Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Mario Marín está de plácemes


Una vez que la Suprema Corte de Justicia de la Nación “limpió” el expediente del gobernador, desde Casa Puebla se organizó una fiesta para la generación de Derecho de la UAP (1972-1977) en la que celebrarán los treinta años de haber salido de la institución.


Pero no es cualquier tipo de fiestecita, para nada. Es todo un guateque que será pagado, faltaba más, con recursos del erario. Qué tal algo de los excedentes petroleros, por ejemplo, o de las generosas obras que adjudica Javier García Ramírez.


La cena baile será en el Centro Mexicano Libanés y se espera que asistan casi todos los ex compañeros de Mario Marín, pues el costo del cubierto es gratis.


Ah, pero a las cinco de la tarde, en El Salón Barroco habrá una ceremonia a la que asistirá, por supuesto, Mario Marín y el rector Enrique Agüera, así como Guillermo Nares, director de la Facultad de Derecho.


A eso de las siete de la noche, una misa se celebrará en la catedral para todos los ex compañeros de Marín.
Y se espera que esto se ponga, a decir de los que invitan “a todo mecate”.


Y al respecto van dos llamadas telefónicas que se hicieron varios abogados que estudiaron con el susodicho:

 

Llamada 1
Suena el teléfono.
—Bueno.
—Quiobo, mano. ¿Cómo estás?
—Bien, bien, qué milagro.
—Sí, desde la fiesta de los 25 años no nos vemos.
—¿Qué pasó, hermanito, en qué te puedo servir?
—Pues resulta que ahora va a haber fiesta de la generación el próximo miércoles 4 de diciembre en el Centro Mexicano Libanés.
—Pero la vez pasada cobraron.
—No, mano, no. Ahora la cosa es distinta, pues qué no te enteraste.
—De qué.
—Anda feliz.
—¿Quién?
—Pues el góber.
—No manches.
—Sí, lo liberaron del asunto de Cacho y esas mamadas.
—Uta.
—Sí, ahora como anda feliz le van a organizar tremenda pachanga que todo va a ser pagado por “ya sabes quién”.
—O sea…
—Sí, el mismo que ahora es inocente.

 

Llamada 2
Luego de los timbrazos del celular y de los saludos.
—¿Y piensas ir?
—No lo sé, es que va a estar…
—Y qué tiene, es gratis.
—Sí, pero como que se ve mal que te vean con él, ¿no?
—No, pues ya es inocente.
—No lo sé. Digo, chamba no me dio. Ni el saludo. Y aunque la Corte lo haya liberado, pues no sé, no sé. Algo no me parece.
—¿Qué tiene de malo?
—Es que nos van a usar para salir en la foto con él.
—¿Y?
—Y que salimos en la foto, pero cuando necesitemos de él. Nada. Ya vez cómo lo apoyamos en la campaña y luego ese Zavala nos dio en la madre. Nunca nos recibió. No sé, no quiero salir con ese señor.
Y es que algo es cierto: no todos los invitados quieren ir a la fiesta. Hay algunos que sí, pero hay otros que lo están pensando seriamente.

 




 
 

 

 
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