Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Las revistas Contralínea y Fortuna las adquiere Rodrigo López Sainz


Hace cuatro meses, Contralínea Puebla y la revista Fortuna Puebla propiedad de Miguel Badillo dejaron de publicarse.


¿La razón? Una mano gubernamental operó.


Corrieron las versiones de que sería adquirida por un personaje adicto al gobernador Mario Marín y, de esa forma, con la compra de dichas publicaciones, se acabaría la crítica y los señalamientos en contra de la administración estatal.


La revista en Puebla salió por primera vez en noviembre de 2006 y en el número uno se dio cuenta de un negocio en Valsequillo que quería implementar la administración estatal con Kamel Nacif.


Además, en esa publicación se documentaba cómo es que se erogaron millones de pesos para la restauración de las oficinas del secretario de Finanzas.


En los siguientes números de la revista se cuestionó a casi todos los funcionarios estatales o por lo menos los intocables como: Javier García Ramírez y Javier López Zavala, entre otros.


Durante 11 meses hubo intenciones para frenar dicha publicación pero nunca se logró el objetivo. Tenía sus lectores, a lo mejor eran pocos, pero éstos confiaban en la información de Contralínea y nunca se les defraudó.
La revista fue tan crítica que algunos empresarios tuvieron miedo de lo publicado y se negaron a contratar publicidad porque temían que el gobierno y sus funcionarios dejaran de ser sus clientes. Es decir, prefirieron la cómoda complicidad y sudar las calenturas ajenas.


La revista siguió con su línea crítica hasta que el número de noviembre el cual, sospechosamente, nunca apareció, a pesar de que la información fue enviada desde Puebla a México para su diseño e impresión. Es decir, nunca fue editado el número 12 de la revista por la gente de Miguel Badillo.


Por cierto, la revista planteaba un tema sobre el secretario particular del gobernador, Guillermo Deloya Cobián y un reportaje de Alejandro Fernández Soto, secretario técnico del Consejo de Seguridad Pública.


Un día de noviembre, la gente que labora para Miguel Badillo se comunicó a las oficinas de Puebla e informaron la intención de vender tanto la revista Contralínea como la revista Fortuna en más de 3 millones de pesos a un personaje adicto a Mario Marín Torres.


Más adelante, el propio Badillo propuso que, con el dinero obtenido, se hiciera otra revista en la que fuéramos contratados Alejandro Rodríguez y el que esto relata con el fin de mantener la línea crítica al Gobierno: “Que nos den la lana y los seguimos madreando sin que ellos sepan”, fue algo que sugirió el propio Badillo para justificar la venta de su línea editorial en Puebla a la administración estatal.


Tras la justificación de “es que ustedes saben que esto es un negocio”, Badillo nos convenció y ya no preguntamos más por el número desaparecido de noviembre que quedaron adeudando Badillo y compañía.
Obvio, esa propuesta nunca se llevó a cabo.


Recientemente nos enteramos que quienes administrarán Contralínea y Fortuna será Rodrigo López Sainz dueño del periódico y la revista Intolerancia.


Y parece ser que ya invirtió muchísimo dinero al respecto con algún personaje adicto al marinismo.

 

Lo que opina Badillo sobre López Sainz de Juambelz


En el mes de noviembre, pero del 2006, Miguel Badillo vino a Puebla acompañado de su caballerango Reyes para conocer a los reporteros y colaboradores de Contralínea Puebla. Nos reunimos con él —en el restaurante La Silla— varios reporteros, entre ellos: Alejandro Rodríguez, Selene Ríos, Ignacio Juárez Galindo, Ulises Ruiz, Liz Espino y se coló, como espía gubernamental que siempre ha sido, Marco Aurelio Ibarra. En dicha reunión, Badillo nos comentó que muchos funcionarios y universitarios lo comenzaron a buscar para intentar parar la información publicada en Contralínea.


Y luego habló de Rodrigo López Sainz: “Vino a México un dueño de un medio que no es Armando Prida. Es uno que se viste como vaquerito. Sí es un naco, pero de veras naco, ¿eh? Con su sombrero y su chalequito. Un tipo carente de personalidad. Él llegó a decirme que iba a nombre del Gobierno del estado para proponerme un negocio. Que yo sea el director de un medio local y que funja como prestanombres para que le dé credibilidad a ese medio. Que me pagaría el gobierno del estado.”


Todos en la mesa, que disfrutábamos de un jugo de carne con camarones, quedamos sorprendidos:


—¿Te lo dijo así?, ¿que venía a nombre del Gobierno del estado?—pregunté atónito y un poco asqueado por la falta de tacto.
—Sí, así lo dijo.
—¿Y no le vas a entrar?
—Por supuesto que no, yo no me vendo. No me presto a esas cochinadas y corruptelas. Me parece que es muy detestable ese señor que se viste como vaquerito.
Selene Ríos interrumpió y dijo:
—¿Y lo puedo manejar en mi columna?
—Claro, porque es verdad— respondió Badillo.
Yo le reclamé a Selene: “pinche Selene, me robaste mi tema”.


Selene lo publicó en Dios en el Poder y dicha información causó mucha molestia entre los trabajadores de Intolerancia.


Eso opinaba Badillo de López Sainz y ahora no entiendo nada.


Ayer, leyendo al “Duende preguntón” en El Universal me dio la clave de lo que sucedió con las revistas y cito su columna que habla sobre lo ocurrido recientemente en W Radio: “Oigan pajarracos, para entender lo que pasa en W Radio y cómo fue que una estación exitosa e influyente decidió correr a periodistas prestigiados y desmantelar toda su programación hasta volverla sosa y aburrida, sólo les diré un dicho que decía mi abuelita Dondinea: ‘En esta vida, mijito —decía la vieja duenda—, lo que no suena lógico suena metálico’. El que le entendió le entendió.”


Lo mismo pasa aquí: suena metálico.

 

Lo que sucederá con las revistas


Resulta que la empresa Intolerancia ya anunció que adquirirá esas revistas. Y que ahora sí: abrirá la chequera para todos sus colaboradores. Y habrá un montón de lana y bla, bla, bla.


De entrada, la revista Intolerancia dejará su giro político para convertirse en un TVynovelas.


La verdad es que quién sabe qué hagan, pero les comento algo y es un pequeño secreto: no se trata de dinero.


La revista 360 Grados que es de Alejandro Rodríguez y de un servidor no ha salido con mucha lana. Sólo con las ganas de hacer periodismo. La revista Intolerancia fue asesinada desde hace varios años. Desde que Mario Alberto la dejó de dirigir. Víctor Arellano la asesinó y mostró todo aquello que no se debe hacer.


Y ya para ese momento, Rodrigo López Sainz tenía mucha lana.


Contralínea mantuvo una línea crítica en otro tiempo: ¿y ahora qué será de ello? La lógica indica que servirá para perseguir a Enrique Doger y atacar al PAN o al PRD, es decir, quién sabe qué vayan a hacer. Lo que no suena lógico suena metálico.

 

La revista 360 Grados por internet


A partir de esta semana, la revista 360 grados ya podrá ser consultada por Internet: www.revista360grados.com.


Y algún día no tan lejano contará con un podcast dicho portal. De entrada, esa página tendrá videos y será multimedia, no pretende ser como las actualmente existentes, pues es la página de una revista, no de un periódico y la intención es hacer cosas que los demás no hacen en Puebla.

 

Esperamos les guste: www.revista360grados.com




 
 

 

 
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