Matrioshki


Nadina


¡Estos Poblanos!


Ya me lo habían dicho mis amigas venezolanas: ten cuidado con los poblanos porque son muy calientes.

 

Ya veo que es así, tal y como me lo habían contado, por eso yo tengo un novio poblano que es casado y es además un amoroso padre de familia de tres niños.

 

Su esposa se llama Gloria y ni siquiera se imagina que ese hombre correcto y católico es el hombre que me domina en la cama y me vuelve loca, tanto así que una vez que me abandonó pasé tres días bebiendo rakia, mastica y tequila. Las dos primeras son bebidas búlgaras: una es como el orujo y la otra como el anís.

 

Mi hombre regresó conmigo y desde entonces no lo quiero perder porque tiene una pasión que me llena más que la que me da mi novio búlgaro, que ahora pasa una temporada en Sofía gracias a que terminó su visa de turista.

 

La esposa de mi novio poblano, les decía, ni se imagina lo que hace él, pues con ella es muy dulce y tranquilo.

 

Yo lo conocí una vez que vino al table donde trabajaba y desde que subí a bailar no me quitó la vista de encima. Me llamó la atención porque venía solo y bebía solo agua mineral.

 

Cuando bajé de la pista la boletera me dijo que el joven quería platicar conmigo. Cuando llegué hasta él muy amable me ofreció asiento y nos pusimos a platicar. Como para entonces mi español no era muy bueno, hablamos en inglés. Él tenía desde entonces un tono británico en su pronunciación, lo que me pareció más interesante. Después de media hora ya quería acostarme con él. Nos fuimos a un privado y me hizo toda clase de sexo: desde el de la posición de misionero hasta el beso Дoлу, que es una mezcla de beso negro con beso clitórico, pero todo al mismo tiempo.

 

Por supuesto que terminé en él y eso me puso tan feliz que saqué de una maleta un poco de rakia y hasshis, pero me dijo que sólo prefería la bebida pues tenía que volver a los brazos de su esposa.

 

Quedamos de vernos. Para entonces yo tenía a mi novio búlgaro viviendo conmigo y tuve que inventar un buen pretexto para salir del departamento que rentaba e ir a verlo a mi novio poblano.

 

Hicimos el amor en media hora, pero fue suficiente para decirle que yo quería ser su novia. Desde entonces nos amamos y nos acostamos casi todos los días, sobre todo ahora que mi novio búlgaro está en Sofía.

 

Sé que mi novio poblano es un hombre exitoso, pues es dueño de una constructora y tiene muy buenos amigos en el gobierno. Sus amigos quieren conocerme, él me lo ha dicho, pero yo prefiero reservarme. Él no es celoso pero yo soy muy respetuosa con él. Es al único al que le permito besarme en la boca cuando tenemos sexo y sólo él me puede hacer Дoлу!

 

Pero regreso al principio: decía que qué calientes son los poblanos por las cartas que me mandan. Aquí les pongo dos y oculto su persona para no dañar a nadie:

 

Este es el primer correo: “Hola, pues yo te quiero felicitar por tu columna, en verdad es fantástica y divertida.

 

Es lo que se necesitaba. Felicidades y muchas gracias por tu columna.

 

“Atte. uno de tus muchos admiradores”.

 

Este es el segundo mail: “Saludos desde Cancún, yo soy poblano pero por azares del destino vivo en Cancún y no por eso pierdo el contacto con Puebla por lo que veo paginas de noticias como la quinta columna, me gustó la columna que escribiste sobre los políticos poblanos no sé si sólo los políticos porque tengo un amigo que hace lo mismo: que sólo quiere platicar sus penas y no es político te lo aseguro, así que eso es normal. ¿En serio tu tarifa es de 500 dólares y puedes ir a una casa? Te lo digo porque igual visito Puebla a finales de enero, saludos desde la calurosa y hermosa Cancún

 

“Jim”.

 

Respuesta: claro que sí, Jim. Sólo necesito que la cita sea seria y que el pago sea por adelantado. Tú sabes cómo contactarme.

 

Ya me voy porque está por llegar mi novio poblano y quiere que lo hagamos como si yo fuera una niña de escuela, por lo que voy a pasar a vestirme.

 

Y ya lo saben: Наздраве! Обичам те.




 
 

 

 
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