Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
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30/04/2010


Elba Esther gana con el PRI; pierde con el PAN


Para comprender el juego político de Elba Esther Gordillo y sus implicaciones en los comicios locales, así como la cantidad de apoyo efectivo que dará a Rafael Moreno Valle y la Alianza Opositora, es imperativo observar el mapa nacional de sus apuestas y alianzas. Los administradores lo llaman visión holística: analizar el juego de conjunto en la disputa de las doce gubernatura del 2010 y determinar la postura del Panal, su partido político personalísimo. La conclusión es simple de acuerdo siempre con las encuestas elaboradas por el Gabinete de Comunicación Estratégica: las alianzas electorales que le reditúan a la Maestra son las que tiene con el PRI, pues prácticamente gana todas por madriza —Moreno Valle dixit—. Y prácticamente en las que eligió bando con Acción Nacional, pierde. De sus alianzas con el albiazul, Puebla, Veracruz y Tlaxcala, tan sólo en ésta última tiene aspiraciones de sacar algo. Elba Esther gana de todas, todas, y hasta en la única entidad en la que el Panal va solo, Oaxaca, seguramente su participación será trascendental de un lado o del otro para hacer ganar a Eviel Pérez o a Gabino Cué.

 

En su mapa electoral nacional, Elba Esther decidió ir en alianza con el PRI casi en todas las entidades. Su poder magisterial le permite elegir bando y todos suplican su participación, y lloran su deserción. El PANAL se alió con el tricolor en Chihuahua, Tamaulipas, Durango, Zacatecas, Sinaloa e Hidalgo. El caso de esta última entidad es paradigmática, pues se trata de una de las alianzas opositoras en donde más se apostó con la figura de Xóchitl Gálvez, pero los resultados de la encuesta de GCE son descorazonadores puesto que el delfín de Miguel Osorio Chong adelanta por casi 24 puntos. Los aliancistas ya dan por descontada otra derrota en una más de sus aventuras electorales.

 

Elba Esther ganará,  ganará mucho en sus alianzas con el PRI, puesto que únicamente en Sinaloa el famoso Malova amenaza al tricolor. Pero aún ahí La Maestra decidió jugar con el tricolor, así como en Chihuahua, Tamaulipas, Durango e Hidalgo. ¿Por qué decidió separarse del PRI en Puebla, Veracruz y Tlaxcala? En los dos primeros casos por afectos personales, pues Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Yunes sufrieron el fuego tricolor a manos de Roberto Madrazo y fueron leales en la desgracia. Pero el caso de Yunes no tiene para dónde ir, puesto que la ventaja de Javier Duarte es mayor a los 20 puntos y Fidel Herrera no dará un paso atrás en retener el poder. La noticia en sí es mala para el PRI poblano, pues en la medida en que Yunes no tenga ninguna posibilidad de victoria, Elba concentrará sus fuerzas y recursos en Puebla para apoyar a Moreno Valle.

 

Pero ahí es donde entra la estrategia del gobernador Marín y la doble cara de la Maestra: el mandatario frenó la ofensiva en contra del SNTE pues busca un acuerdo de última hora convenciendo a la Maestra de que si en el mapa nacional tiene puras victorias por delante, no vale la pena arriesgarse a perder en Puebla. Y dicen en la tarea de convencimiento lo acompañarán varios liderazgos tricolores, incluido Enrique Peña Nieto. Y es que lectura de ese mapa nacional muestra que hoy por hoy, Gordillo ya se encuentra más cercana al PRI que al PAN.

 

*** Por un descuido, la columna de ayer fue subida al mediodía en la Quintacolumna, así que van de nuevo sus primeros párrafos por si le interesa retomarla. La guerra por Casa Puebla arrastra inevitablemente al ex gobernador Melquiades Morales, en riesgo de perder el honor, la única posesión que le queda. Las dudas fundadas sobre su lealtad al candidato tricolor ya son del dominio público, y aunque Mario Alberto Mejía quedó muy tranquilo con sus explicaciones e incluso mete las manos al fuego por su ortodoxia, en el cuarto de guerra zavalista nadie se comió el cuento del taimado. ¿Por qué? Porque por supuesto que se le han realizado multitud de invitaciones —por medio de su hermano Chucho—para que acompañe a Javier López Zavala. Pero las excusas de Morales Flores han ido de lo sublime a lo ridículo. Lo mismo porque tiene mucho trabajo en el Senado, pasando porque no quiere quitarle brillo a su hermano, hasta que no va porque le duelen los pies. La gota que derramó el vaso fue la ausencia del ex gobernador en el desayuno con mujeres socialités que Chucho organizó en el Centro Mexicano Libanés. Pero una vez más, el taimado brilló por su ausencia el día previsto para la gran reconciliación.

 

Los fusiles apuntan ya a la figura de Morales Flores, popular como pocos pero aborrecido en Casa Puebla, en donde sólo hace falta un pretexto para ordenar la descarga de pólvora matando dos pájaros de un tiro. Y los dos pájaros son, por un lado, la mítica figura del ex gobernador, y por el otro, la supuesta brillante gestión de Rafael Moreno Valle a su paso como Secretario de Finanzas y Administración. Historias conexas, no puede tumbarse una sin derrumbar la otra.  Y es que aunque ya todos se cuiden de mencionarlo, en el imaginario colectivo todavía se identifica a Melquiades Morales como el padre político del hoy rival Moreno Valle. Fue en ese sexenio cuando despegó su carrera e incluso aspiró a la gubernatura.

 



 
 

 

 
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