromisos financieros con la consultora BPA, lo que metió al Ayuntamiento en una demanda millonaria.

 

“A Rafael Forcelledo, el popular empresario que lo llevó al poder, aunque lo nombró en Gobernación, lo ha lastimado al ponerle por encima, en los hechos, a los directores de Protección Civil y Giros Negros, que hacen y deshacen todos los días en la zona de antros, incumpliendo acuerdos con los empresarios del ramo, quienes ven con impotencia el vacío de poder en el municipio. Forcelledo ya le renunció una vez,  sólo por no dejar a la ciudad con un alcalde enloquecido, el empresario se niega a renunciar”.

 

Y sí: todos los hombres con prestigio salieron de la comuna san andreseña. Tovilla, Forcelledo Karam y Zulbarán Alpízar. Todos de malas maneras, e incluso con violaciones a sus derechos laborales, como en el caso del ex titular de Desarrollo Urbano. En cambio, se han quedado todos los corruptos, con Varguitas Cuatli a la cabeza.

 

¿Quién podrá rescatar a los sanandreseños?

 



 
 

 

 
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