La negociación de Espino con Mario Marín no debe ser visto como una traición, sino como una concertacesión. En sus cesiones concertadas, todos ganaron


Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda


No fue traición, sino concertacesión

 

La gallera aldeana no debería alborotarse tanto por la inédita revelación que Manuel Espino le dio a Fernando Canales en su Ultra Sistema de Noticias: Marín fue uno de los diez gobernadores tricolores con los que el dirigente nacional panista pactó el voto útil en la elección presidencial del 2006. Gracias a ése acuerdo, Roberto Madrazo quedó en tercer lugar de la contienda; el PRI se volvió tercera fuerza en la Cámara de Diputados y segunda en la de Senadores. Aquí, marinistas conspicuos como Lauro Sánchez, Mario Montero, Héctor Alonso, Alberto Guerrero y varios más fueron arrasados. Salvo el hoy secretario de Gobernación, el resto se desapareció del mapa político por obra y gracia de su gobernador.

 

No es la primera vez que PAN y PRI hacen pactos de oscura naturaleza. Durante el salinismo dichos acuerdos fueron generosos y los designaba un neologismo: concertacesión. Salinas les otorgaba gubernaturas a cambio de su apoyo en el Congreso para aprobar sus reformas estructurales. A Diego Fernández de Cevallos le llamaban “la ardilla” porque no salía de Los Pinos. Todos ganaban: el PAN ocupaba espacios de poder, el PRI ganaba legitimidad democrática y Salinas sus reformas constitucionales para acabar el viraje al neoliberalismo. Cesiones concertadas.

 

La negociación de Espino con Mario Marín no debe ser visto como una traición, sino como una concertacesión. En sus cesiones concertadas, todos ganaron: el PAN sumó muchos votos para Calderón –imprescindibles para rebasar por .56 por ciento al Peje-, dos senadurías y doce diputaciones federales. ¿Y el gobernador? Pues nada más y nada menos que mantenerse en el poder, a pesar del tsunami del escándalo Cacho.

 

Los únicos perdedores fueron Melquiades Morales –le rompieron su invicto-, Mario Montero –al que recuperaron en Gobernación como premio a su lealtad- y otros doce tontos útiles, peones de ajedez.

 

Ah, y también el PRI.

 

Lástima.

 

*** La Traición (Los rumores) Mario Alberto Mejía, el 26 de junio, adelantó antes que nadie la concertacesión Espino-Marín en los siguientes términos:

 

“Un silogismo: el gobierno de Mario Marín Torres hizo un acuerdo con Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN a la Presidencia de la República.


”Luego entonces: votar por Calderón es votar por la permanencia de Marín en Casa Puebla.


”Dicen que el encuentro entre Marín y Calderón se dio en una casa de Atlixco y que nadie más fue testigo de lo que ahí se platicó.


”No obstante, trascendió que a cambio de que el gobierno poblano opere a favor del panista Mario Marín contaría con el apoyo incondicional del presidente Calderón en el tema del escándalo detonado a partir del 14 de febrero pasado.


”Esta versión ha sido alimentada en otras partes de la república —sobre todo en el norte del país— por quienes aseguran que los operadores de Calderón están desatados haciendo acuerdos oscuros con otros gobernadores priistas, quienes en su mayoría —quizás con la única excepción del oaxaqueño Ulises Ruiz— ya abandonaron a su suerte a Roberto Madrazo Pintado.


”Además, en Puebla los panistas empezaron a guardar un ominoso silencio en torno al Escándalo Marín.


”Y lo hicieron de la noche a la mañana.


”De un día para otro.


”Del Crepúsculo al  amanecer.


“Es línea nacional”, dicen cuando se les interroga acerca del pesado silencio.


”Vaya: hasta Paco Fraile tiró el arpa y ya no ha vuelto a hablar del tema.


”Y es que tuvo que venir Manuel Espino, dirigente nacional del PAN, para poner las cosas en su sitio.


”Y más: vino a instruir a los panistas en torno a las nuevas reglas del juego.


”Es decir: contra Marín, nada; contra López Obrador, todo.


”Y para que los acuerdos agarraran cuerpo, desde las oficinas del gobierno se recomendaron la semana pasada las declaraciones de Espino a los directores de los medios de comunicación.


”Y atrás quedaron los agravios.


”Las rencillas.


”Los desencuentros.


”Como bien lo dijo en su momento López Obrador, el PRI y el PAN son uno mismo.


(Él le llama PRIAN a esa fórmula).


”La tragedia en este caso es para Madrazo, quien va por la vida más solo que una gorda desnuda entre los faunos.


”¿Cómo?


Ignorante de su mala suerte.


Ajeno a las traiciones.


Perdido entre los suyos.


”Por lo pronto, el gobierno marinista ya está metido en la tarea de operar a favor de Calderón.


”(Los candidatos a diputados y senadores que se rasquen con sus propias uñas).


”Y es que lo que importa, chingao, es la Presidencia de la República.


”Lo demás es lo de menos
.


”Y Puebla es un bastión fundamental.


”Y hacen sus cuentas.


”Y sacan porcentajes.


”Y sonríen complacidos.


“Aunque una duda mata: ¿obedecerán los priistas y votarán por el PAN?”.

 

*** Y días después de la tremenda derrota… El tercer lugar de Roberto Madrazo; la derrota en los doce distritos electorales y la vergüenza de Melquiades Morales abatido confirmaron la concertacesión. Así lo analizamos.

 

“Supongamos, sólo por un momento, en la traición eficiente de Mario Marín para hundir a su partido. Que atento al apotegma de que el fin justifica los medios, salvar a su gobierno a través de sacrificar al priísmo es un costo razonable para permanecer en el poder. Que siempre se podrá compensar a los marinistas caídos en la batalla. Siempre que se pueda disponer de la estructura gubernamental y el presupuesto público. Que sin eso nada tiene sentido. Que Mario Montero, Lauro Sánchez, Alberto Guerrero y el resto de los derrotados, entenderán. Que a la base militante nada hay que explicarles, porque al fin y al cabo con carne de cañón. En última instancia se podrá argumentar un descubrimiento sorpresivo: que el PRI tenía un mal candidato presidencial. Que los priístas poblanos no fueron arrollados por el “efecto precioso”, sino por una tendencia nacional que se confirma en la votación de otras entidades tricolores. En suma, que se sacrificó, pero no se sacrificó al partido.

 

“El escenario de la traición atormenta a los priístas. En público, nadie se atreve a cuestionar al gobernador. En privado, saben que nuevamente la mansedumbre –por ellos llamada disciplina- y la servidumbre abonan a su autoextinción. Las voces disidentes son mínimas. Pero existen. Y es que las huellas del acuerdo están por todos lados. En el encuentro privado de Marín con Manuel Espino en Atlixco. En la radical confusión del discurso panista con el discurso gubernamental: hay que esperar la resolución de la Corte y encauzar el tema por la vía de la legalidad. En la ineficaz operación de la maquinaria tricolor. En la estrepitosa derrota en doce distritos electorales. En la caída de Melquiades. Y la prueba concluyente: el golpe de timón de los mandatarios priístas el lunes pasado para hacer a un lado al cadáver Madrazo y negociar los términos de la rendición con Felipe Calderón y la derecha.

 

“La traición de los gobernadores priístas fue evidente al finalizar la elección. La foto de la capitulación habla por sí sola: Madrazo, rodeado por la guardia pretoriana de los mandatarios, obligado por ellos a firmar su dimisión. El golpe de Estado fue vigoroso: antes de que el propio Madrazo negociara su rendición y su aval al triunfo de Calderón, Enrique Peña, Eugenio Hernández, Silverio Cavazos, Fidel Herrera, Eduardo Bours, Natividad González y Mario Marín entraron en contacto con el equipo del candidato panista. Pero no lo hicieron la tarde-noche del domingo o en el transcurso del lunes. Los contactos hacía días que se llevaban a cabo en absoluto secreto, después de que los mandatarios comprendieron que Madrazo no tenía forma de repuntar, y que había que salvar el pellejo de alguna forma.

 

“La traición al priísmo poblano parece el crimen perfecto. Omisión e inmovilidad, a cambio de impunidad y protección para el futuro. Pero para que la traición de Mario Marín sea eficiente se requieren dos condiciones fundamentales: una, que el PAN llegue efectivamente al poder, y dos, que tenga voluntad de cumplir el acuerdo para protegerlo e impedir un juicio político en la Cámara de Diputados.


Esta última condición me parece la esencial para que Marín pueda mantenerse en el poder después del resolutivo de la Corte”.

 



 
 

 

 
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