Perro no come perro


Luca Brazzi


La Orden de los Macehuales


Empiezo por donde terminé el viernes pasado, cuando les di a conocer un correo muy extraño: “Leí con mucha atención vuestra columna del día de ayer y me doy cuenta que la Orden sí está tratando de influir en las cosas que están ocurriendo en nuestro Estado y sobre todo en su capital, vos sabéis a que Orden me refiero.


Espero que lo aprendido entre columnas y vertido por medio de vuestros artículos sea de provecho para la sociedad y así reforzar los valores que promovemos. 


“Con un fraternal saludo Don Cesar ¿o no?” 


¿De qué se trata?


Primero que nada sospecho que quien me escribió es español de España porque en México los perros no hablamos de “vosotros” y “vuestra columna” y “vuestros artículos”.


Pero lo que más me llamó la atención y encendió mis pilas fue el mensaje oscuro del remitente. Sospecho también que se trata de un señor ligado a una secta o a una orden extraña.


Ante tal situación recurrí a mi colega Eduardo Merlo para que me ayudara a traducir el lenguaje tan raro y perruno de este amigo.


Lalo Merlo, tan decente como es, me mandó las siguientes palabras relacionados con todo esto que les estoy platicando: “Mi buen Luca, te mando un abrazo y unas líneas para que sepas con quién te estás carteando. Se trata evidentemente de alguien que está ligado a una Orden que a su vez está enfrentado a otra Orden. Pienso por ejemplo en El Yunque. No sería extraño que quien te mandó el correo sea de la Orden Huixilopoxtli, credo cercano a la Orden de los Macehuales, hijos directos de Nopaltzin-Tonanzin. Créeme que en mi larga vida intelectual y científica es la primera vez que me topo con estas redes, por lo que te prometo introducirme con mayor ahínco en mis tareas arqueológicas para darte una respuesta que satisfaga tu curiosidad y la de tus lectores. Por lo pronto, me despido de todos deseándoles chinamitl, chipatic, chipahuac. Tu amigo Lalo Merlo”.


Gracias, teacher, por esta lección profunda de buena arqueología y paleontología. Lo que me llama la atención sobre el autor del correo es que él piensa que yo soy parte de una Orden que se está enfrentando a la otra Orden. Y no es cierto. Yo sólo soy yo y mi circunstancia, ¿eh? Además me confunde con mi colega don César Musalem, por lo que pienso que él piensa (el de la carta) que yo soy ateo y caballero de Colón. O mejor dicho, piensa que soy de esos que se reúnen para hacer sus ritos y se la pasan alabando a don Benito Juárez, que de indio no tenía nada.


Pero pasemos a otro tema.


Otro lector me dice lo siguiente: “”Mi estimado perro, he disfrutado mucho tu estilo de expresión y quiero felicitarte por eso, igual leí por ahí que solo sabes deletrear, y es el motivo de mi correo, si quisieras empezar a silabear, incluso algún día quisieras leer y escribir, te invito a que nos acompañes los martes por la noche, si es que no estuvieras chambeando o tuvieras mucho sueño.


”te felicito por la columna y te envío un TAF.


Armando Betancourt-García”.


Ah chingao. ¿Los martes? ¿Y dónde o qué o qué?


Estas palabritas finales más parecen una invitación a fornicar que a hacer un taller de lectura. No sean ojos. Yo soy nuevo en esto. Yo lo único que quiero es que todos nos llevemos en paz y seamos buenos colegas columnistas. De eso pido mi paleta.


Mañana, por cierto, habrá que estar muy atentos al informe que dará nuestro señor gobernador, que, supongo, será de los mejores informes que haya dado gobernador alguno, habida cosa que ya me llegó un sobrecito amarillo de la Dirección de Comunicación.

 

Gracias, Isma. Gracias, mi Javier.




 
 

 

 
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